Francisco J. Martin, CEO de BigML

“El impacto del Machine Learning será mucho más grande que el que ha tenido Internet o los móviles”

El CEO de BigML, Francisco J. Martin (Foto de Legal Management Forum)
El CEO de BigML, Francisco J. Martin (Foto de Legal Management Forum)

“Nos dimos cuenta de que la abundancia de datos fruto de la digitalización y el bajo coste de los ordenadores, así como su alta capacidad de computación, hacían posible la utilización de técnicas de Machine Learning que se habían inventado hace décadas”. Así nació BigML, con la idea de desarrollar “una herramienta sencilla y accesible para todos”.

“Las herramientas existentes hasta el momento las habían desarrollado científicos para los mismos científicos, eran muy complejas y, además, ignoraban muchos problemas del mundo real; así que vimos que era el momento oportuno para democratizar el Machine Learning o Aprendizaje Automático, creando un servicio muy fácil de utilizar y asequible a todo el mundo”, afirma Francisco Martín, consejero delegado de la compañía que cofundó en Oregón en 2011.

Este licenciado en informática, sevillano de nacimiento pero valenciano de adopción, también fue el fundador y consejero delegado de Strands (entre 2004 y 2010) y de iSOCO-Intelligent Software Components (entre 1999 y 2002), spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Después de esta última compañía, Martin se tomó un año sabático en Estados Unidos, donde el profesor Tom Dietterich, considerado uno de los fundadores del Machine Learning, le dio la oportunidad de ir la Universidad del Estado de Oregon, en Corvallis, a investigar con él.

“Resulta que Corvallis es una de las ciudades más innovadoras de los EE.UU., la que más patentes per cápita produce, y con una calidad de vida excepcional, así que decidí echar raíces en Oregon”, afirma. Aquí reside desde hace 14 años, aquí fundó Strands y, posteriormente, BigML, aunque sin olvidarse de España. “En mis tres compañías siempre he creado una sede en Valencia”, añade para señalar que el objetivo es convertir a la ciudad española “en un referente internacional en Machine Learning”.

“Así que hemos ayudado a crear una serie de eventos, incluyendo una escuela de verano que ha atraído a cientos de compañías de docenas de países –continúa-. Este año, por ejemplo, durante nuestra tercera edición, superamos el récord de asistentes con más de 200 personas que vinieron de 14 países, representando a 92 empresas y 28 organizaciones académicas”.

Cambio de paradigma
Considera que el éxito de BigML se fundamenta en tres factores fundamentales: la experiencia en el campo del Machine Learning, el foco extremo (total atención y pasión), y una cuidada atención al cliente, que “se convierten en auténticos fans” de la marca, según sus palabras.

Define el Aprendizaje Automática como “un cambio de paradigma en la forma en la que se programan los ordenadores”, un proceso que ahora se puede realizar con datos. Se trata de “transformar un conjunto de datos arbitrarios en un modelo”.

Francisco J. Martin pone algunos ejemplos. “Si tengo datos de pacientes de una determinada enfermedad, qué tratamiento se les ha aplicado, y cuál ha sido el resultado, etc., un algoritmo de Machine Learning puede crear un modelo que puede predecir qué tipo de tratamiento funciona mejor para cada tipo de paciente. Lo bueno es que el mismo algoritmo de Machine Learning puede utilizarse para otro conjunto de datos de otro dominio diferente. Por ejemplo, con datos de clientes, las ofertas que se les han hecho y quiénes han comprado más o no, se crearía un modelo que puede ayudar a predecir qué ofertas funcionan mejor para determinado tipo de clientes”.

Todo esto significa que “estamos viviendo el inicio de una gran revolución donde muchos tareas complejas se van a automatizar con el Machine Learning”. “Su impacto será mucho más grande que el que ha tenido Internet o los teléfonos móviles”.

Propiedad Intelectual
BigML, en colaboración con Telefónica y los bufetes de abogados estadounidenses FisherBroyles y Schwabe, Williamson & Wyatt, organizaron a finales de octubre una serie de eventos sobre la importancia que tienen las patentes a la hora de proteger la Propiedad Intelectual para las empresas tecnológicas y de innovación. Estos talleres se estructuras desde tres perspectivas: startups, grandes compañías y ámbito legal.

Francisco J. Martin tiene una larga experiencia en este campo. “Cuando me fui a Estados Unidos y creé Strands, desde muy al principio empezamos a preparar patentes sobre nuestra tecnología de recomendación –recuerda–. Llegamos a acumular una treintena de patentes. En el año 2011 Apple compró el portafolio; así que la experiencia personal dice que las ideas bien protegidas pueden llegar a tener muchísimo valor”. En BigML tienen 6 patentes concedidas y 12 más aplicaciones pendientes.

Trabajadores Vs. Emprendedores
Al vivir en Estados Unidos puede analizar desde una posición privilegiada las fortalezas y debilidades del país. Considera que la apuesta por el emprendimiento es algo que está mucho más instaurado en la sociedad norteamericana que en España. “Los niños desde pequeños montan puestos de limonada, pasean los perros de los vecinos, o les cortan el césped; incluso es habitual que para obtener pagas extras se agrupen para hacer lavados de coches, algo que sería impensable en España”.

El problema es que en nuestro país “se nos educa para ser trabajadores y no para ser emprendedores”. “Puedes terminar una carrera técnica o hacer un doctorado y no tener la más mínima idea de cómo crear una compañía”, puntualiza. “Los resultados son claros: ni en España ni en Europa hay ninguna de las grandes compañías de tecnología; todas están concentradas en Estados Unidos”.

Ocurre algo relativo en lo relativo a propiedad intelectual. “En España parece que querer patentar tus ideas es algo malo. En cambio, en EE.UU., nada más cruzar la puerta de una tecnológica, te hacen firmar un acuerdo de confidencialidad. Sin duda, lo toman muy en serio”, afirma el CEO de BigML.

Cada sociedad tiene sus potencialidades. “La cultura americana valora mucho más el esfuerzo individual y también los fracasos”, lo que provoca que la gente “tome muchos más riesgos personales”. Por otra parte, “los españoles somos mucho más creativos que los estadounidenses”. “Esa creatividad es la que creo que se podría poner mucho más en valor si se entiende bien que las ideas se pueden proteger y pueden tener mucho valor en el mercado tecnológico americano”, añade.

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