Eficacia y sostenibilidad, retos de una necesaria innovación sanitaria

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Jordi Martí, copresidente del Comité de Propiedad Intelectual de AmChamSpain

Incluir la innovación sanitaria en los planes estratégicos de las administraciones  es esencial para conseguir una mayor eficacia y sostenibilidad en la gestión del Sistema Nacional de Salud. Ésta ha sido una de las conclusiones de la jornada ‘La innovación en el ADN de un sistema sanitario eficaz y sostenible’, organizada por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España (AmChamSpain). La jornada, que ha contado con la participación de médicos, pacientes e industria sanitaria, también ha puesto de relieve cómo la transparencia en la evaluación de medicamentos y productos sanitarios y orientar la medición hacia el valor que aportan los nuevos tratamientos son claves para proteger dicha innovación.

En opinión de Jaime Malet, presidente de AmChamSpain, actualmente hay dos retos que abordar. El primero de ellos es el de “proteger la innovación”, desde la perspectiva de “dedicar recursos para innovar y crear patentes”, si bien para ello ha afirmado que “el marco jurídico debe ser más claro”. Por otro lado, mejorar la transferencia tecnológica es la segunda gran asignatura pendiente. En este sentido, ha resaltado cómo la tecnología sanitaria está ubicada en grandes centros del mundo como EEUU y el objetivo es situar a España “como socio de referencia en Europa”.

Jordi Martí, copresidente del Comité de Propiedad Intelectual de AmChamSpain, ha explicado que actualmente “nadie duda de la importancia que tiene la innovación” en un sector que, en España, supone más del 20% de la inversión total en I+D+i, emplea a 65.000 personas, supone el 6,4% de las exportaciones y factura más de 28.000 millones de euros anuales. Sin embargo, y a pesar de estas cifras macroeconómicas, cree que hay que hacer un esfuerzo para lograr una mejor transmisión de estos avances porque “a veces nos olvidamos del impacto que tiene la innovación”.

A juicio de Martí, una de las tareas que tiene el sector por delante es “poner en valor esta innovación de cara a la población”, bajo la perspectiva de que este sector invierte en la salud y la calidad de vida de las personas. Sin embargo ha puntualizado que hay que saber integrar la I+D+i “de una forma sostenible” porque “no hay duda de cuál es el papel de la industria farmacéutica y tecnológica y de cuál será en las próximas décadas”. Hay que conservar, ha concluido, “este círculo virtuoso de la innovación y para ello hay que ser proactivo y seguir tomando decisiones”.

Por su parte, José Javier Castrodeza, secretario general de Sanidad y Consumo, ha defendido que la innovación es una constante en la historia de las personas y “el Sistema Nacional de Salud no es una excepción”. Se trata de una realidad presente desde diferentes vertientes, no sólo en el ámbito de las tecnologías y la sanidad, sino también en la forma de gestionar. La clave, ha incidido está en que “hay que plantear nuevos escenarios desde la innovación” para un Sistema Nacional de Salud con más de 1500 prestaciones en la cartera básica, en una planificación “acompañada de eficacia y sostenibilidad”.

Desde esta perspectiva, Castrodeza ha destacado que “España tiene que empezar a trabajar decididamente en su plan de medicina personalizada y de precisión” dentro de una estrategia de innovación no sólo en el acceso a terapias sino también en cómo se adquieren estos productos. Un ámbito en el que su apuesta pasa por la compra centralizada aunque pueda resultar “difícil en un mundo globalizado” como el actual.

Innovación como inversión

La jornada también ha incidido en la necesidad de considerar la innovación como una inversión, no como un coste, que se traduce en una mejora de la salud del paciente. Por ejemplo, los avances en tecnología sanitaria explican la reducción del 50% en los casos de cáncer de mama y cérvix y los nuevos fármacos redujeron entre 1995 y 2000 las muertes por cáncer en un 30%. No obstante, una de las tareas pendientes en este sentido pasa por establecer indicadores de salud en términos de coste-eficacia a medio y largo plazo.

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