El valor del cerebro femenino en el mundo digital

Por Silvia Leal, Directora Académica de Programas de Innovación y Tecnología del IE Business School, Autora de Ingenio y Pasión (Lid Editorial) y una de las 10 pensadoras más influyentes de España

Silvia Leal

Las investigaciones realizadas sobre el terreno muestran que por cada puesto de trabajo que desaparece en el mundo “tradicional” se crean 2,6 en el entorno digital. En áreas tan disruptivas como Big Data, se estima que para el año 2020 se habrán generado 4,4 millones de nuevos empleos a nivel mundial. En esta misma línea, las previsiones oficiales advierten que durante los cuatro próximos años se generarán en la Unión Europea 5 millones de puestos de trabajo alrededor del desarrollo de nuevas aplicaciones móviles, lo que traerá consigo un crecimiento de 63 billones de euros. Son tan solo ejemplos de la revolución profesional que se está produciendo en un sector que no solo no se ha visto arrastrado por la profunda crisis que nos ha tocado vivir, sino que por el contrario ha posicionado sus trabajadores entre los más demandados y mejor remunerados.

En contraposición a estos datos cargados de optimismo, encontramos que de cada 1.000 mujeres que se licencian en nuestros días, tan solo 29 apuestan por las nuevas tecnologías, estando el ratio masculino en 95 personas. De esta forma, del total de profesionales que componen la cantera inicial, tan solo un 23% son personas de este género. Profundizando en la brecha digital, las estadísticas muestran que al alcanzar los 30 años tan solo el 20% de esas mujeres seguirá trabajando en el sector en el que decidió especializarse. Desde otro punto de vista: el 80% del 23% de los profesionales que apostaron por una carrera en este ámbito la habrá abandonado ya. Por si fuera poco, si las reglas del juego no cambian, durante los años posteriores se producirá una nueva fuga de talento que llevará a que a los 45 años tan solo el 9% de ellas siga apostando por él.

¿Resultado de todo ello? La despoblación femenina en este sector se ha convertido en uno de los principales generadores del creciente “gap digital” global que tanto preocupa a los Gobiernos. En el caso concreto de la Unión Europea, las cifras oficiales están encima de la mesa. Los expertos prevén una escasez de trabajadores que fluctúa entre las 505.000 y las 864.000 vacantes para el año 2015. Frente a estos datos se estima que, si alcanzásemos un 50% en el reparto de trabajo dentro de este sector, el PIB europeo crecería 9 billones de euros. Con cifras así, ¿alguien tiene dudas sobre la necesidad de hacer algo? ¿Sobre la necesidad de que todos y cada uno de nosotros pongamos nuestro grano de arena? Nuestras mujeres, y nuestras niñas, no pueden dejar pasar esta oportunidad.

No puedo terminar sin hacer una importante aclaración para evitar interpretaciones incorrectas sobre mis líneas anteriores. Si ahora mismo alguien discrepa conmigo sobre la necesidad de sustituir el talento masculino por el femenino, así como sobre la rentabilidad de hacerlo, está en lo cierto, salvo por una cosa: yo en ningún momento he mencionado tal sustitución con la que, por supuesto, tampoco estoy de acuerdo. Estoy a favor de aprovechar el 100% del potencial individual, de hombres y mujeres. En estos momentos, en los que por fin estamos retomando la senda del crecimiento hay espacio para todos.

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