dinosaurio carnívoro patagonia
Mauricio Cerroni durante el hallazgo de restos del dinosaurio carnívoro, el 'Tralkasaurus cuyi'.

Un animal bípedo, de cuatro metros, cuello corto y musculoso, brazos cortos, con cuatro garras en cada una de sus patas posteriores. Así era el Tralkasaurus cuyi, un dinosaurio carnívoro hallado hace unos días en la Patagonia argentina, al noroeste de la provincia de Río Negro, al sur de Buenos Aires. Este “pequeño” animal forma parte del grupo de los terópodos Abelisaurios.

“Su tamaño menor con respecto a otros Abelisáuridos indicaría que su rol ecológico estaría relegado a la caza de presas pequeñas como dinosaurios herbívoros (por ejemplo, del grupo de los iguanodontes), así como posiblemente tortugas y lagartos (en el mismo yacimiento se hallaron resto de una tuátara fósil llamada Patagosphenos)”, detalla Mauricio Cerroni, del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) e investigador del CONICET.

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Cerroni y su equipo durante los trabajos en el campo de Violante, en la Patagonia. Foto: Mauricio Cerroni.

El descubrimiento evidencia “la abundancia de formas y tamaños corporales (...). Este hallazgo nos indica que dinosaurios tanto herbívoros como carnívoros poseían diversas formas que ocupaban un nicho particular. Entre los carnívoros, nos revela la abundancia de diferentes tamaños en grupos clásicamente considerados de tamaño medio a grande”, añade Cerroni.

Del cráneo se encontró el hueso maxilar que forma parte del hocico, que todavía preserva los dientes. En cuanto al resto del esqueleto, se hallaron costillas cervicales que salen del cuello y son muy largas, por lo que se piensa que son tendones que se fosilizaron. También se encontró parte del espinazo de la cadera y de la cola, relata Cerroni, autor principal del estudio publicado en la revista Journal of South American Earth Sciences.

El Tralkasaurus cuyi es familiar del conocido Tyrannosaurus rex, originario de Norteamérica, que alcanzó los 14 metros, o del Carnotaurus sastrei de la provincia Chubut, que rondaba los diez metros de largo. 

El yacimiento en donde fueron hallados los restos se encuentra en el campo de Violante, una localidad de la meseta de El Cuy (de ahí el nombre de cuyi) al noroeste de la Patagonia Argentina, muy cerca del pueblo Villa El Chocón, cuenta Cerroni. El lugar se caracteriza por ser una meseta árida (similar a los badlands de EE. UU.) con abundantes plantas xerófilas (básicamente plantas espinosas) donde las condiciones ambientales pueden ser muy agobiantes, debido a la sequedad, la ausencia de sombra y mucho calor. 

No es la primera vez que es hallado un dinosaurio en la Patagonia. En el norte, en la provincia de Neuquén, fue encontrada una nueva especie llamada Bajadasaurus pronuspinax. Medía nueve metros de longitud y tenía un abanico de espinas que salían desde el cuello y la espalda. Vivió allí hace 140 millones de años, según un estudio publicado recientemente en Scientific Reports.

En 1993 fue hallado en El Chocón el carnívoro Giganotosaurus carolinii, de 12 metros de largo y el herbívoro Futalognkosaurus dukei, de unos 34 metros. El primero vivió hace 97 millones de años y supera en tamaño al Tyrannosaurus rex.

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Una pieza del hueso maxilar del dinosaurio hallado. Foto: Mauricio Cerroni.

La tortuga gigante con cuernos

Investigadores de la Universidad de Zúrich (UZH) y otros investigadores de Colombia, Venezuela y Brasil informaron estos mismos días de la existencia de especímenes excepcionales de una tortuga extinta hace unos cinco o diez millones de años: Stupendemys geographicus, una especie de tortuga descrita por primera vez en 1976.

Este animal fue encontrado recientemente en nuevas ubicaciones en Venezuela y Colombia, una región que era húmeda y pantanosa. Esta  tortuga tenía una masa corporal de 1.145 kg, casi cien veces la de su pariente vivo más cercano, la tortuga de cabeza grande del río Amazonas. 

“El caparazón de algunos individuos de Stupendemys alcanzó casi tres metros, lo que lo convirtió en una de las tortugas más grandes, si no la más grande que haya existido”, asegura Marcelo Sánchez, director del Instituto y Museo Paleontológico de UZH y jefe del estudio. 

En algunos individuos el caparazón completo indica que los machos tenían cuernos mientras que las hembras no. Según el paleobiólogo, esta es la primera vez que se informa el dimorfismo sexual en forma de caparazones con cuernos para cualquiera de las tortugas de cuello lateral, uno de los dos grupos principales de tortugas en todo el mundo.

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'Stupendemys geographicus'. Imagen: Jaime Chirinos.

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