Marina Pollán Santamaría es, desde el pasado 13 de diciembre, la nueva directora científica del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP). Releva a Miguel Delgado, que ocupaba este cargo desde 2010.

 “Así como el médico se centra en un paciente en particular, los epidemiólogos miramos a la población con preguntas similares: ¿Qué enfermedades son más frecuentes? ¿Cuál es su evolución? ¿Qué características de la población se asocian de forma positiva o negativa con la enfermedad? Por tanto, los epidemiólogos tenemos una orientación de salud pública, con una perspectiva globalizadora centrada principalmente en la prevención de la enfermedad y de las consecuencias menos deseables de la misma”, detalla la nueva directora del CIBERESP.

La doctora Pollán quiere llamar la atención sobre “la necesidad de dedicar fondos a la investigación que ayuda a la prevención, la investigación epidemiológica”.

Marina Pollán, Licenciada en Medicina y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, obtuvo el premio extraordinario de doctorado con su tesis dedicada al cáncer de mama en la Universidad Autónoma de Madrid. Desde 1990, trabaja en Epidemiología del cáncer en el Centro Nacional de Epidemiología. Con ella ha hablado Innovaspain.

¿Cuáles son los principales retos del CIBERESP en los próximos años, bajo su dirección?

Nuestra red de investigación ha alcanzado la madurez científica, con un nivel de excelencia del que me siento muy orgullosa. Uno de los retos es la financiación. La larga crisis que hemos sufrido en nuestro país ha supuesto cierta desinversión en investigación. Hemos crecido profesionalmente, somos más y mejores, y la financiación no ha crecido de la misma manera, lo que es muy frustrante cuando piensas en la calidad científica de las personas que hemos estado formando y la situación de precariedad que muchas de ellas sufren. Tenemos que ser capaces de conseguir mayores tasas de éxito en las convocatorias internacionales, principalmente las europeas. También necesitamos cambiar el mecanismo de financiación para adaptarlo al tipo de investigación que realizamos. Necesitamos ser capaces de desarrollar y mantener estudios de cohortes que requieren gran tiempo de seguimiento. Un segundo reto para mí sería la colaboración con otras áreas de investigación. En nuestro país estamos acostumbrados a trabajar más compartimentalizados, pero personalmente siempre he creído que la mejor investigación, la más innovadora  deriva de poner en común el saber hacer de diferentes especialidades.

¿Qué nivel tiene la epidemiología en España en comparación con los países de nuestro entorno? ¿Necesitamos hacer más estudios epidemiológicos longitudinales a gran escala como los que se llevan a cabo en Estados Unidos, por ejemplo?

Cuando yo hacía la especialidad, en los años 90, España iniciaba casi su experiencia en grandes estudios epidemiológicos. En este momento el nivel en nuestro país es comparable al del resto de países europeos. Tenemos desde luego el conocimiento necesario para llevar a cabo esos estudios longitudinales que menciona, el problema, ya lo mencioné antes, es que requieren sostener una infraestructura que los haga posibles y eso tiene mucho que ver con cómo se financia la investigación en nuestro país y en EEUU. Por otra parte, necesitamos poner en valor la información que generamos. Los países nórdicos han sido pioneros en desarrollar sistemas que permiten monitorizar al conjunto de la población, lo que permite reconstruir grandes cohortes históricas. Yo trabajé en una de estas cohortes en Suecia y me pregunto por qué no podemos tener aquí algo semejante. Respetando todos los condicionantes éticos, debería ser posible recuperar toda la información generada para aprender de nuestra propia experiencia.

Su especialidad es la epidemiología del cáncer, ¿qué destacaría de los estudios epidemiológicos llevados a cabo en este campo en España?

El cáncer es ya la primera causa de muerte en España en hombres y la segunda en mujeres. Como muchas enfermedades crónicas, está muy relacionada con la edad, de forma que el envejecimiento de la población supone un aumento muy importante del número de casos que se diagnostican cada año. No obstante, si eliminamos el efecto de la edad, el panorama no es tan dramático y muchos tumores muestran una evolución favorable, como ocurre con el cáncer de pulmón en hombres. El cáncer de pulmón es el que produce mayor número de muertes, pero ya ha dejado de ocupar el primer lugar en incidencia en los varones, dejando este lugar al cáncer de próstata. En las mujeres el tumor más frecuente, como es bien conocido, es el cáncer de mama. Finalmente me gustaría mencionar el cáncer colorrectal por su frecuencia y porque en nuestro país se han puesto ya o se están poniendo en marcha los programas de diagnóstico precoz, que son muy eficaces para disminuir la incidencia y sobre todo la mortalidad por esta causa.

Respecto a los estudios desarrollados, CIberesp ha puesto en marcha el estudio caso-control más grande de nuestro país, el estudio MCC-Spain, con más de 10.000 participantes. El objetivo es investigar los factores ambientales y de estilo de vida relacionados con algunos de los tumores más frecuentes: próstata, mama, colorrectal, cáncer gástrico y leucemia linfática crónica. Este estudio está aportando información muy relevante extraída además de nuestro propio contexto.

¿Qué nos dice la epidemiología sobre la evolución de la salud de los españoles?

Pues comparados con otros países de nuestro entorno, los españoles gozamos de buena salud y tenemos una mayor esperanza de vida. Es difícil saber cuáles son los factores que han contribuido y contribuyen, pero seguro que entre estos factores están los hábitos de vida saludables. Nos preocupa ahora mucho la obesidad y el sedentarismo. Se ha dicho que la obesidad es la epidemia del siglo XXI y es una epidemia globalizada. En esta sociedad desarrollada donde todo está disponible es muy fácil comer de más. A eso añadimos la presencia de alimentos con alta carga energética, es decir, con mucho contenido en azúcar o en grasas, y un estilo de vida cada vez más sedentario. En relación a los niños y adolescentes, en Ciberesp contamos con las cohortes incluidas en el estudio INMA (siglas de Infancia y Medio Ambiente), liderado por Jordi Sunyer del IS-Global (Barcelona) que estudia también los determinantes de la obesidad en niños y adolescentes.

¿Está preparada la sanidad española para hacer frente a la demanda de una población envejecida, con múltiples patologías crónicas?

A nadie se le escapa que una población envejecida requiere mayor inversión en recursos sanitarios. Nuestros especialistas tienen gran formación, pero vamos a necesitar seguramente más, porque todas las patologías crónicas son mucho más frecuentes en personas de edad avanzada.

Centrándonos en el cáncer de mama, sobre el que tiene bastantes publicaciones, ¿qué destacaría de la evolución de esta patología en la población española?

Pues destacaría tal vez el hecho de que España tiene grupos de investigación de altísima calidad en cáncer de mama, la mortalidad está descendiendo y la supervivencia de las mujeres aumenta. Los principales factores de riesgo son conocidos desde hace décadas se relacionan con la exposición hormonal y la maduración de la mama. Tener hijos pronto disminuye la probabilidad de desarrollar este tumor y la lactancia materna prolongada también. Respecto a factores relacionados con el estilo de vida, fumar antes de tener un hijo, el consumo de alcohol y la obesidad tras la menopausia son factores de riesgo. Por otra parte, estudios nuestros y de otros investigadores muestran que la dieta mediterránea ejerce un papel protector, mientras que una dieta tipo “occidental”, con alto consumo de carne, lácteos grasos, bebidas azucaradas y dulces aumenta el riesgo de padecer este tumor

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