Haldo Spontón.

Haldo Spontón es especialista en algoritmos de aprendizaje automático, aprendizaje profundo y coautor del libro Abrazando el poder de la IA. Lidera el área de inteligencia artificial de Globant, una compañía con oficinas en España, Argentina, Uruguay, Chile, Brasil y Estados Unidos, entre otros, que ayuda a las empresas a transformarse digitalmente y trabaja para compañías como Google o BBVA. 

El experto, que se integró a Globant hace tres años, conoce de cerca las capacidades que han alcanzado las máquinas. Ahora estas pueden hasta componer música. De acuerdo con Spontón, es posible “entrenar” una enorme cantidad de algoritmos, con miles de horas de música de distintos géneros y autores, con lo que logran encontrar patrones compositivos y generar piezas únicas. 

Las máquinas pueden ayudar a los humanos en su creatividad. “Si nos centramos en la composición y producción, creo que las máquinas pueden ser aliadas para aumentar nuestra capacidad humana de ser creativos. Creo que podemos serlo de formas que aún no conocemos”, opina.

Sin embargo, no se arriesga a decir que las máquinas sean por sí mismas creativas. Si se considera la creatividad simplemente como la capacidad de crear, entonces diría que las máquinas lo son. Pero si esta es tomada como la capacidad de tener ideas originales o imaginar, “ahí es donde podemos discutir mucho, y la conversación escaparía aspectos meramente técnicos”, precisa. 

Para Spontón, estamos frente a un cambio de paradigma en el que los humanos debemos tener la última palabra. “Tenemos que pensar en procesos colaborativos con las máquinas. No se trata solamente de dejarles a las máquinas tomar decisiones sino que el humano esté en el medio, que seamos apoyados por algoritmos que pueden hacer un montón de cosas muy buenas, pero que nosotros tengamos al final la decisión”.

Con el desarrollo de la IA se puede pensar que el trabajo humano tiende a desaparecer. Pero el experto, que trabajó durante seis como profesor e investigador en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, en Montevideo (Uruguay), sabe que el aprendizaje de las máquinas “siempre requiere de la intervención humana”.

“Los algoritmos de IA son, o deben ser, por definición, ‘vivos’. Si uno entrena un algoritmo y no lo vuelve a entrenar con el tiempo, ese algoritmo solo ha visto parte de la realidad, y seguramente se volverá obsoleto en poco tiempo”, explica. Cuando se trabaja en un algoritmo de AI, es necesario trabajar también en la estrategia de entrenamiento futura para ese algoritmo. El trabajo humano no desaparece, enfatiza.

“La inteligencia está concebida como un conjunto muy grande de capacidades. Las máquinas son superiores a los humanos en algunas de esas capacidades, y los humanos somos superiores a las máquinas en muchas otras. Considero que en la colaboración yace el mejor escenario futuro”, concluye.

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