Gus & Flowers y cómo romper con lo previsible. "No somos una floristería, sino todo lo contrario"

Juan F. Calero

Hablamos con Carlos Piñeyroa, artífice junto a Gustavo Vaquero del espacio de innovación en arte floral ubicado en el barrio de Argüelles de Madrid. “Queremos que este sea un lugar donde ocurran cosas”

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Cuando Carlos Piñeyroa conoció a Gustavo Vaquero, pensó que era un bromista. “Una de las primeras cosas que me dijo fue que trabajaba como informático, pero que realmente era jardinero”. No se trataba de un farol. El ingeniero formaba parte de una gran tecnológica mientras estudiaba a distancia una Formación Profesional de jardinería. “Pronto quedó del todo claro cuál era su gran pasión; no había más que consultar su biblioteca, si salíamos a la montaña especificaba el nombre de cada árbol y de cada flor… Ya entonces empezamos a pensar que en algún momento había que llevar todo ese conocimiento más lejos”.

Amante de la innovación, curioso por naturaleza, Piñeyroa complementa en Gus & Flowers la sabiduría enciclopédica y la sensibilidad de Vaquero. El proyecto tuvo un prólogo durante el MBA que cursó en el IE, dentro de una asignatura dedicada al emprendimiento. “Desde el principio nos propusimos impulsar un negocio donde las flores fueran vinculadas a algo más, y con un componente innovador”.

El proyecto estuvo aparcado por un tiempo, pero las ganas de lanzarse -pese a los lógicos miedos e inseguridades- seguían muy vivas. “Hicimos una primera prueba, solo en el terreno digital y para nuestro entorno próximo”. La propuesta fue tan bien aceptada que disipó (casi) todas las dudas.  

Un espacio único

Y así, bajo el lema Tout le Contraire (todo lo contrario), el pasado año Gus & Flowers abría sus puertas en el madrileño barrio de Argüelles. “No somos una floristería al uso. Quizá pases por delante y no sepas muy bien lo que pasa aquí dentro. Hemos trabajado mucho para ser de verdad innovadores, pero incluso seríamos radicalmente distintos si nos limitáramos a la manera en la que Gus confecciona los ramos”, asegura Carlos Piñeyroa, que alude no sólo a la originalidad y a la técnica –“es capaz de lograr volúmenes increíbles con apenas 10 flores”- de Vaquero. “Si, por ejemplo, le dices que quieres unas rosas, te preguntará para quién son, cuál es el motivo de que las regales… En base a lo que el cliente responde, Gus propone una creación y un mensaje, nunca impone”.

En Gus & Flowers es factible comprar una sola flor o el mejor ramo de Madrid. “Podemos decir que el 95 % de los clientes repite. Somos muy flexibles para provocar que todo el mundo pierda el miedo a entrar en una floristería como la nuestra. Queremos que este sea un lugar donde ocurran cosas”. Tanto es así que en el local han organizado talleres, cenas... “Estamos abiertos al barrio. Una señora simplemente entró a desearnos suerte al ver que aquí era posible conversar con tranquilidad”.   

Propuesta de valor

Entre sus intenciones está, en el mejor de los sentidos, poner patas arriba el mundo de las flores. “Es un planteamiento ambicioso que esperamos lograr con humildad y pasión”, afirma Piñeyroa. Bajo esa premisa, se han propuesto llevar al imaginario de sus clientes particulares y corporativos una imagen diferente de las flores más allá de la habitual vinculada a la belleza, el regalo o la decoración.

“De hecho, no somos tanto una floristería como un atelier de innovación en el arte floral. Una analogía encajaría con el cuadro de Magritte, “Esto no es una pipa” (si no lo recuerda, mírelo de nuevo aquí). ¿Entiendes mejor ahora por qué nuestro lema es Todo lo contrario? Nos gusta que, cuando la gente ve nuestras flores, pueda establecer binomios únicos hasta el momento: flor más… tecnología, narrativa, sostenibilidad, inclusión o participación”, detalla el emprendedor.

Gustavo Vaquero, con sombrero, y Carlos Piñeyroa. Imagen: Gus & Flowers.

Ejemplos no les faltan. “Las flores son bellas, pero guardan una impresionante historia detrás. A veces tiene que ver con la propia etimología de la palabra, con cuestiones culturales, historias o leyendas”. Piñeyroa explica que Vaquero es capaz de diseñar ramos corporativos con flores que representen la misión de la empresa. “Supón que el gran pilar de la empresa es la resiliencia. En ese caso, el tulipán podría ser la flor idónea ya que sigue creciendo una vez cortado”.  

