Elsa Punset hábitos

Si el Mañana Empieza Hoy’, como bien se explica en el propio lema de este evento organizado en Madrid, hay que tener en cuenta cómo es nuestra sociedad, nuestro cerebro y de lo que podemos mejorar en ellos. Que ya es mucho lo avanzado, pero hay que seguir empujando. Eso ha afirmado la divulgadora Elsa Punset, que en la última jornada de esta iniciativa de Barrabés y Enisa ha dado varios consejos para mejorar nuestra inteligencia emocional y para llevar nuevos hábitos saludables.

“No somos conscientes de las mejoras que tenemos en la sociedad. No somos conscientes porque son muy pequeñas, no son grandes cifras y los medios de comunicación no ayudan. No significa que todo vaya bien o que funcione de manera óptima en la sostenibilidad o el medioambiente. Necesitamos seguir empujando, aunque nos cueste y sea agotador. Y es que pensamos que tenemos menos poder del que tenemos, el trabajo, la familia… Todo está a la contra”.

Para ayudar a cambiar el mundo, Elsa Punset recomienda preguntarse a un mismo, ¿cómo soy de inteligente? “Cuando le preguntas a la gente, siempre se pone entre un seis y un ocho, porque todos nos ponemos notas de forma instintiva. Y esto ya no es vigente, eso de que la inteligencia es algo innato. La realidad es, según la neurociencia, que siempre nos habían dicho que razón y emoción están enfrentadas, pero ahora sabemos que los circuitos cerebrales, emocionales y racionales son completamente diferentes. No penséis que es algo buenista, o una moda, o una tontería. No, es una nueva forma de entender el cerebro”. 

Según ella, en cada base del pensamiento racional hay emociones. Y si se quiere educar al cerebro, se tiene que educar también a estas. Puede que a alguien no se le den bien las matemáticas, pero se pueden entrenar otras muchas partes del cerebro. “Es una suerte nacer en una generación que sabe que puede entender su propio cerebro y sus diferentes inteligencias”, ha afirmado. 

La inteligencia –concebida como tal según el imaginario popular­– no es algo innato. Pero sí los temperamentos. ¿Por qué a naturaleza nos dota de temperamentos diferentes? Parafraseando a Richard Wiseman, Elsa Punset ha explicado que, en realidad, el ser humano no es gran cosa físicamente hablando, pero tiene un cerebro muy potente que es excelente colaborando y relacionándose. “La naturaleza nos dota de esos temperamentos según nuestras necesidades. En el fondo, tenemos las mismas emociones, en el mundo entero, hombres y mujeres, y las contagiamos como un virus”. 

Para demostrarlo, ha realizado una prueba en el propio auditorio donde se ha celebrado el evento, poniendo diferentes y pidiendo a los asistentes que aplaudieran cada vez que saliera una que hayan sentido en la última semana. Las palmas se han escuchado durante todo el ejercicio. Lo ha explicado así: “tendemos a sentir muchas emociones en solo una semana. Son respuestas psicofisiológicas y por eso nos acercamos en cuerpo y mente. El ser humano es una especie que tiene grandes “taras” emocionales y todas tienen un sentido evolutivo. La naturaleza, por ejemplo, nos hace envidiosos para no quedarnos atrás. El caso es cómo gestionamos la emoción; si somos muy envidiosos podemos estar mal, si lo gestionamos, quizá no tanto”. 

En la imagen, la divulgadora Elsa Punset durante su intervención en 'Mañana Empieza Hoy' / InnovaSpain.

Nada de esta charla tendría sentido, según ella, si no cambiamos ciertos hábitos con los que cambiarse a sí mismo y, por tanto, al mundo. Los humanos funcionan de determinadas maneras, se tiende a funcionar de igual forma y es muy difícil cambiar. Para ella, da igual que cambiemos de trabajo, de personas, de casa, siempre se tiende a hacer lo mismo. “Tenemos que centrarnos a hacer preguntas y desarrollar nuevos hábitos, pero hay que ser muy pacientes”. Por ello, ha hecho seis preguntas relacionadas con nuestro propio comportamiento.

¿En qué me parezco a una cebra?

Basándose en un libro de Robert M. Sapolsky (¿Por qué las cebras no tienen úlcera?) Elsa Punset ha explicado que el ser humano tiene un cerebro programado para sobrevivir. “Lo que quieres es que estés vivo, y la emoción más importante es el miedo. La cortisona se dispara, tenemos más pulsaciones, nuestros sentidos se multiplican, etcétera”.  

