Gry Hasselbalch, cofundadora de DataEthics.eu.

BRUSELAS. Si este martes por la mañana los expertos se debatían en el evento Por una Europa digital fuerte, organizado por EIT Digital, cómo lograr un balance entre innovación y regulación, más tarde profundizaban en los dilemas éticos que supone el desarrollo de nueva tecnología .

Al primer día del encuentro, que sigue en Bruselas, han asistido cerca de 1.000 innovadores, responsables políticos y entusiastas de la tecnología europeos, 50 de los cuales han expuesto sus productos.

En la charla Valores europeos para una Europa digital fuerte, Gry Hasselbalch, cofundadora de DataEhtics.eu y miembro de la Comisión Europea, no se anduvo con rodeos. “La tecnología no es neutral”, ha sentenciado. En su opinión, esta “representa y refuerza” nuestras relaciones de poder en la sociedad. 

DataEthics es un grupo político de expertos creado en Dinamarca en 2015, que promueve productos y servicios éticos de datos y busca un “uso sostenible” de los mismos en Europa.

Para  Hasselbalch, aunque Europa cuenta con una guía ética en materia de datos, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), esta no es suficiente. Es necesario diseñar una implementación técnica del RGPD, además de actualizar las leyes existentes.

Yves Lostanlen, director gerente y jefe de Europa, Medio Oriente y África en Element Ai, una compañía canadiense que ofrece productos de software de inteligencia artificial, ha advertido sobre las dificultades de regular la tecnología una vez que ha sido lanzada. “Es imposible crear un marco que aplique para todos”, ha asegurado.

Por su parte, Willem Jonker, CEO de EIT Digital, ha destacado, en entrevista para Innovaspain, que la tecnología “no está libre de valores”, sino que representa aquellos de quienes la crean. Sin embargo, ha subrayado que “la ética cambia con el tiempo”. 

Para él, el objetivo es alcanzar una sociedad que esté cómoda con la tecnología. En Europa, la reacción se debe muchas veces al hecho de que la mayoría de los fabricantes no son europeos, por lo que “la gente puede sentir que se les oponen cosas que no son suyas”, según Jonker. 

En su opinión, no es posible determinar a priori cuál ese punto de balance entre la regulación e innovación. “Surgen algunas tecnologías y obtienes una reacción, que pide una regulación. Otras veces tienes sobrerregulación y tienes retrocesos”, explica. “El paisaje político y social va a determinar dónde estará este punto de balance”, ha asegurado.

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