Estel Vilaseca: “La moda regenerativa persigue que este planeta no se destruya”

Estel Vilaseca concepto

Estel Vilaseca era muy pequeña cuando empezó a interesarse por la moda. Pasaron los años, entró en la universidad, y allí descubrió Internet, un mar de posibilidades para una mujer que siempre había soñado con crear un medio sobre lo que tanto le gustaba. Itfashion fue el sitio en el que comenzó a dar una visión de la moda que se alejaba de lo convencional, se divulgaba sobre creatividad e innovación. Y, también, sobre sostenibilidad.

Ahora lleva seis años en Vein Magazine como subdirectora y también es profesora en LCI Barcelona donde enseña a sus alumnos moda y sostenibilidad, ambas aunadas en un concepto denominado como “moda regenerativa”. Para ella no es nuevo: ya en 2012 empezó a publicar contenido de este tipo pues, al igual que la industria, la gastronomía o la propia sociedad, la moda tomó un cariz más sensible con este tema.

Pero ¿qué es exactamente la moda regenerativa? Estel Vilaseca lo resume como “un paso más”. “En su momento empezamos hablando de sostenibilidad, luego de circularidad… sin embargo, esos términos a veces se acaban dejando. Puedes ser una marca y hablar de sostenibilidad pero si tu fuerza de trabajo cobra poco, contaminas en otros ámbitos aunque sean tejidos sostenibles”, explica.

Con la circularidad, más o menos lo mismo. Intenta solucionar según qué cosas. “Pero es la moda regenerativa la que intenta que ese proceso no sea solo usar un tipo de tejido, sino que quiere regenerar, porque sale de la Tierra y vuelve, no genera una contaminación. Lo regenerativo va más allá porque integra la circularidad, no genera gastos y contribuye al planeta”.

Lo regenerativo del concepto

Estel Vilaseca indica que, por una parte, esta moda regenerativa se hace con un tipo de cultivos que regeneran el suelo, como cultivos mixtos, buscando una nueva forma de producción para hacer un mundo mejor. “Toda la fuerza de trabajo, la artesanía, proyectos autosuficientes, lo hacen más conceptual y se tiene muy en cuenta la parte social. Cuando hablamos de sostenibilidad a veces no es tan importante. Aquí se habla de todo lo que lo rodea”, ahonda.

A nivel a conceptual, por ejemplo, una gran superficie de ropa no es regenerativa: no son desconocidas las fábricas deslocalizadas, condiciones de trabajo, material utilizado, precios. Este tipo de moda sí; por ejemplo, hay marcas que, después de hacer unos tejanos, permiten que esos mismos pantalones se puedan plantar y que se descompongan.

“U otros proyectos como recuperar unos viejos molinos de tejer. Con ello, reconstruyes la fuerza de trabajo que se había perdido en una zona, creas empleo, se puede realmente dignificar su trabajo”. En India y otros países hay oficios de “los toda la vida” que son valiosos y se han perdido.

De todos modos, Estel Vilaseca matiza: “No todo tiene por qué estar reñido con el progreso y la innovación. La moda regenerativa consigue ese diálogo porque persigue que este planeta no se destruya. El cambio climático es una realidad”.

Cuestión de precios

Sobre la cuestión de los precios de este tipo de prendas, Estel Vilaseca defiende que las cosas tienen un precio. Y que, para que todos tengan un precio digno, debe haber un precio mínimo. “Pero no tienen que ser supercaros. Mucha gente no tendría acceso a ese tipo de productos y tenemos que trabajar para ello. No podemos pedirle a todo el mundo que compre este tipo de prendas: la investigación que se lleva a cabo y la producción lo encarece”.

Aun así, “sería clasista ignorar esta cuestión”, argumenta: hay que pensar en todos los que no pueden pagarlos. “Es cierto que es un concepto que está empezando, por eso tiene precios más elevados. Aunque, a la larga, ese coste más alto tendrá otro valor porque estamos ayudando a la Tierra”.

Asimismo, la experta recuerda que el nivel de uso de las prendas ha disminuido: ahora se compran prendas que se usan tres o cuatro veces, cuando antes era de otra manera. “Probablemente, los tejanos regenerativos serán más caros, unos 60 euros, pero si tienen buena calidad… Tampoco es garantía que unos pantalones sean caros duren mucho”.

Contribuir a hacer un mundo mejor

Vino la sostenibilidad, luego la circularidad, ahora la moda regenerativa. ¿Por qué ese continuo cambio de conceptos? ¿Aprendizaje? ¿La propia moda? “A la moda le encanta inventar conceptos y es una forma de tener a la gente activa y atenta. De alguna manera, estos se van renovando y el discurso se hace más complejo -y completo-“.

Estel Vilaseca recomienda un libro pionero llamado ‘Regenerative fashion’ -que saldrá en noviembre de este año traducido al español- escrito por una chica que tiene una marca de moda sostenible pero que quería dar ese paso adelante. “Saldrá otro nombre, otro concepto, pero la idea debe implantarse. La moda regenerativa ya engloba bastante e intenta incluir no solo los materiales y los procesos, sino la parte social que se quedaba descolgada”, apunta.

Al final, entender la moda regenerativa es comprender que ya no se trata solo de ser sostenible, sino contribuir a hacer un mundo mejor. “Va de sumar en vez de restar. Es una cosa un poco utópica y estamos muchos pasos atrás, hay un gran trabajo que hacer. Pero cuando piensas dónde estábamos hace diez años es alentador”.

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