Varias jugadoras de la selección española de fútbol durante un entrenamiento en la Copa del Mundo de Francia. Imagen: Maja Hitij/Getty Images.

La conversión de cada dólar invertido en una empresa fundada por mujeres es de 78 frente a los 31 dólares en el caso de los hombres  (Boston Consulting Group). El fracaso de las startups femeninas es menor que el de las masculinas según datos desprendidos de la última edición de South Summit. Sin embargo, los inversores aún no han dado el paso de apostar de manera decidida por las mujeres que además ocupan sólo el 18% de los puestos tech en España. Estos datos fueron expuestos ayer en Madrid por Iris Córdoba,  Directora General de Global Sports Innovation Center powered by Microsoft (GSIC) para abrir el encuentro “Women in Leadership, Entrepreneurship and Sports”.

“En lo deportivo”, añadía Córdoba, “pese al cupo del 40 % de directivas en las federaciones españolas, sólo hay tres presidentas, y lo son de federaciones menores (remo, vela y socorrismo)”. Reyes Bellver es uno de los ejemplos que demuestran cómo muchas mujeres trabajan ya activamente para revertir esta situación. Abogada experta en Derecho Deportivo,  fundadora de Bellver Sports, explicaba cómo le costó entrar en un campo en el que, “sobre todo hace una década”, el derecho deportivo era “más un hobby que una profesión y unos cuantos abogados lo tenían copado”. Generó sus propios clientes y creó una firma propia. El año pasado, decidió “devolverle al fútbol parte de lo recibido” ayudando a otras mujeres y puso en marcha Leadership Woman Football, una plataforma que apuesta por la visibilidad y el liderazgo femenino en el deporte rey.

Una de estas líderes es Sonia Soria, que tras una carrera dedicada a la banca hoy es la presidenta del Club de Fútbol Femenino Olympia. Le ayudaron un máster en gestión deportiva de la FIFA y, en el apartado menos teórico, el coraje suficiente para arrancar con 13 niñas (hoy son 140 jugadoras) “en un mercado totalmente masculinizado”.  En paralelo, “para que los valores del deporte calen en las empresa y contribuyan a cambiar la sociedad”, fundó Social Sport Sponsorship.

La periodista argentina Mercedes Wullich lleva desde los 17 años trabajando cuestiones de género. Un viaje a España coincidió con la crisis del corralito y decidió quedarse “a hacer lo que sabía”. Así nació Mujeres y Cía y después el ranking Top 100 Mujeres Líderes, “nuestro buque insignia”, que tras ocho ediciones ha visibilizado a más de 4.000 mujeres. “A las mujeres aún nos queda mucho por hacer en cuestiones de igualdad; cualquier distracción hará que volvamos atrás. No podemos pensar que todo ya está hecho como creen algunas veinteañeras y treintañeras”. Wullich considera que deporte y tecnología son dos sectores que contribuyen, junto a la educación, a que las distancias entre lo que un hombre y una mujer pueden hacer sea posible en igualdad de condiciones.

El representante masculino Manuel Jordán, fundador de iAltitude, explicaba que en el caso de su empresa (han desarrollado un simulador de entrenamiento en altura) las mujeres (un 30% de la plantilla, dos de ellas en el equipo fundador) han resultado clave para el devenir del proyecto.

Las barreras

Desde una perspectiva constructiva, Reyes Bellver afirmaba que a las mujeres les falta naturalidad para aceptar determinadas realidades, como la masculinización del sector. “Nos complementamos bien con los hombres, no olvidemos que el éxito es la diversidad”. Para mejorar este escenario de escasa representación femenina, ha invitado a un mayor fomento de las políticas de emprendimiento, “que no se incentivan desde la base, donde es necesario trabajar”.

Mercedes Wullich ha aprendido (y ha enseñado) a vencer estas dificultades con el tiempo –como en coworking de mujeres que impulsó en 2012, “demasiado pronto”- y cree que además de formación hay que empoderar a las mujeres en una serie de habilidades tradicionalmente masculinas: comunicación, negociación… “y nos hacen falta más arrojo y menos consciencia. Hay que armar equipos y confiar en gente creativa”. Porque , como añadía Iris Córdoba, el miedo al fracaso es más fuerte en las mujeres y es una de las dificultades que tienen más peso en el emprendimiento femenino.

Un momento de la mesa redonda. Imagen: GSIC.

El viaje de Sonia Soria para levantar el club no ha sido un camino de rosas. “Hay en torno a un millón de clubes en España y no creo que más de una decena estén gestionados por mujeres”. Sí percibe que, en un periodo relativamente corto de tiempo, las cosas han cambiado muy rápido. “Ahora nos ven como una amenaza, sobre todo porque ha empezado a entrar capital en el fútbol femenino. Hemos venido para quedarnos. No tenemos techo y nuestra visión es internacional”.

Las participantes en el debate coincidían en incluir al hombre como parte del problema, pero también de la solución. Si Iris Córdoba hablaba de “hacer equipo”, Reyes Bellver aludía a los efectos negativos de “ponernos al hombre en contra y generar una guerra”. Sonia Soria señalaba que hombre y mujeres “tenemos distintas capacidades; las mujeres podemos estar en distintas partes a la vez, para bien y para mal. El éxito es congeniar y avanzar juntos”.  Mercedes Wullich iba un paso más lejos. “Ojalá podamos hablar algún día de una sociedad en la que cada uno sea quien quiera ser. En la que las mujeres podamos ser malas y los hombres sensibles. Si la sociedad avanzara como debe el filtro debería ser por capacidades, mientras tanto hay que disponer de palancas”.

Manuel Jordán opinaba que hay que promover políticas para que la mujer se incorpore a determinados empleos con más facilidad, y que las empresas tengan ayudas para ello. “Todo es una cuestión de educación y de principios, los hombres no somos tan malos. Hay ciertos valores que nos tienen que inculcar en casa”.

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