Como las cebras, el ser humano tiene miedo. Si una leona va a cazar y encuentra un grupo de cebras estas intentarán escapar. Con suerte, alguna escapará, pero lo normal es que una se convierta en presa. Cuando esto ocurra, todas volverán a pastar. Pero, ¿y si una leona entrara en un auditorio como en el que ella estaba dando la charla? “Si una leona entrara aquí y se llevara a alguien no volveríamos a estar normal. Nuestra corteza cerebral está tan desarrollada que tenemos la capacidad de mirar hacia delante, pero también hacia atrás. El cerebro es creativo, imaginativo, pero programado para sobrevivir. Exageramos los peligros, las emociones negativas dejan una huella mayor que las positivas, y nuestras reacciones físicas lo sufren. Nacemos con muy poca capacidad para el miedo, pero sí para la creatividad. A partir de los 15 y los 20 se revierte”. Además, ha insistido en que “no es un pensamiento ‘buenista’ intentar gestionar las emociones”

¿Eres esclavo de tu cerebro?

El cerebro humano tiene sesgos cognitivos, es decir, que toma atajos para decidir por cada uno. Decide qué es bueno y malo, por eso las personas tienden a dividir todo de esta manera maniqueísta. “Si no se quieren repetir errores hay que entender que nuestro cerebro nos lleva a lo fácil. Cuanta más gente crea algo, más gente se apunta, y cuando piensas diferente se activan los mismos ‘fusibles’ que avisan de que estás haciendo lo incorrecto. Otra tendencia es creer que los antipáticos sin más inteligentes: ‘si está tan serio es porque sabe algo que yo no sé’, se suele pensar. Pero cuanto más difícil sea el carácter, más miedo tendrán”. 

¿Soy bueno fracasando?

El inevitable fracaso humano. El dolor del fracaso es dos veces más fuerte que la alegría del éxito, porque el cerebro, insiste, está preparado para sobrevivir. El fracaso es natural. Y todas las vidas está plagada de fracasos. “Las personas que no tienen miedo al fracaso fracasan menos. Tenemos mentalidad de crecimiento, pensamos que con trabajo puro llegaremos a algo. Pero tenemos también la idea de que nuestro talento o inteligencia es innata”, ha destacado. Asimismo, Elsa Punset ha asegurado que los halagos no sirven para el ser humano, pero ha recomendado que “se puede fomentar este crecimiento con estrategias, probando nuevas fórmulas y aprendiendo de todos nuestros fracasos”.

¿Tengo autocontrol?

El autocontrol es la importancia de resistir tentaciones. Se mide el autocontrol en niños pequeños, y se sabe que es el indicador más importantes para conseguir las metas. Mantener dietas, cuidar padres, escribir sinfonías… Todo necesita autocontrol. Según la divulgadora, necesitamos autocontrol para elegir nuevos hábitos de vida. “Evolutivamente estamos programados para disfrutar con el azúcar y la grasa y para evitar esfuerzos. Las buenas intenciones no bastan, hay que tener estrategias básicas. Metas concretas y a corto plazo. Esto es; no decir que se quiere estar saludable, sino decir que se va a caminar 30 minutos al día. Y hacerlo”.

¿Cómo me relaciono con los demás? 

El ser humano es social y “contagia las emociones”. Elsa Punset ha puesto el ejemplo de un estudio de Harvard sobre envejecimiento y felicidad, que llevó 80 años de trabajo. Se preguntaban quién envejecía mejor y lo cierto es que se pensaba que era lo químico. Sin embargo, descubrieron que no era así. “El indicador más importante, para unos seres sociales como nosotros, son las relaciones humanas –ha explicado–. Determinan nuestra longevidad, nuestra física, nuestra memoria. Es extraordinaria, para bien o para mal. Hay indicadores de envejecimiento negativos cuando se tienen malas relaciones”. 

Para ilustrarlo mejor ha puesto el ejemplo del investigador John Gottman, que lleva décadas estudiando el secreto de las parejas más felices. “Coge a parejas, los encierra en una sala y los observa. Al cabo de quince minutos sabe con un más de 90 % de acierto quién se va a separar en menos de cinco años. Y todo funciona de la misma manera: relación de equilibrio positivo-negativo. Si generan cinco emociones positivas por cada emoción negativa son esas parejas óptimas; tres para cada una son los que “se aguantan” y los que tienen menos de esa cifra… está claro lo que ocurre. Sabemos que lo que más hay que superar es el afecto a los demás. Cualquier muestra de afecto pequeña provoca una gran alegría en el ser humano”. 

¿Practico poses poderosas?

Las poses generan emociones positivas. Los investigadores que buscaban un gesto que se compartiera en todo el mundo, en todas las culturas, encontraron varios: ponerse la mano en la cabeza cuando estamos tristes, poner los brazos en alto cuando se gana algo o cuando hay una buena noticia… El humano no distingue bien de la realidad y la ficción por ello es importante practicar poses poderosas que “engañen” al cuerpo. “Las niñas y los niños tienen el mismo lenguaje corporal hasta los once o doce años. ¿Qué les pasa a las niñas después? Cambian sus expresiones corporales, parte de su fuerza se va en este cambio y se dejan interrumpir, por ejemplo, cuando antes no lo hacían. Generan una química que no les ayuda”. Y esta es la gran importancia de las poses poderosas. 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here