Educar en diseño, enseñar en futuro

Por Dario Assante, director del IED Madrid

En un reciente artículo sobre nuevos escenarios de la educación y del aprendizaje, Terry Heick fundador de la plataforma Teachthought, retomaba un informe del SRI International de la Standford University, en el que se subrayaban aspectos de innovación que están calando, aún muy lentamente, en la pedagogía y la formación desde la infancia hasta la edad madura.

Nos espera una educación que necesariamente tendrá cada vez más en cuenta las tecnologías, entendidas como herramientas que favorezcan un aprendizaje ubicuo, flexible, personalizado y adaptado a lo que todos tenemos en nuestras manos: los dispositivos móviles. El fácil acceso la tecnología y a la información está favoreciendo la difusión de formas menos convencionales de aprendizaje: las que cruzan disciplinas (Crossover learning; las que se nutren de la experiencias fuera del aula (Incidential learning); las que involucran a los alumnos con trabajos de investigación que implican un papel activo, desde la búsqueda y el análisis de datos (Big data inquiring) la comprensión del contexto (Context-Based Learning) y, finalmente, la capacidad de argumentar y defender las ideas (Learning through argumentation).

Cobra sentido sobre todo un tipo de aprendizaje horizontal en el que el intercambio, el trabajo en equipo y el debate entre pares es clave a la hora de hacer crecer una capacidad crítica más autónoma, personal y sensible a las opiniones de los demás. Educarse en la diversidad es un imperativo en una sociedad tan rica y compleja: es clave el papel del docente como facilitador del debate, y no como el único depositario de un saber al que no se puede confutar o rebatir.

El conocimiento se produce en larga medida gracias a la experiencia. Lo perceptivo y todo lo ligado al cuerpo (embody learning) desencadena emociones, sentimientos, reflexiones personales que marcan y asientan el aprendizaje. Aprender a través del juego siempre ha sido clave para el desarrollo intelectual no solo de los más pequeños: no es casual que hoy demos mucha importancia a las técnicas de gamificación, sobre todo en contextos empresariales, porque tocan lo que más nos motiva recordándonos aquellos momentos lúdicos en los que hemos aprendido de verdad descubriendo el mundo, sus verdades, su belleza y también su crueldad y sus contradicciones.

Para quien trabaja en ámbitos educativos como el diseño, nos reconocemos plenamente inmersos en estos escenarios. En nuestra escuela, el IED Madrid, como seguramente en muchas otras en las que se enseñan las profesiones creativas, poner a los alumnos en el centro del proceso de aprendizaje es la base para el desarrollo de la creatividad y de un pensamiento estratégico necesario para la resolución de problemas complejos al que suele enfrentarse todo diseñador.

Learning by doing, aprender haciendo, siempre ha sido la manera más eficaz de adquirir competencias que se podrán aplicar a lo largo de la vida profesional. Saber argumentar y explicar las propuestas de un proyecto; saber enfrentarse sin miedo a la hoja en blanco para que los docentes, los compañeros o un cliente puedan discutir al mismo nivel sobre la eficacia o el interés de las soluciones presentadas… Son las etapas de un aprendizaje lleno de momentos reseñables, que transforman y preparan a un futuro incierto pero apasionante.

Estamos asumiendo desde ya las pautas de la educación del futuro pero seguramente nos falta aún el incorporar, de forma natural, aquellas herramientas tecnológicas que favorezcan la comunicación y el intercambio de ideas. Todo lo que tiene a que ver con los social network, algo tan asumido como natural para las nuevas generaciones, se tiene que convertir en un potente medio de discusión y argumentación entre alumnos/alumnos y entre alumnos/docentes, aprovechando también la oportunidad que estos medios proporcionan en expandir la reflexión, fuera del contexto escolástico y educativo, activando el debate, la participación y la interacción. Hay que hacer uso de las nuevas tecnologías para acercarse aún más a la realidad, huyendo de la alienación que el mal uso pueda generar, y esto se puede fomentar precisamente potenciando esas herramientas que vinculan la experiencia sensorial al mundo en lugar de alejarnos de él, algo que en diseño se está explorando con éxito, no solo en las aulas.

Siempre tiene que haber una tensión entre lo real y el virtual, una dialéctica que estimule un constante posicionamiento crítico y una autoconsciencia activa hacia las potencialidades transformadoras en ambos entornos. Todos los que estamos comprometidos con la formación, sea cual sea su ámbito, debemos educar al mismo tiempo en la materia y en la no materia: esto será el paradigma para el futuro de la enseñanza.

Congreso IA

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