Es casi un lugar común asociar la cultura del videojuego al universo adolescente. Los productos para gamers, aparte su parafernalia, su colorido, sus excesos de diseño y sus brillos más o menos exagerados, se tenían por algo menor. Cosas de chavales..

Sin embargo, la cultura gamer ha sido y es una de las grandes pioneras en la innovación, un pilar del I+D en computación, una de las grandes alentadoras en campos como la informática y la robótica y, sobre todo, responsable de que audacias tecnológicas que a veces parecen sacadas de una utopía novelesca, lleguen a los escaparates de las tiendas, a las e-shops y a nuestras casas.

Nadie puede objetar hasta qué punto han sido las exigencias de los gamers las que han tenido que ver con el desarrollo de procesadores de última generación que permiten jugar, en nuestros portátiles y torres, a un ritmo fluido… o vertiginoso.

Gráficas cada vez más realistas, y más sofisticadas, texturas y colores, universos en detalle completamente renderizados en los títulos que atraen a millones de jugadores en todo el mundo, han auspiciado un desarrollo de las tarjetas gráficas, de manera que satisfagan a los jugones por su alta definición.

Alta definición que se exige también a los displays, cada vez más fieles reproductores de esos universos virtuales en que millones de gamers se sumergen a diario.

Y si lanzamos el término virtual… poco se puede oponer a la influencia del ADN gamer tanto en la normalización de la realidad aumentada, como en el desarrollo de universos virtuales… si rondaban la imaginación de los escritores de ciencia ficción desde los 60, hoy pueden formar parte del equipamiento de un jugador cualquiera.

Si se piensa en los wearables (las tecnologías que se visten) se coincidirá en que, de nuevo, los videojuegos han tenido no poco que ver en el desarrollo de accesorios más cómodos, más versátiles, más potentes, más eficaces, tecnologías inmersivas que permitan entrar en el juego, formar parte de él…

El concepto de cloud, de tecnologías en la nube, le debe de nuevo, tanto a las redes, como a las redes de jugadores, gran parte de su razón de ser y de su perfeccionamiento técnico

Y es que nuestro público es exigente. Sabe lo que quiere. Lo demanda y lo compra.

Por eso, los departamentos de I+D son una parte crucial y muy activa de cualquier firma que diseñe, produzca y distribuya equipos y periféricos para gamers

Por eso lo es también un servicio de atención técnica, pre y post compra, dinámico, eficaz y siempre al lado del cliente

O al menos ese es nuestro espíritu en Thunderobot, un marca asiática de ADN 100% gamer que creemos tendrá mucho que aportar en un futuro inmediato.

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