Costa Rica instala un acelerador de partículas para predecir el cáncer

Se trata del primer ciclotrón del país y uno de los pocos en Centroamérica

Centro de Investigación en Ciencias Atómicas Nucleares y Moleculares de la Universidad de Costa Rica.

Una habitación de hormigón bajo tierra, con paredes de dos metros de espesor, alberga en en su interior una tecnología que permite producir radiofármacos para diagnosticar de forma temprana y tratar distintos tipos de cáncer: un ciclotrón. La instalación del proyecto liderado por la Universidad de Costa Rica (UCR), con un costo de 10 millones de dólares (8.9 millones de euros), ha comenzado este sábado en la Ciudad de la Investigación, en la capital, San José.

“Esto va a marcar un antes y un después en el tratamiento del cáncer en Costa Rica”, ha asegurado el doctor Ralph García Vindas, coordinador del proyecto y director de la Escuela de Física. Funcionará para detectar distintos tipos de cáncer (de próstata, de colon, de mama) y permitirá también tratar enfermedades cardiovasculares y neurológicas.  Esta técnica permite lograr una certeza del 99 % en los diagnósticos, según García.

La diferencia de esta terapia, respecto a otros tratamientos para atacar el cáncer, es que es una tecnología no invasiva que afecta principalmente al tumor, disminuyendo drásticamente la radiación a tejidos u órganos circundantes.

De acuerdo con García, el proyecto se divide en dos etapas. Primero se producen los radiofármacos por medio del ciclotrón. Este es un acelerador de partículas subatómicas cargadas –que son aceleradas y luego estrelladas contra un blanco para producir isótopos radioactivos–. Más tarde estos radiofármacos son inyectados a los pacientes para diagnosticar alguna enfermedad.

Luego el paciente pasa por un equipo PET-CET –un elemento más del laboratorio en el que se encuentra el ciclotrón– que permite realizar estudios de tomografía computarizada y tomografía por emisión de positrones (PET), ha detallado el director de la Escuela de Física. Se trata de una técnica de imagen médica que se caracteriza por su alta resolución y sensibilidad, lo que permite la detección de tumores de tamaños milimétricos y de forma temprana.

En España, Galicia fue la primera comunidad en contar con un ciclotrón público en 2009. Otros hospitales públicos en Santander, Badajoz, Santiago de Compostela, Murcia, además de la Clínica Universitaria de Navarra, cuentan también con uno. En Centroamérica, Guatemala y Panamá tienen uno.

La tecnología, que comenzará a operar en 2020 con pacientes con cáncer en etapas tempranas, es una iniciativa pública. La UCR será la encargada de fabricar los medicamentos que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) solicite, lo que le permitirá a esta institución ahorrar recursos. Aunque no será gratuito, se pretende que el costo sea bajo y que baje aún más con el tiempo. “Cuando salió el CD valía mucha plata, ahora vale muy poco”, ha comparado García.

El dinero para el equipamiento contra el cáncer proviene en su mayoría de un préstamo del Banco Mundial, la UCR aportó dos millones de dólares (1.8 millones de euros) para adquirir un escáner de PET-CT, y contrató a personas especializadas en medicina nuclear, farmacia, física y ciencias sociales para manejar el proyecto.

Además de colaborar con la CCSS, la UCR participa en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y en el Ministerio de Salud, ha indicado García. El Centro de Investigación en Ciencias Atómicas, Nucleares y Moleculares (Cicanum), la Escuela de Medicina y la Escuela de Física también participaron en el desarrollo de esta iniciativa.

Por su parte, el doctor Álvaro Salas, miembro de la Junta Directiva de la CCSS, ha calificado el esfuerzo de trascendental y ha subrayado que se ha hecho de forma coordinada “entre dos instituciones hermanas”.

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