El descubrimiento de un virus en la Antártida abre nuevas posibilidades para el control biológico

Con la participación de investigadores del INTA (Argentina)

Perla antártica o clavel antártico (Colobanthus quitensis
Perla antártica o clavel antártico (Colobanthus quitensis

Científicos de Argentina, Estados Unidos, Reino Unido e Italia han descubierto un nuevo virus en la perla antártica o clavel antártico (Colobanthus quitensis), una especie de planta que habita en la Antártida. El microbio pertenece a la familia Barnaviridae, afecta los cultivos de champiñones y puede producir grandes pérdidas económicas.

La presencia de este virus plantea interrogantes acerca de su supervivencia microbiana en condiciones tan extremas y su interacción con hospedadores, pero también abre nuevas posibilidades como herramienta para el control biológico.

Para Humberto Debat, biólogo del Instituto de Patología Vegetal en el Centro de Investigaciones Agropecuarias del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Córdoba (Argentina) y uno de los autores del estudio, se abren ahora nuevos interrogantes sobre el rol del virus y la posibilidad de generar daño o beneficio a la planta.

Además, los investigadores se preguntan cómo consigue replicarse en un ambiente tan adverso y a temperaturas bajo cero y si, en su supervivencia, hay un hongo oculto aún no descubierto que le provee un microclima.

El virus hallado pertenece a la familia Barnaviridae y, aunque su miembro más conocido afecta los cultivos de champiñones, no todos son perjudiciales. Recientemente se ha descubierto otro de la misma familia que actúa sobre Rhizoctonia solani, un hongo patógeno muy extendido que causa estragos en diversas hortalizas. “Ese virus podría servir como una herramienta de control biológico que reemplace el uso de agroquímicos”, explica Debat.

El nuevo virus, reconocido como barnavirus 1 asociado con Colobanthus quitensis (CqABV1), ha sido encontrado al revisar una base de datos online que contiene la información de la expresión genética de la perla antártica.

El estudio, publicado en la revista Archives of Virology, también podría tener implicancias productivas, dado que CqABV1 pertenece a una familia de agentes infecciosos presentes en cultivos de importancia alimentaria. “Su estudio puede brindar información básica para el diseño de estrategias que sirvan para mejorar el rendimiento agrícola”, asegura el científico del INTA.

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