El primer nanosatélite chileno concluye su misión tras más de un año enviando datos

El cubesat ha sido desarrollado por la Universidad de Chile

Parte del equipo del SUCHAI I celebra la llegada del nanosatélite al espacio en junio de 2017.
Parte del equipo del SUCHAI I celebra la llegada del nanosatélite al espacio en junio de 2017.

Tras 457 días de operación, el nanosatélite SUCHAI 1, el primero construido en Chile y desarrollado por estudiantes y académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, ha concluido su misión. Los resultados obtenidos se utilizarán en el desarrollo de los nuevos nanosatélites SUCHAI II y III.

El cubesat de mil centímetros cúbicos ha enviado datos desde la órbita terrestre entre junio de 2017 y octubre de 2018. Aunque actualmente continúa en el espacio, los investigadores del Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (LEEP) de la FCFM, ya han recopilado datos suficientes para analizar esta primera experiencia.

SUCHAI 1 se ha convertido en uno de los pocos nanosatélites en permanecer más de un año en el espacio, una hazaña que menos del 5 por ciento de de estos instrumentos ha logrado. En ese periodo ha recorrido cerca de 338.791.514 kilómetros y ha dado 7.838 vueltas alrededor de la Tierra.

“El principal aprendizaje que alcanzamos fue demostrar que podemos desarrollar tecnología para estudios en y desde el espacio en Chile, y que este tipo de tecnología es factible con los presupuestos que tenemos en el país y, por ende, que podemos acelerar los procesos de innovación espacial”, afirma el académico Marcos Diaz, líder del proyecto.

“Con sensores y una plataforma de muy bajo costo pudimos reproducir experimentos de alta relevancia científica –continúa–. Y aunque esto uno podría intuirlo, no muchos toman los riesgos de experimentar con instrumentos o sistemas de bajo costo que irán al espacio. Esto abre la puerta al estudio multipunto –con un número de sensores sin precedentes– del ambiente espacial”.

En esta misión, SUCHAI 1 hizo principalmente estudios de física espacial, además de pruebas técnicas con estructuras, componentes electrónicos, materiales y software de vuelo, señalan desde la Universidad de Chile.

Entre sus logros está el haber demostrado que con un nanosatélite es posible obtener datos similares a los que se obtienen con satélites de mayor envergadura y sofisticación que estudian la Anomalía del Atlántico Sur.

Además, la permanencia de SUCHAI 1 en el espacio ha permitido determinar que el ambiente en la órbita terrestre, a 505 kilómetros de altura, no es tan hostil como los investigadores suponían. 

Entre otros resultados se han realizado avances en varios algoritmos para estudiar el estado de salud de la batería en tiempo real, lo que permitiría predecir y optimizar los ciclos de operación/producción de satélites. También se ha puesto a prueba el software de vuelo, fundamental para garantizar que funcione bien el sistema como un todo.

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