Robert Bonada, CEO de Samplia
Robert Bonada, CEO de Samplia

Pequeñas empresas al rescate de las grandes

Una gran empresa dispone de muchos recursos. Gran número de empleados, mayor liquidez financiera que las startups, una estructura de mayor envergadura… Desde luego, la maquinaria de las grandes empresas es grande y potente, sí, pero a menudo también se vuelve lenta y pesada.

En un mercado absolutamente heterogéneo, en una situación en la que la tecnología nace para ser sustituida al día siguiente por algo nuevo, las grandes empresas necesitan los servicios de otras más ligeras y enfocadas a un fin concreto para poder mantenerse competitivas. De igual modo que los portaviones modernos van siempre acompañados de una comitiva de barcos menores destinados a funciones específicas (radar, exploración, mantenimiento…), las empresas grandes deben saber coexistir con las más pequeñas y sacar partido del dinamismo que caracteriza a las Startups.

En este sentido, el diseño de una web, la implantación de una funcionalidad, el lanzamiento de una campaña, el desarrollo de un producto 100% digital, etc. son algunas de las tareas que dan mucho mejor resultado cuando se confían a empresas muy especializadas. Este sistema, además, permite a las grandes compañías sacar partido a su volumen, orientando el grueso de su esfuerzo de desarrollo en una dirección concreta, algo imprescindible para acometer empresas mayores; mientras que otro tipo de innovaciones, imprescindibles a menor plazo y que demandan una mayor agilidad, pueden confiarse a Startups más pequeñas.

La reducción de los costes de producción, la aparición de mejoras tecnológicas y la mejora de las conexiones han aumentado las posibilidades de montar una empresa pequeña con éxito. Cada día nuevas ideas ven la luz, toman cuerpo y se convierten en empresas que operan de facto. Ese dinamismo es uno de los factores clave más interesantes de la economía moderna. La posibilidad de identificar un nicho, cierta demanda o una oportunidad de negocio; elementos que a la postre se traducen en la detección de una necesidad, y responder haciendo operativo un método que permita dar respuesta en poco tiempo y con recursos limitados es algo realmente bueno.

El marketing es uno de los sectores que más ha sabido aprovechar esta flexibilidad. Con la aparición de tendencias relacionadas con el neuromarketing, las nuevas tecnologías, la automatización de procesos y las nuevas plataformas virtuales se han hecho necesarios perfiles diferentes, capaces de profundizar en ellas. Sectores como el testeo de producto y la investigación de mercado se han visto también muy beneficiados por el auge del Big data y de las novedades en RCM.

Lo que a una gran marca le supondría desviarse de su core business y redirigir una parte de su personal, recursos y financiación de un proyecto mayor para desarrollar una tarea `menor´ puede resolverse mediante este modelo de coexistencia. En este sentido, Startups y empresas de mayor volumen son complementarias, capaces de cooperar a la hora de afrontar el horizonte de constante cambio que supone la revolución tecnológica moderna y de enfrentar juntas tareas que necesiten un volumen de recursos más importante.

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