El conselleiro de Economía, Empleo e Industria, Francisco Conde, anuncia un sistema para asistir con la ayuda de drones a los peregrinos que sufran una parada cardiorrespiratoria

El Camino de Santiago contará con un servicio integral de cardioprotección por medio de vehículos aéreos no tripulados (UAVs). Este sistema de drones permitirá mejorar los tiempos de asistencia a los peregrinos que sufran una parada cardiorrespiratoria.

La Xunta de Galicia acaba de anunciar la licitación de este servicio, que tiene un importe máximo de 1.149.500 euros y deberá estar finalizado, probado y validado en 2020. El objeto es la creación y validación de un piloto demostrativo de cardioprotección, que consistirá en una solución que, embarcada en un vehículo aéreo no tripulado (UAV), permitirá diagnosticar y tratar en un corto período de tiempo a pacientes que sufran una parada cardiorrespiratoria en un tramo del Camino de Santiago.

Para contar con un Camino saludable, el sistema estará integrado con la Central de Coordinación de Urgencias Sanitarias CCUS-061 que, en llamadas al servicio con sospechas de parada cardiorrespiratoria, facilitará la asistencia sanitaria urgente mediante el envío precoz de un electrocardiógrafo y un desfibrilador, empleando medios aéreos no tripulados.

“Esta licitación busca mejorar los tiempos de asistencia a la población, acercando las maniobras de reanimación cardiopulmonar y el desfibrilador semiautomático al paciente en la etapa más precoz posible, haciendo uso de una aeronave no tripulada, que se presenta como la manera más adecuada de mejorar estos tiempos en determinadas localizaciones geográficas”, señalan desde la Xunta.

Los desfibriladores son de uso sencillo y la persona que acompañe al paciente estará guiada en todo momento por personal sanitario desde la Central de Coordinación del 061. El sistema integrado en el UAV estará dotado, además, de material médico.

La iniciativa presentada ayer se complementa con el proyecto Camino de Santiago, espacio cardioprotegido, con el que la Xunta incorpora desfibriladores semiautomáticos externos (DESA) en los 70 albergues públicos en la Comunidad.

Además, incluye la formación del personal de estos albergues permitiendo mejorar la cobertura sanitaria de los miles de peregrinos que realizan el Camino de Santiago en los distintos itinerarios oficiales en el caso de sufrir una parada cardiorrespiratoria.

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