Apenas ha empezado 2018 y si tuviera que elegir las tendencias en Marketing que aparecen en la prensa, día sí y día también, me quedaría con la Voz, la Realidad Virtual y la Inteligencia Artificial.

Más allá de los tintes futuristas que el cine, la literatura e incluso la animación infantil–Los Supersónicos para los de mi edad o Big Hero para los de la edad de mis hijos– han ofrecido, la inteligencia artificial también ha tocado a las puertas del sector del Marketing y ha venido para quedarse.

¿Pero realmente en qué consiste? Sin entrar en tecnicismos, la Inteligencia Artificial (IA) busca comprender el mecanismo mental de las personas a través de algoritmos. Así, en las grandes corporaciones permite analizar una cantidad ingente de datos, comprendiéndolos, procesándolos, identificando patrones y obteniendo un mayor número de insights procedentes del Data.

De igual manera está adquiriendo un papel cada vez más relevante en las plataformas de CRM, ya que está mejorando considerablemente la experiencia del cliente. Mediante la IA, integrada en las herramientas de Customer Relationship Management, se obtiene una mayor información de los clientes y potenciales, a la vez que se identifican los patrones de conducta, permitiendo así predecir su comportamiento. Todo un hito, ya que predecir es sumamente complicado en el ecosistema digital donde los consumidores están cada vez más informados, opinan, buscan información y no se conforman con la tradicional comunicación unidireccional de las marcas. Es evidente que el consumidor ha cambiado y se mueve de forma omnicanal, demandando personalización –el yo– e inmediatez –el ya– . Las soluciones de IA satisfacen sus necesidades porque tienen la capacidad de comprender el lenguaje del consumidor y las reglas que imperan en cada canal. Y en cuestión de nanosegundos adaptan el mensaje a cada soporte, mejorando así su experiencia al eliminar los tiempos de espera, atendiendo sin límites de personas en tiempo real, en cualquier fecha en el calendario.

Además, esta automatización (de procesos, información, preguntas…) que conlleva la Inteligencia Artificial no sólo aporta una gran rapidez a las compañías, sino que las vuelve más eficaces al ofrecer una mayor capacidad resolutiva en tiempo real. Así se reducen costes y aumentan las ventas.

Si queremos ejemplos más tangibles sobre cómo la IA puede mejorar la experiencia del cliente podemos citar los asistentes virtuales o chatbots, que mantienen un diálogo natural –ha mejorado enormemente en los últimos años– y resuelven las dudas o incidencias de los consumidores en tiempo real.

También será clave para las recomendaciones personalizadas en el mundo online, reforzando así la relación de los usuarios con las marcas, fidelizándolos y mejorando el ratio de conversión.

Otra de las aplicaciones en el área del marketing podría ser la búsqueda de productos mediante fotos o imágenes. De hecho, la app de Amazon ya permite buscar en su gigante almacén virtual simplemente escaneando o haciendo una foto al producto. ¿Ciencia Ficción? No, realidad y muy útil, por cierto.

Dentro de poco también veremos cómo la IA permitirá identificar sentimientos   –en especial con la entonación en las búsquedas por voz–, y emociones mediante el reconocimiento facial. ¡Sonrían, que la Inteligencia Artificial les vea guapos y alegres!

Congreso IA

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here