Demuestran los beneficios del ejercicio físico en escolares sedentarios con resistencia a la insulina

Investigadores de España, Chile y Colombia

Niños realizando el programa de entrenamiento. Foto cedida por la Universidad del Rosario, en Colombia (Centro de Estudios en Medicina de la Actividad Física-CEMA).
Niños realizando el programa de entrenamiento. Foto cedida por la Universidad del Rosario, en Colombia (Centro de Estudios en Medicina de la Actividad Física-CEMA).

El ejercicio físico supervisado de fuerza o de alta intensidad durante seis semanas mejora la composición corporal (circunferencia de la cintura y pliegues cutáneos), la fuerza muscular y varios parámetros cardiometabólicos (presión arterial, glucemia o cantidad de glucosa en sangre e índice de resistencia a la insulina) en un grupo de escolares sedentarios con resistencia a la insulina, al margen de los cambios en el control glucémico.

Así lo constata un reciente estudio en el que han colaborado investigadores de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), en España; de la Universidad Finis Terrae, de Santiago, Universidad de la Frontera, en Temuco, y Universidad de Los Lagos, en Osorno, en Chile; y Universidad del Rosario, en Bogotá, en Colombia.

Tras las resultados obtenidos, los investigadores señalan la necesidad de prescribir este tipo de programas de ejercicio físico, debido a que proporcionan importantes beneficios cardiometabólicos a la salud. Además, debido a su corta duración y al bajo coste del equipamiento necesario para realizarlos, se podrían poner en práctica en el ámbito escolar.

Los investigadores sometieron durante seis semanas a 56 escolares sedentarios con resistencia a la insulina a dos tipos de programas de ejercicio físico. Por un lado, un entrenamiento interválico de alta intensidad (o high-intensity interval training – HIIIT), que consiste en repetir, de ocho a catorce veces, esfuerzos de corta duración en bicicleta (de cuarenta a sesenta segundos), a alta intensidad (por encima del 85-95 por ciento de la frecuencia cardiaca máxima) y con un periodo de recuperación de entre tres y cuatro minutos.

Por otro, un entrenamiento para la mejora de la fuerza muscular, que consiste en realizar cuatro ejercicios para los brazos y las piernas, con doce a quince repeticiones, con intensidades de entre el 20 y el 55 por ciento de la máxima fuerza voluntaria. Estos tipos de entrenamientos se realizan tres veces por semana.

Los resultados recogidos en el artículo, publicado en la revista International Journal of Obesity (editada por el grupo Nature), corroboraron que ambos tipos de ejercicios físicos proporcionaron “mejoras significativas en la composición corporal, la fuerza muscular, la presión arterial y los parámetros cardiometabólicos, independientemente de la mejoría en la respuesta de control glucémico”.

También se constató reducciones en la grasa abdominal y un mayor aumento de la fuerza de las piernas, lo que, a juicio de los investigadores, puede explicar “la disminución de la resistencia a la insulina”.

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