El I Hackathon de realidad virtual de Telefónica reúne a los inventores del futuro

La realidad virtual (VR, en inglés), gana actualmente 2,9 billones de dólares a nivel mundial. Una cifra que, según los expertos, se triplicará en 2017. Es una cantidad abrumadora, pero, ¿cuál es la situación en España? Para aclarar el momento que vive este sector en nuestro país, Telefónica ha organizado su primer hackathon de realidad virtual, el Open Future_ VR Challenge, donde profesionales de la materia se han reunido para llevar a cabo las ideas de los emprendedores y convertirlas en soluciones reales.

Durante tres días (25, 26 y 27), los integrantes de las 12 equipos participantes deberán mostrar por qué su proyecto es mejor que el de los demás. Pero no solo se dedicarán a ello. Además, escucharán a expertos de la realidad virtual, que comentarán el sector de la realidad virtual como presente y futuro de las nuevas tecnologías.

En la sesión de ayer, cuatro fueron los principales protagonistas de esta profundización en el VR: Óscar Hormigos, CEO de The App Date y CEO de la incubadora de proyectos de realidad virtual VRain; Alejandro Sacristán, director de expansión de Vector001 y experto en proyectos de realidad virtual inmersiva; José Luis Cordeiro, ingeniero por el MIT y profesor fundador de la Singularity Universe de Silicon Valley; y Fernando Conde, desarrollador de soluciones VR y responsable de innovación en Sngular.

“En España hay un claro ganador en el VR, que es el móvil. De hecho, la mayoría de las empresas españolas dedicadas a esto (unas 150, de las que el 41% tienen menos de 5 empleados) se tienen que repartir 45 millones de facturación (muy poco teniendo en cuenta que solo el 54% se lleva menos de 300.000) solo en tecnologías para smartphones”, ha explicado Hormigos. “Hay más de 500 proyectos inmersivos creados exclusivamente en España, pero, de momento, eso solo se traduce en 105.000 ‘gafas virtuales’, sin contar las de cartón”, y encima, la mayoría de ellas se utiliza solo para la innovación publicitaria”.

¿Le falta, entonces, un empujón? Según Sacristán, no. “El concepto de la realidad virtual no ha cambiado nada. Es más: se lleva hablando de ella desde hace cincuenta años. Pero es ahora cuando los vientos son favorables; si hay un momento para empezar a vender a gran escala estos producto es ahora, ya que estamos viviendo el nacimiento de una tecnología que puede cambiar el mundo”, ha asegurado.

Tanto Sacristán como Fernando Conde han coincidido en que lo único que le falta a los VR es “una mayor presencia”. Pero una presencia entendida como la inmersión del usuario en la propia realidad virtual. Que estén todos los sentidos presentes: que haya inercia, sensaciones de vértigo… Que sea lo más “real” posible. “Y creo que algo hemos conseguido. Un parapléjico, a través de herramientas virtuales inmersivas, se ve preparado para hacer ejercicios de recuperación. Pero, cuando se las quitan, hay que volver a tocar el suelo, y tiene que realizar esos ejercicios cueste lo que cueste. Si le ayuda a mejorar su movilidad, es que la realidad virtual es perfectamente ‘real’ tal y como lo entendemos”, ha razonado Sacristán.

Conde, más específico, se ha mostrado un poco más realista. Es decir, sabe que todavía hay mucho que mejorar, sobre todo en nuestro país, sin embargo ha ido más allá, a los problemas que de verdad pueden causar las gafas virtuales. “La vista humana puede adaptar el paralelaje, pero no la condoción. Es decir, la pantalla muestra imágenes que sí se asemejan a una cierta profundidad, pero no dejan de estar a centímetros de los ojos. Por ello, en España y otras partes del mundo se está investigando la realidad aumentada compartida, que con unas gafas que no sean gruesas puedas ver a tu compañero con, por ejemplo, un elefante en la mano”. Sería algo parecido al famoso Pokemon GO, pero con una diferencia: no se vería a través de una pantalla, sino por unas gafas transparentes”.

Estas gafas todavía están por crearse, aunque ya haya muchas investigaciones al respecto. Como estudios hay en “la vida más allá de la muerte”. Cordeiro, gurú internacional de la realidad virtual, ha asegurado que se puede conservar la imagen de una persona y poder disfrutar de ella cuando fallezca a través de los VR.

Traer a la “vida” o no a los seres queridos todavía parece una utopía. Lo que sí es cierto es que en nuestro país, hoy por hoy, muchos jóvenes profesionales del sector pueden ser los que lleven a cabo esta herramienta de resurrección. Y quizá los elegidos salgan de estas jornadas.

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