datos Covid-19

Generamos más datos que nunca en la esfera pública y en el ámbito privado. Muchos de ellos incluyen una variable geográfica que se puede utilizar. Los Sistemas de Información Geográfica (GIS) permiten recopilar, analizar y compartir esos datos, y el Covid-19 no es su primer virus. En 2018 fueron empleados para rastrear la aparición de brotes de virus Zika. Las organizaciones de ayuda humanitaria que trabajaban sobre el terreno pudieron compartir la información con los equipos sanitarios y viceversa.

Durante la última crisis del Ébola, fue posible determinar qué condicionantes geográficos jugaban a favor de la expansión del virus en la República Democrática del Congo. “Ubicamos los reservorios más importantes del virus y elaboramos un modelo de su posible expansión a través de vías de comunicación como ríos o carreteras”, explica a Innovaspain Ángeles Villaescusa, directora general de Esri España, una de las compañías líderes en GIS.

GeoVoluntarios

Esri anunció ayer que se ha sumado a la lucha contra el coronavirus. Lo hace a través de la puesta en marcha del programa GeoVoluntarios que ya cuenta con 500 integrantes. “Queremos tender puentes para que, gracias a la tecnología, no perdamos tiempo, el activo más valioso en una emergencia”, apunta Villaescusa. El programa conectará a desarrolladores y expertos en el análisis de datos geográficos con empresas y administraciones públicas que están gestionando la crisis.

“El escenario derivado del Covid-19 es excepcional y es difícil establecer comparaciones pero, en el caso del Ébola, pudimos constatar la procedencia de la enfermedad, las pautas de distribución y la posible cantidad de contagios existente en áreas aledañas que no disponían de datos oficiales sobre el virus”, añade Villaescusa.

Ahora, los GeoVoluntarios, organizados por equipos, buscan soluciones a problemas concretos y generan todo lo necesario: capas de datos abiertos y análisis de los mismos o desarrollo de aplicaciones que, por ejemplo, identifiquen zonas desinfectadas. Por otro lado, prestan apoyo a diferentes organizaciones para que puedan disponer de un cuadro de mando que muestre qué barrios presentan mayor riesgo de propagación del coronavirus. También trabajan en hacer accesibles distintas capas de información que son difíciles de encontrar, como la ubicación de farmacias, supermercados o puestos de Cruz Roja.

De lo local a lo global

Organismos públicos y privados, ayuntamientos, administraciones autonómicas o equipos de seguridad y emergencias como Guardia Civil o Cruz Roja, ya utilizaban la tecnología de Esri. Ahora el objetivo es distinto. Los GIS son un aliado clave en determinadas localizaciones de vital importancia. “Hay que localizar colectivos vulnerables, gestionar recursos y equipos disponibles, tomar datos sobre el terreno o realizar formularios online geolocalizados para evitar el colapso de hospitales y teléfonos habilitados” detalla Vilalescusa.

Ángeles Villaescusa, directora general de Esri España. (Imagen: Esri).

La responsable de Esri en España añade a esta enumeración algunas demandas específicas relacionadas con la tecnología que ofrecen. Es el caso de una universidad española que está desarrollando un visor que muestra los barrios más vulnerables a la propagación del virus en una determinada ciudad.

La OMS utiliza GIS para informar a la población mediante mapas de la situación real a través de datos de fuentes oficiales. La Universidad Johns Hopkins también ha lanzado un mapa que actualiza la información prácticamente en tiempo real a nivel global.

Cesión de tecnología y conocimiento

Esri también ha anunciado la cesión gratuita y temporal de su tecnología para las administraciones públicas y empresas que lo necesiten. “Mientras la situación de emergencia lo requiera, todos los organismos que lo precisen podrán contactar con Esri para adquirir la tecnología que les permita monitorizar, gestionar, planificar y analizar sus acciones”, apunta Villaescusa.

La compañía está proporcionando capas de datos sociodemográficos ya tratadas, procedentes del INE y de AIS, con más de 750 variables sociodemográficas, para España y 1.200 a nivel mundial.  Esri ha organizado además un grupo de trabajo especial para tratar los datos generados - COVID-19 GIS Hub España- y dotarlos de fiablidad antes de compartirlos.

