Huevos más robustos y saludables: el secreto está en la cáscara

Científicos canadienses y españoles estudian la estructura interna de la cáscara

Huevos de gallina (Foto de UGR).
Huevos de gallina (Foto de UGR).

Un proyecto internacional de investigación, liderado por el profesor Marc McKee, de la McGill University (Canadá) y en el que participa Alejandro B. Rodríguez Navarro, profesor del Departamento de Mineralogía y Petrología de la Universidad de Granada, ha estudiado en detalle las nanoestructuras de la cáscara de los huevos de las gallinas. El conocimiento de la estructura interna de la cáscara de huevo puede ayudar a la selección genética de las gallinas de cara a la obtención de huevos más robustos, difíciles de romper y saludables.

La prestigiosa revista Science se ha hecho eco de un trabajo que ha descubierto que la nanoestructura está asociada con la osteopontina, una proteína de la cáscara del huevo que también se encuentra en los huesos. Los resultados de la investigación permiten comprender mejor el desarrollo de los embriones de las gallinas en el interior de los huevos, un proceso que se ha ido optimizando con precisión quirúrgica gracias a su evolución durante millones de años de existencia de las aves.

La cáscara de los huevos es lo suficientemente resistente para que una vez puestos y durante la incubación se evite su rotura. A lo largo del crecimiento del embrión, este necesita calcio para la formación de sus huesos. El calcio se obtiene gracias a la disolución del interior de la cáscara del huevo, que a su vez se va debilitando para favorecer la ruptura en el momento de eclosión y salida del pollito.

El equipo internacional de investigadores ha descubierto que este proceso es posible gracias a cambios producidos en las nanoestructuras de la cáscara durante la incubación. Los científicos han logrado recrear nanoestructuras similares a las de la cáscara del huevo con proteínas. “Una mejor comprensión del rol de las proteínas en los procesos de calcificación que fortalecen la estructura de la cáscara de huevo puede tener importantes repercusiones en la seguridad alimentaria de estos productos”, afirman los responsables del trabajo.

“Aproximadamente el 10 por ciento de los huevos de las gallinas se rompe, lo que incrementa el riesgo de intoxicaciones alimentarias como la salmonelosis”, explican los investigadores. “Entender cómo las nanoestructuras minerales contribuyen a fortalecer la cáscara puede permitir a la ciencia realizar una selección genética de las gallinas con el objetivo de obtener huevos más robustos y saludables”.

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