Despertar vocaciones científicas pasa por la cercanía y la familiaridad

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El papel de los profesores puede ser crucial a la hora de motivar a los jóvenes para que opten por la ciencia. Enseñar estas materias de una forma cercana y familiar puede ser el factor diferencial para que escojan o no esta vía. Por ello incentivar desde las aulas, pero también a nivel social, valores asociados a la actividad científica como la curiosidad, el esfuerzo, el rigor, la constancia, la creatividad o la imaginación son igualmente clave. Éstas son algunas de las conclusiones en la jornada ‘Cita con la Ciencia’ organizada por la Fundación Lilly, en la que se han analizado los aspectos que condicionan las vocaciones científicas en nuestro país y las posibles estrategias para estimularlas, desarrollarlas y mantenerlas.

Los investigadores presentes en este acto han apuntado a que el profesorado y el entorno más cercano, como familiares y amigos, son factores determinantes a la hora de despertar el interés por la ciencia, sobre todo cuando llega el momento por elegir un camino profesional. También han instado a reforzar la labor divulgadora desde el ámbito científico para hacer más cercana al público su labor y la figura del investigador.

José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly, ha resaltado que “la falta de una cultura científica y la escasez de vocaciones son hechos que están en la raíz de otros problemas de la ciencia como son la falta de financiación, la gestión inadecuada o el desinterés de los políticos. En una sociedad donde no se percibe que la Ciencia es importante, es difícil que gestores y políticos den prioridad a la ciencia, aunque esta sea clave para el futuro”.

El importante papel que juega el docente a la hora de despertar vocaciones científicas entre los más jóvenes ha sido la base de la intervención de Digna Couso, experta en didáctica de las ciencias y directora del CRECIM. En su opinión, “que los docentes se muestren motivados y entusiasmados por la ciencia es necesario para que los alumnos disfruten de la ciencia”. Sin embargo, la realidad no acompaña porque “a veces son los propios docentes, sobretodo en primaria, quienes no se sienten cómodos con la ciencia porque tienen muy poca formación científica y nunca disfrutaron con ella”. Por ello, ha apostado por dar más importancia a la ciencia empezando por empezar a divulgar la ciencia desde edades más tempranas.

Pero el peso de este compromiso con la ciencia no sólo recae en el profesorado. Fuera de las aulas, la familia y el entorno cercano también son determinantes tal y como ha subrayado, Estrella Luna Díez, presidenta de la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (CERU). A su juicio, es importante “que la ciencia se consuma en un contexto familiar. En muchas ocasiones se hacen eventos dirigidos a niños en los que los adultos no tienen cabida. Una de las claves del éxito de los festivales científicos en el Reino Unido es que incluyen a toda la familia”. En este aspecto, una de las soluciones pasaría por “descontextualizar” la ciencia de tal forma que, por ejemplo, “en contextos sociales como puede ser una feria gastronómica pueda hacer espacio para la ciencia que hay detrás de los alimentos”.

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