España lidera la innovación en terapia celular

Hace años la panacea para todo tipo de enfermedades iban a ser las células madre, que saltaban cada dos por tres a los medios de comunicación. Muchas de aquellas promesas se quedaron solo en titulares. Y es que las ideas se venden bien, pero luego hay que llevarlas a la práctica.

Sin embargo, algunas aplicaciones sí han prosperado. De hecho, España lidera la innovación científica en terapia celular. Para hablar de esas innovaciones, la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y la Universidad de Murcia organizaron la semana pasada el XI Curso “Cell therapy from the bench to he bedside and return”.

El curso estuvo coordinado por expertos de reconocido prestigio en este campo, como José María Moraleda, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia); Damián García Olmo, del Hospital Fundación Jiménez Díaz (Madrid); Robert Sackstein, de la Universidad de Harvard; y Salvador Martínez Pérez, director del Instituto de Neurociencias de Alicante.

El principal objetivo, poner al día los avances constantes en terapia celular para generar sinergias que fomenten la colaboración entre los grupos de investigación.

Una de las investigaciones estrella presentada en el curso fue el ensayo fase I (First-In-Man) de células madre mesenquimales fucosiladas para el tratamiento de la osteoporosis, llevado a cabo en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, en colaboración con el profesor Sackstein, de la Universidad de Harvard”

El doctor Moraleda, nos aclara en qué consiste: “Nuestro objetivo son las células madre mesenquimales, que han demostrado ser muy seguras, pero con innovaciones. Son células mesenquimales avanzadas, porque están modificadas de manera inteligente para funcionar mejor. Una de esas innovaciones es ponerles GPS (fucosiladas) para que puedan llegar a su objetivo. El inventor de esta técnica es el profesor Sackstein, de la Universidad de Harvard. Y las utilizamos en Murcia por primera vez en el mundo en un ensayo clínico para el tratamiento de la osteoporosis. Hasta ahora ninguna persona las había recibido. Nuestra colaboración con Harvard puede ser muy fructífera”.

“En la osteoporosis hay un balance negativo entre la formación y destrucción de hueso, y con este método esperamos equilibrar naturalmente ese balance y cambiar la historia natural de esta enfermedad”, asegura Sackstein.

Un objetivo, sin duda, notable, ya que cerca de 3 millones de personas padecen osteoporosis en España, en su mayoría mujeres, de as que un tercio la sufren después de la menopausia. Esta enfermedad causa más de 1,3 millones de fracturas de vértebras, cadera y muñecas en el mundo. Las fracturas más graves son las de cadera. Uno de cada cinco pacientes se fracturan la cadera fallecen en los siguientes seis meses.

La osteoporosis no es la única patología con resultados esperanzadores con células madre. También se informó en le curso del ensayo fase III publicado en The Lancet por un grupo liderado por el profesor García Olmo, que “demuestra la eficacia significativamente superior de las células madre mesenquimales sobre la terapia convencional en el abordaje de las fístulas de las enfermedad de Crohn”.

En teoría, con estas células dotadas de forma artificial con GPS, “Se podría tratar casi todo”, destaca Sackstein. “Las células madre llegarían al tejido dañado por medio del flujo sanguíneo. Creo que es mejor utilizar las puertas fisiológicas para mandar las células donde deben estar. Otra forma de entrada local, como una inyección, puede hacer más daño al tejido”.

En ese casi de todo, ¿entraría el cerebro, considerado la última frontera de la medicina? Sackstein afirma sin dudarlo. Aunque se tardará más tiempo en lograrlo, afirma Salvador Martínez, director del Instituto de Neurociencias de Alicante. “En el sistema nervioso la terapia celular no va funcionar tan rápido como creíamos, aunque se generó gran expectativa porque muchas de las enfermedades del sistema nervioso no tienen tratamiento”.

Sin embargo, se van dando pasos. “Hemos hecho ensayos clínicos en esclerosis lateral amiotrófica (ELA), con repercusión muy importante y resultados claros. Uno de ellos ha pasado la fase I y empezamos la fase II. También en párkinson y esclerosis múltiple hay un ensayo europeo en marcha, con resultado positivo en algunos pacientes”.

Pero advierte que en patologías como el párkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del alzhéimer, “estamos muy lejos de la terapia de reemplazamiento. No estamos poniendo neuronas para que reemplacen a las que se mueren, sino como neuroprotección, es decir, para evitar que se mueran las existentes”.

Y es que las células mesenquimales son una fábrica de factores neuroprotectores (neurotróficos) para las neuronas, explica el director del Instituto de Neurociencias de Alicante. Son una especie de vitaminas, que permitirían que las neuronas enfermas siguieran funcionando.

“Hay cosas prometedoras. La terapia celular va a funcionar en algunas enfermedades del Sistema Nervioso Central seguro. Hay que seguir investigando. El entusiasmo de los investigadores sigue bastante alto porque vemos que los modelos animales de enfermedad que tenemos dan resultados trasladables después a los ensayos clínicos. Podemos hacer más, pero lo hacemos con cuidado para mayor seguridad”, explica Salvador Martínez.

Unas investigaciones que han dado sus frutos en enfermedades como la ELA, que no tienen tratamiento. Pero las cosas van cambiando. “Antes quienes la padecían iban a la parálisis sin remedio. Ahora saben que se están haciendo ensayos para cambiarlo. Y ya hay terapias que pueden enlentecer la evolución. Pero el efecto más importante es que ha aumentado la esperanza. Están convencidos de que la investigación es la solución”, destaca este experto.

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