CRUE universidad cifras
Presentación del informe de la CRUE 'La universidad española en cifras'.

España realiza un esfuerzo en investigación y desarrollo claramente inferior al de la media de los países de la OCDE y de la zona euro. Así lo recoge el informe de la CRUE 'La universidad española en cifras. Año 2017 y curso académico 2017/2018', en donde se advierte de que en los últimos años hay evidentes "signos de agotamiento" en la producción científica española.

"Tanto en el periodo de la crisis, como en el de la reciente recuperación económica, el esfuerzo sigue descendiendo en una dinámica diferente a la de la mayoría de los países avanzados del mundo, que durante ese mismo periodo han seguido una senda creciente de esfuerzo en su gasto en I+D", señalan en el documento que acaba de presentar la Conferencia de Rectores.

Respecto al papel que juegan las universidades españolas, en el informe se recoge que produjeron en 2007 el 67,5 % de la producción científica del país, porcentaje que aumentó al 82 % en 2017. "Está fuera de duda que esos avances de la producción científica total y de las universidades no se han llevado a cabo disponiendo de más recursos para I+D, sino de menos", se lamentan.

Como se ha señalado antes, la CRUE cree ver "signos de agotamiento" en la calidad de la producción científica española. A partir de 2015, la investigación de más alto nivel de calidad y excelencia –la producción científica española entre el 10 y el 1 % de los artículos más citados de su área– comienza a retroceder o estabilizarse. "Resulta improbable que se mantenga un nivel de alta calidad de la investigación, que suele producirse en los programas de I+D más costosos, cuando la financiación de la I+D se mantiene en 2017 un 22 % por debajo de la que existía en 2009", añaden.

Gasto en I+D

La proporción del gasto empresarial en I+D en el PIB de España respecto a los países más avanzados de la OCDE se sitúa entre la mitad (Reino Unido) y la cuarta parte (Alemania) de los mismos. Este diferencial existe también en el ámbito del gasto de I+D de las administraciones públicas y las universidades, aunque la proporción de estas diferencias son de menor orden.

Según el informe de la CRUE, “el esfuerzo empresarial de gasto en I+D presenta un comportamiento claramente diferencial con el de resto de las empresas de los países del área OCDE, pero, además, en España, los poderes públicos tampoco actúan de manera anticíclica, contrapesando las decisiones empresariales cuando optan por desestimar la innovación para ganar la batalla de la competitividad en los mercados globalizados”.

Menos recursos

Si nos fijamos en los recursos financieros, la financiación pública universitaria en España se sitúa un 14,5 % por debajo de la media de la Unión Europea y la OCDE, respecto a las que mantiene una insuficiencia de recursos públicos de 1.600 millones de euros.

“Las universidades públicas son globalmente entre un 15 y un 16 % más baratas que hace diez años –se recoge en las conclusiones del documento–. Esta es una tendencia inversa a la que han seguido la mayoría, por no decir la totalidad, de los países desarrollados”.

A esto hay que añadir que “el resultado de la aplicación durante más de seis años (2012 a 2018) de la tasa cero de reposición en las universidades públicas se ha concretado en una reducción de la participación del profesorado estable, en un aumento de la precariedad laboral del contratado, en una minoración de la dedicación y en un empobrecimiento de las rentas salariales del mismo.

Nueva Ley de Universidades

En la presentación del informe, este miércoles, en el auditorio de la Fundación Ramón Areces de Madrid, el presidente de Crue Universidades EspañolasJosé Carlos Gómez Villamandos, ha realizado una evaluación sintética de los principales aspectos que analiza el informe, que ha descrito como "un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas a la sociedad" y ha subrayado que esta nueva edición "acentúa aún más esta voluntad". 

Además de analizar las mejoras y retos del SUE, el también rector de la Universidad de Córdoba ha advertido de que para aspirar a una economía basada en el conocimiento son necesarios una serie de cambios en la Universidad, que pasan por la aprobación de una nueva Ley de Universidades. En este sentido, ha advertido de que la misión de la Universidad "se está convirtiendo en una tarea imposible" con un marco regulatorio "rígido" y un nivel de autonomía "bajo".

Gómez Villamandos ha aprovechado para reclamar una financiación que garantice los "niveles de suficiencia que requiere un sistema de calidad internacional homologable"; una política de I+D "con ambición de país competitivo", acompañada de una "verdadera apuesta" de las empresas por la innovación, o una normativa más flexible para captar y retener talento.

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