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Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) lideran un estudio que identifica qué parientes silvestres de cultivos son más importantes en España. Para ello han estudiado 900 especies de plantas silvestres, emparentadas con 203 cultivos de interés para nuestro país, y que podrían ser utilizadas como fuente de genes para la obtención de nuevas variedades adaptadas al cambio climático.

Asimismo, los investigadores han clasificado las plantas estudiadas en cuatro categorías según su utilidad: alimentación, pastos y forraje, ornamental e industrial y otros usos. Los parientes silvestres de cultivos son plantas estrechamente emparentadas con las plantas cultivadas que pueden proporcionar genes de interés mediante técnicas tradicionales de mejora vegetal.

Según ha explicado María Luisa Rubio, autora principal del estudio, “estas especies han sido priorizadas en función de su facilidad de cruzamiento con los cultivos, su grado de amenaza o su distribución exclusivamente en España”. A lo largo de la investigación, en la que participan una decena de instituciones europeas y medio centenar de científicos, se han priorizado 578 especies, de las cuales el 70% pueden ser utilizadas en la mejora de cultivos. Además, de todas ellas, el 35% son especies endémicas de España y alrededor del 25% se encuentran amenazadas.

“Estas características imponen la necesidad de promover planes para su conservación en la naturaleza y en bancos de germoplasma”, ha resaltado Rubio. Por ello, en su opinión la publicación de la lista priorizada de parientes silvestres de los cultivos supone un importante avance para adoptar medidas que contribuyan a la conservación de este importante reservorio de genes”.

PARIENTES SILVESTRES DE CULTIVOS

Los cultivos agrícolas son altamente vulnerables al cambio climático por la escasa diversidad genética que contienen, y eso supone a su vez un grave riesgo para la seguridad alimentaria. Las plantas silvestres relacionadas evolutivamente con las especies cultivadas se conocen como parientes silvestres de cultivos y comparten con ellas un importante fondo genético, lo que facilita los cruzamientos entre los dos grupos.

La importancia de este hecho radica en que las especies silvestres pueden ser portadoras de características “muy valiosas como son la tolerancia a temperaturas extremas y sequías o resistencia a plagas y enfermedades”, ha incidido Rubio. “Esto es debido a que la evolución de sus poblaciones en condiciones naturales hace posible la adquisición de adaptaciones que son clave en el contexto del cambio climático”.

Además, la flora vascular española se compone de en torno a 7000 especies y más del 90% podrían ser consideradas un pariente silvestre de cultivo. Unos datos que, en comparación con otros países europeos, hacen que España presente “una altísima riqueza de recursos fitogenéticos silvestres, es decir, plantas con uso directo o potencial en la agricultura y/o alimentación”, ha concluido Rubio.

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