Francia y España intercambian innovación en Oui Innov

Oui Innov

Estar en la frontera con Francia permite un intercambio cultural enorme, y más cuando se trata un sector tan internacional como el de la innovación. Por ello, desde hace dos años se celebra Oui Innov, un punto de encuentro del ecosistema emprendedor franco-español cuyo objetivo es el de promover el desarrollo de las ideas más disruptivas de ambos países.

En un principio nació como un escaparate para cambiar la imagen de Francia en nuestro país, queriendo enfatizar la innovación como uno de sus mayores valores frente a otros como la cultura o la gastronomía. Pero al llegar a España, se dieron cuenta del gran potencial que se ha alcanzado en innovación durante los últimos años. El encuentro promueve así la colaboración de los países en esta materia, a través de exposiciones de startups, talleres de innovación, intercambio de contactos, etc. Pero este año ha habido un cambio esencial: las grandes empresas francesas instaladas en nuestro país han acudido a Oui Innov para dar su visión e intentar cambiar algunos vicios adquiridos que, en algún momento, pueda no hacerles avanzar más.

“En Francia se hace mucha innovación (de hecho es el país donde se invierte más en I+D), y como el Oui Innov de hace dos años tuvo tanto éxito hemos querido repetir”, explica Géraldine Filippi, directora de Negocios de Business France en la Península Ibérica, los encargados de promover la economía francesa por el mundo. “Para este año hemos querido contar con empresas más comunes, como BlaBlaCar, que pudieran explicarnos casos de economía colaborativa y como esta innovación puede cambiar el rumbo en materia social”.

Filippi considera que existe “un gran amor” entre los dos países, pero que aun así los dos deben mejorar en cuanto innovación. “Hace 15 años Francia estaba muy por delante de España, pero actualmente, en este sector, casi no se nota la diferencia”, subraya. “Los franceses que vienen, o los españoles que van allí, no tienen ningún tipo de problema, y las empresas tampoco. Por ejemplo, en el evento de hace dos años dos compañías españolas consiguieron financiación para desarrollar su proyecto y hoy se encuentran también en Francia vendiendo sus productos. Nuestro intercambio siempre ha sido beneficioso para ambos países”, explica. Aun así, también considera que “no somos enemigos, al principio fueron difíciles de convencer, pero somos dos países enamorados entre sí”.

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