Todos los caminos llevaban a la ingeniería, “lo habitual entre los que sacan buenas notas y quieren hacer ciencias”, pero llegaron a las Olimpiadas Matemáticas para hacerle cambiar de parecer. “En 2004 y 2005 alcancé la fase internacional. Fue la experiencia de mi vida. Descubrí la belleza de las matemáticas, el sentimiento de realización tras resolver un problema difícil y lo maravilloso de convivir con personas de otras nacionalidades y culturas con las que compartes una pasión”.

Tras licenciarse en la Universidad Complutense de Madrid, hizo el máster y el doctorado en la Universitat Politècnica de Catalunya. Es además licenciada en Físicas por la UNED. “El período de mi tesis fue difícil”, recuerda Elisa Lorenzo sobre un tiempo en el que agradece el apoyo prestado por Kristin Lauter, investigadora de Micrososft (figura importante también en sus investigaciones actuales) y por la que considera que es su “abuela matemática”, Pilar Bayer, fundadora del grupo de Teoría de Números de Barcelona, quien le ha servido de “inspiración y motivación”.

Ha sido investigadora posdoctoral en la Universidad de Leiden y actualmente es profesora y Maîtresse de conférences –“algo así como profesor asistente, pero permanente”- en la Universidad de Rennes 1. La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno acaba de concederle el premio “Joven Científica”, categoría creada este año dentro del galardón “Julio Peláez a las Mujeres Pioneras de la Física, la Química y las Matemáticas” que en su IV edición ha reconocido el trabajo de Carme Torras, matemática clave para entender el estado actual de la Inteligencia Artificial y la Robótica.

Como explicaban desde la Fundación en nota de prensa, la línea de investigación de Elisa Lorenzo, “se sitúa en la frontera de la teoría de números y la geometría aritmética, con aplicaciones en la criptografía. Su trabajo demuestra que las matemáticas están presentes en la vida diaria. Sus investigaciones permiten que nuestros mensajes de WhatsApp sean seguros y que nadie más que nosotros pueda leerlos”.  Pero cansada de que le pregunten por la aplicación concreta de las matemáticas, “en un mundo en el que prima lo inmediato y donde la gente parece no valorar el esfuerzo y la dedicación necesarios a largo plazo”, Lorenzo asegura que la investigación en matemáticas puras es importante en todas las áreas, “incluso cuando no tenemos una aplicación directa en mente”.

Su argumento lo reafirma que “todas las teorías matemáticas que hoy tienen una aplicación concreta en nuestras vidas nacieron sin esa intención marcada”.  Y aunque siempre habrá quien presuma de lo mal que se le daban las matemáticas en el colegio, cree que la sociedad es “bastante consciente” de su importancia. “Si no, no seríamos los profesionales con menos paro. Las empresas se pelean por nosotros”.

En este contexto científico-corporativo, big data, inteligencia artificial o blockchain son nuevas herramientas relacionadas de forma muy estrecha con las matemáticas. “Las empresas quieren dominarlas y ser pioneras en su manejo, y para ello contratan matemáticos. En la carrera quizá no aprendemos exactamente sobre ellas, pero nos enseñan algo mucho mejor: a pensar, a resolver problemas abstractos, teóricos; y esto nos aporta un bagaje muy bueno para enfrentarnos a nuevas teoría complicadas y desconocidas”.

Pese a que tenía otra oferta de Holanda, optó por quedarse en Francia, donde vive una situación laboral “estable y bien reconocida”. En la terna no entra de momento España. “Hay menos puestos y las condiciones son mucho peores”, detalla la investigadora, para quien no hay dos jornadas de trabajo iguales. “Doy clases, superviso a estudiantes de máster y doctorado, me dedico a mi investigación, invito a colaboradores (otros me invitan a mí), leo artículos, hago de referee en revistas, participo en conferencias, escribo informes,  preparo e imparto cursos en escuelas de países en vías de desarrollo, organizo olimpiadas matemáticas para alumnos de instituto, etc”.

Por si fuera poco, también es presidenta de la comisión de Mujeres y Matemáticas de la Real Sociedad Matemática Española desde 2017 y Coordinadora española de la EWM (European Women in Mathematics) desde 2015 y embajadora española del CWM (Committee for Women of the International Mathematical Union) desde 2018. Lorenzo lamenta que en Francia -“en España los datos son muy parecidos”-  solo haya un 18% de profesoras de nivel ‘bajo’ y un 12% de categoría más alta.

“Es el efecto tijera, y las cosas con el tiempo van a peor, como ocurre con el conocido como efecto pinza, cuando ni siquiera en los escalones más bajos el número de mujeres es superior”. De ahí que, mientras que la demanda de matemáticos crece y la carrera gana prestigio, la cifra de mujeres atraídas por esta formación, decae.

Esta infrarrepresentación es preocupante, según Lorenzo, por dos motivos: “Las que sí quieren estudiar matemáticas están en minoría, a menudo discriminadas y no se sienten cómodas. Por otro lado, ¡estamos perdiendo talento!, y si pretendemos contratar a los mejores matemáticos, ¿por qué seleccionarlos sólo entre la mitad de la población?”

“Es difícil decidir por dónde atacarlo”. Para Lorenzo, las vías de solución no son sencillas en un problema complejo de múltiples variables. “El primer obstáculo es que vivimos en una sociedad machista. Eso no cambia de un día para otro, pero seamos optimistas, tratemos de ser conscientes de los sesgos machistas conscientes e inconscientes en los que todos caemos; propongamos nombres de mujer en conferencias, premios, comisiones, artículos; tengamos en cuentas las bajas por maternidad en las convocatorias de premios y proyectos; escribamos de modo inclusivo; hablemos de esta problemática con nuestros compañeros y compañeras, creemos conciencia y unámonos a las muchas comisiones de paridad existentes”.

Trabajo y compromiso no le faltan, tampoco nuevos planes. Durante los próximos años prevé obtener lo que en Francia conocen como ‘habilitación para dirigir investigación’, un título necesario para pasar de maîtresse de conférences a professeur, categoría equiparable a la de profesor titular en España.

En el laboratorio quiere seguir profundizando en el estudio y la comprensión de las propiedades aritméticas de los espacios de moduli de curvas de género pequeño.  “En particular me gustaría calcular las multiplicidades de intersección de ciertos ciclos con propiedades aritméticas especiales en estos espacio de moduli”. Todo ello sin dejar de lado su implicación en grupos de mujeres y matemáticas o las olimpiadas. “Quiero aumentar mi participación en actividades del CIMPA y similares: centros de matemáticas a los que les interesa promover y desarrollar esta ciencia en países en vías de desarrollo”.

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