En esta línea, han organizado talleres donde los empleados diseñan el ramo de la compañía guiados por Gus y sus consejos. “Otras veces, ante una cena o una reunión con una figura destacada en su campo, nos han pedido flores que representen a esta personalidad. Cada integrante del encuentro recibe una tarjeta explicativa para comprender mejor las razones de elegir unas flores y no otras. Es posible dotar de significado a la belleza”.

Inclusión y eternidad

Después de un evento o de una celebración hay quienes se llevan a casa las flores, pero otras muchas quedan olvidadas. “Proponemos donar las sobrantes a comedores sociales en un ejercicio de RSC. Lo entendemos como una segunda floración. Personas sin el poder adquisitivo suficiente pueden disfrutar de lo que las flores aportan”.

El jarrón que antes fue ramo de flores. Imagen: Gus & Flowers.

Pero la iniciativa que ha puesto el proyecto en la primera línea es el servicio Larga Vida a las Flores. Una vez el ramo está seco (transcurridos unos 15 días), Gus & Flowers se encarga de pasar a buscarlo y se lo entrega a la ceramista Pilar González (@barroyceniza). Una vez quemado en un horno, las cenizas del ramo se utilizan para esmaltar una pieza única de cerámica artesanal y colores vivos en forma de jarrón o soliflor. “Nos lo piden mucho con ramos del Día de la Madre, ramos de novia, aniversarios…Vamos de lo efímero a lo eterno”.

Compromiso medioambiental

El 80 % de las flores que utilizan en Gus & Flowers son de procedencia nacional. Sólo adquieren flores de temporada y no emplean tintes químicos. Tampoco disponen de cámaras frigoríficas donde conservar las flores con el consiguiente coste energético, les basta el ‘frescor’ del sótano del local.

“Esta es una industria contaminante. En este punto también queremos ser cómplices y corresponsables con los clientes. Somos muy económicos, pero de vez en cuando alguien nos dice que ha encontrado una determinada flor más barata en otro sitio. Lo que quizá no sepa es que puede que esa flor venga de Colombia, después haya pasado por Holanda y finalmente haya viajado a España. La huella de CO2 es brutal”.

Gus & Flowers aspira a convertirse en la primera floristería certificada con el exigente sello BCorp. De la mano de Rosa Castizo, la experta en desarrollo regenerativo y cambio climático, quieren hilar muy fino. “Buscamos conocer la trazabilidad; cuánto CO2 ha absorbido una flor y cuánto ha emitido en su desplazamiento. Al final, se trata de crear un modelo propio de floristería sostenible que pueda ser aplicado en otros lugares. Es otra de nuestras contribuciones al sector”, detalla Carlos Piñeyroa.

Un futuro prometedor y un toque de atención

“Cada día cumplimos un sueño”. A 2023 le piden que la gente confíe en ellos para hacer cosas nuevas. “Este primer año nos damos con un canto en los dientes. Estamos aquí para transformar el mundo de las flores, así que es un lujo poder seguir descubriéndole a los clientes nuevas historias. Nos gusta lo que hacemos y, en la medida de lo posible, seguiremos expandiendo nuestro mensaje todo lo que podamos”.

Gus & Flowers es uno de los 10 proyectos finalistas de los Premios +50 Emprende, la iniciativa de emprendimiento para talento senior impulsada por Generación SAVIA, el proyecto de la Fundación Endesa, en colaboración con la Fundación máshumano, y la productora 02:59 Films.

Piñeyroa opina que existe una percepción generalizada del emprendedor “como ese startupero, muy tecnológico, a punto de dar un pelotazo y convertirse en el próximo unicornio. La realidad nos dice que el 90 % los que emprenden -profesionales autónomos o del autoempleo- son como nosotros: personas que invierten sus ahorros, al menos en parte, que necesitan financiación bancaria…”.  

Los ranúnculos son las flores más especiales para Gustavo Vaquero.

Considera que la nueva Ley de Startups, recientemente aprobada, alimenta estos estereotipos, si bien la Empresa Nacional de Innovación (ENISA) ha dejado clara su voluntad de acercarse más a las pymes para impulsar su crecimiento. “Así las cosas, el empredimiento silver no ha ganado terreno por casualidad, sino porque es más fácil que emprenda alguien con 50 años que un chaval de 25 sin ahorros. Estos premios me gustan porque tratan de romper prejuicios”.

Terminamos regresando a las flores. Es difícil no preguntar por la debilidad de Gus. Él mismo responde. “Las flores con las que más me gusta trabajar son los ranúnculos. La razón es sencilla: por su perfección visual. Todas las flores son preciosas, sin duda, pero los ranúnculos tienen una elegancia, sencillez y delicadeza especiales. Siempre que llega su temporada (y está a punto de empezar), me siento afortunada de poder contar con ellos en los arreglos”.