En una línea similar DataCentric, compañía española veterana en gestión inteligente de los datos, ha abierto sus servicios y productos digitales a aquellas instituciones y empresas involucradas de manera directa en la lucha contra el COVID-19.

La empresa, fundada por Antonio Romero Sanchiz y hoy parte del Grupo Tinsa, dispone de una batería de herramientas analíticas y metodologías para data science; APIs para la normalización de datos, georreferenciación y enriquecimiento con variables sociodemográficas; bases de datos de empresas para segmentación avanzada y Xcampaign, una plataforma para comunicaciones masivas vía mail. Las peticiones puedes ser articuladas a través del correo electrónico emergenciacovid19@datacentric.es.

“Tenemos las mismas herramientas tecnológicas que se han utilizado en Corea del Sur. Los problemas aquí son la coordinación y los límites de privacidad de las personas”

Como explica Antonio Romero de la Llana, CEO de la compañía, DataCentric tiene la capacidad de gestionar, mediante técnicas de big data, miles de millones de datos en tiempo real. “Además, podemos analizarlos haciendo especial énfasis en las variables geográficas, que son la clave en todo el proceso de contención del virus”.

De la Llana pone como ejemplo la posibilidad de ‘pintar’ en un mapa las señales de los móviles y saber si sus usuarios están respetando la cuarentena o mandar un SMS o un correo electrónico a todas los ciudadanos que se han cruzado con esa persona. “Por decirlo de alguna manera, tenemos las mismas herramientas tecnológicas que se han utilizado en Corea del Sur. Los problemas aquí son la coordinación y los límites de privacidad de las personas”, añade.

Alianzas multidisciplinares y llegar a tiempo

Preguntamos a De la Llana por la posibilidad de que, al igual que ha ocurrido con el ecosistema de impresores 3D en España, las compañías de big data se alíen para apoyar a la causa de forma coordinada. “Sería muy interesante. Para ello necesitaríamos que el Estado prácticamente interviniera nuestras empresas y viera que los datos y la tecnología pueden ser más importantes y estratégicos que las mascarillas. Nos encantaría poder tener un impacto real en la situación”, explica el CEO de DataCentric.

De la Llana opina que, “pese a que todo está sucediendo muy rápido”, la colaboración público-privada debería fluir con mayor naturalidad. “Hace tres meses, un par de millones de euros de dinero público en la dirección correcta habrían sido una gran inversión. No hay duda de que es necesario invertir más en ciencia e I+D. Sin embargo, disponer de un sistema de prevención de contagios no es rocket science; es un sistema de monitorización de señales de telefonía y comunicación relativamente sencillo”.

Antonio Romero de la Llana, CEO de DataCentric.(Imagen: DataCentric).

Matemáticos, físicos, tecnólogos, científicos de datos… crecen las voces que reclaman al Gobierno enriquecer la gestión de la crisis con un constructivo cruce de materias. “La apuesta por la multidisciplinariedad debe estar presente en la planificación. Si no, cualquier tarea se convierte en un caos”, apunta De la Llana. “Es curioso, pero de esto saben mucho los oficios en albañilería. De haber invertido en un mecanismo de comunicación como el que hay para la renta o las elecciones es probable que ahora no estuviéramos tan saturados”.

Evitar el colapso

A diferencia de Esri, DataCentric no ha estado involucrada de manera frontal en otras crisis sanitarias, pero la inteligencia de su tecnología la hace aplicable al contexto actual. “Hace unos años, un cliente compró una empresa. Se produjo un fallo en la comunicación de la empresa compradora respecto a la comprada y los millones de clientes de esta última reaccionaron al mismo tiempo y saturaron los servicios de atención al cliente”, recuerda De la Llana.

Aquel “tsunami de comunicaciones” actuó como un mecanismo social accionado de manera semejante a un mecanismo químico y generó una cadena descontrolada. “El único modo de gestionarlo pasó por aplicar técnicas de big data, pero en sentido figurado. El big data no deja de ser un procesamiento paralelo. Lo vemos en la crisis actual. Algunos hoteles son ahora hospitales para dar salida a pacientes. Con el objetivo de no saturar un servidor central, el trabajo es repartido en lotes abordados individualmente. Esta diversificación evita el colapso”, concluye el CEO de DataCentric.  

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