emprendedoras
De izq. a dcha.: Estela Sánchez, directora general de Dicomol; Susana Gómez, cofundadora y socia directora de Smart Culture, y Eva García, CEO de Biggers. (Imagen: WEF Iberoamérica)
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

¿Cómo es ser una mujer emprendedora ante una crisis tan importante como la provocada por el COVID-19? ¿La emprendedora nace o se hace? Esta y otras preguntas se han respondido en la charla mantenida entre Susana Gómez, cofundadora y socia directora de Smart Culture; Estela Sánchez, directora general de Dicomol, y Eva García, CEO de Biggers y presentadora de la sesión, en el marco general del Women Economic Forum Iberoamérica.

Para Eva García, el hilo conductor ha sido cómo entender mejor la gestión de modelos únicos en esta época y ver cómo estos proyectos han tenido su recorrido. Susana Gómez lo tiene claro: no se me ocurre una situación mas retadora que la vivimos el año pasado, porque, al menos yo, este año ya estoy acostumbrada”.

Según ella, hay momentos duros cuando se comienza una iniciativa pero nada comparado a lo que se vivió el año pasado. Y más en un sector como el mío, destinado a los servicios profesionales. Gómez se dedica a hacer proyectos de cultura y programas de desarrollo de liderazgo: “Al final, puedes vivir sin hacer un proyecto de cultura así que, ante una situación como esta, este tipo de iniciativas tienden a paralizarse”, ha reflexionado. 

“Además, la mayor parte de programas que hacía tenía una presencia física. A nosotros se nos pararon todos los proyectos porque las personas no podían estar presentes físicamente. Fue un momento duro, de tener que tomar decisiones. Y dedicándote a lo que te dedicas: porque yo lo que hago a contarle a la gente, y a que se lo crea de verdad, que las organizaciones son personas y que son las personas las que te van a ayudar a superar retos”. 

Cerrar o no cerrar

Por ello, tuvo que ser un modelo de referencia para mis clientes. “¿Cómo voy a contar que hay que reinventarse si yo no lo hago?”, ha subrayado. Así que apostaron por ser coherentes: “No hicimos un ERTE porque, si creemos que las personas son las que sacan adelante una compañía, había que empezar por nosotros”. 

En mayo estaban cancelando programas en presencial, pero en junio tenían toda nuestra su de valor digitalizada, actualizada y en disposición de poder hacer cualquier programa de los que tenían antes. Acertaron. “Terminamos con los mismos resultados que 2019, aunque con dos meses muy duros. Reinventarse y trabajar en equipo puede hacer la diferencia en un sector muy castigado como el de servicios profesionales, lleno de pymes y autónomos”. 

Por su parte, la directora general de Dicomol tuvo varios retos en esos meses, ya que lleva desde junio dirigiendo esta empresa familiar, aunque antes ya estuviera en el consejo de dirección." La gente se planteaba cerrar empresas y mi padre, que era el director general, se preguntó qué hacer. Decidimos ir hacia delante”.

“En un primer momento, se planteó que mi marido fuese el director general pero con mucho debate interno, como profesionales, ambos lo decidimos –aunque fue mi marido quien dijo que consideraba que yo tenía que ser la directora general–. Dimos ese paso”, ha afirmado. 

Cuando estalló la crisis del COVID-19, les llamaron para decirles que les daban las llaves del nuevo lugar donde iban a trabajar. Y no era una mudanza cualquiera, teniendo en cuenta que Dicomol es una compañía industrial. Se pasó una semana llorando. “Unas nuevas instalaciones, una mudanza donde teníamos que transportar maquinaria, una inversión muy importante… y decidimos que no había vuelta atrás. Nos salió más o menos bien, estamos satisfechos”. 

¿Las emprendedoras nacen o se hacen?

Ante esta pregunta, Susana Gómez ha asegurado que había dos cosas que no quería ser: una era opositora. La otra, emprendedora. "Estuve varios años trabajando en PwC, en Estrategia, y veía mucha gente que se lo montaba por su cuenta. Los miraba y me parecían unos locos. No me interesaba y no le veía sentido. Pero hubo un momento de mi vida y sí lo vi. Yn momento en el que quería ser dueña de mi agenda. No tanto de mi agenda de horarios, ya que siempre he tenido la suerte de trabajar en entornos flexibles; sí de agenda de ver a qué me dedicaba”.

En su caso, era una directiva de una filial norteamericana cuya agenda estaba muy definida en el momento, las decisiones. Vio que la única manera de hacer en cada momento lo que ella quería hacer, y cómo hacerlo, era fundar una compañía con lo que más le gustaba: cultura, liderazgo y talento. 

“Sin yo ser una persona oficialmente emprendedora –ha admitido–, porque trabajaba por cuenta ajena, sí que tengo una actitud emprendedora. Siempre he tenido ese espíritu de marcar una dirección, de intentar influir en la dirección para que las cosas se hiciesen a mi modo. No he sido emprendedora; sí intraemprendedora, que te da las habilidades para replicar lo que hacías para otros hacerlo para ti misma”. 

“Emprender es como un parto”

Estela Sánchez considera que hay una parte que se nace y otra que se desarrolla. “La vida te puede llevar por caminos que igual no prefieres, pero tiene que haber una base, como ser médico o cocinero. Sé hacer un huevo frito, pero en casa cocina mi marido porque le encanta cocinar. Por muchos cursos que haga no voy a ser tan buena chef como él. Esto es un poco lo mismo”, ha explicado.

La directora general de Dicomol ha recordado que madre siempre contaba que, cuando ella tenía cinco años, en el colegio le dio por hacer recortes de una revista y, al llegar al colegio, los vendía. “Mi profesora decía que había que compartirlos con los compañeros y le respondí que si no había negocio no me interesaba hacerlo. Hay una base de inquietud”. 

Por otro lado, ha señalado que tiene que haber una base de nacimiento, pero que la formación continua es esencial. “Un mal directivo pude hacer mucho daño a una compañía. Es necesario formarse y tener a alguien que haga críticas, que puedan guiar. Hay que buscar a personas que ayuden, es esencial no sentirse sola. Y que no dé vergüenza”.

Susana Gómez ha subrayado también que hay que traspasar el umbral. "Perdona la símil, pero emprender es como un parto. Llega un momento en que eso solo puede terminar de una manera y es que el niño salga. Esto es lo mismo. Hay que ser un poco inconsciente también, porque como sepas mucho, hayas leído mucho y demás, ya no hay ganas. Hay que ser ingenua en ese sentido, y tener la certeza de que hay muchos emprendedores y que sus negocios funcionan”. 

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Deja un comentario

Suscribete a nuestra newsletter semanal