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En la imagen, Santiago Alfonso, director de Comunicación de Cosentino. / Foto: Innovaspain

La innovación ha sido el vórtice de crecimiento de Cosentino. Siempre lo ha sido, afirman desde la compañía almeriense; su objetivo, por encima de todo, es el que forma parte de su lema: “inspirar a las personas a través de espacios innovadores es nuestro propósito”. Pero es ahora cuando están dando un cambio que va más allá de la actuación de una entidad, ya que su propósito es convertirse en una empresa-tipo que cambia hacia un modelo circular.

Así lo han asegurado en un acto organizado en el Cosentino City de Madrid, donde su dircom, Santiago Alfonso, junto al CEO y fundador de Ecologing, Nicola Cerantola, han dado su visión sobre esta nueva estrategia. Alfonso, mostrando los cambios de de su propia compañía; Cerantola, dando las claves más generalistas sobre esta “necesidad”.

Todavía tenemos mucho que hacer en este modelo circular –ha asegurado Santiago Alfonso–. Cuando la empresa quiso salir del ‘mármol’ ya quiso utilizar los residuos de las canteras, lo que luego fue el Silestone. Cuando buscamos esos nichos de mercados pensamos cómo hacer la fábrica de nuestros sueños. Esto es, pensar de qué manera podíamos tener un producto que se copiase de la naturaleza, como la metamorfosis de la roca”. Esto se traduce en números, ya que, según Cosentino, el 60% de los materiales que se han puesto en el mercado de Dekton ya incluyen material reciclado o recuperado. Por otro lado, Silestone tiene un 5% de residuos. “No nos quedamos solo en el impacto a nivel local, sino el impacto que tiene le producto desde que nace hasta que llega el final. En el año 2011 ya fuimos pioneros en hacer una declaración ambiental de producto con ECO, aunque quizá nos adelantamos porque no tuvo éxito”, ha admitido.

Por otro lado, teniendo en cuenta la falta de agua que hay en Macael, lugar de origen de Cosentino y donde tienen su principal infraestructura inteligente, Alfonso ha explicado que, a nivel de compañía, “hay que tener cuidado con el agua: recirculamos el 100% del agua (no el 100 % quizá por temas de evaporación, pero sí el 99 %). Tenemos siete plantas que reciclan el agua y sirven también para nuestras zonas verdes, nuestras plantaciones integrales. También somos una empresa potente en consumo eléctrico, por lo que llevamos muchos años tramitando con la administración poder tener nuestra propia electricidad proveniente de una planta solar fotovoltaica. Esperamos que en los próximos diez años podamos ampliar esta cobertura”. 

Asimismo, en esta estrategia de modelo circular destaca su importante labor para asignar robots a los procesos productivos. “Dedicamos muchas horas de formación sobre salud y aprovechamiento de la tecnología para nuestros trabajadores. Y pensamos que robotizar ciertos procesos mejorará la calidad del trabajo de los empleados”.

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Cerantola: “sobreviviremos, pero será como en Blade Runner. ¿Queremos vivir en un mundo así?”

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Nicola Cerantola, CEO y fundador de Ecologing, durante su presentación en el Cosentino City de Madrid. / Foto: Innovaspain

Por su parte, Cerantola, defensor del cambio de empresas hacia un modelo circular, ha explicado lo importante que es entender cómo se ha llegado a este punto. “Muchas veces se nos escapa por qué hacemos las cosas. Desde que somos monos intentamos extraer los recursos que necesitamos para satisfacer nuestras pirámides de necesidad, hasta que hemos llegado a nuestras necesidades aspiracionales. Éramos compatibles con la naturaleza. Pero ya no estamos en Juego de Tronos, ahora se combate con maletines. Hemos llegado a un punto donde todo cambia, y vemos que la capacidad de explotar se acaba: comenzamos a sobreexplotar, mejoramos nuestra tecnología, así que empezamos a consumir porque las necesidades básicas ya están cubiertas”. 

Según él, se fabrican objetos “sin saber si lo vamos a vender y o si tienen un coste ambiental o humano. Llega un punto en el que nuestros residuos se almacenan e incluso entran en nuestra cadena trófica. Pero también existe la responsabilidad humana, hemos construido civilizaciones explotando a otras, es nuestra responsabilidad”. 

Cerantola ha afirmado que “seremos 8.000 millones de personas en 2030. En ese mismo año, 2.800 serán clase media, consumidores, por lo que en 2030 habrá un aumento de la demanda de energía y agua en un 50% (también en alimentos). Tenemos materiales estratégicos que gobiernos y empresas deben tener en cuenta. Hay que rediseñar lo que hacemos. Aquí entra la economía circular, cuando cada producto puede volver a convertirse en producto”.

Y así es como ha dado forma al modelo circular que enseña a empresas: “podemos copiar la forma en que la naturaleza ha evolucionado y podemos aprender, podemos copiar el pico del flamenco para generar energía, podemos fijarnos en las mariposas para mejorar los colores, podemos copiar materiales como huesos o podemos incluso mejorar la organización social”. 

“Tenemos que llevar un sistema que se parezca más a una jungla, una de hormigón, y que se viva de manera simbiótica. Los residuos deben ser nutrientes, no podemos permitirnos vivir como hace 60 años o hace 100, necesitamos encontrar una solución. Todo lo biológico puede hacerse, lo técnico también. Tenemos que introducir el modelo circular, diseñar un producto incluyendo el pensamiento circular en su forma de ser. Es un esfuerzo extra en el mundo de hoy en día, nos educan en que todo debe ser barato y rápido”, ha afirmado.

La economía circular se basa en utilizar materiales locales pero bajo demanda, un cambio de paradigma, un cambio drástico. Pero necesario. Los productos duraderos no interesan a los empresarios. “De la cuna a la cuna: dejo de venderte sillas, busco sistemas para que te sientes, que es muy distinto. Por ejemplo: crean una red de plástico para pescar. Interesaría que se rompiera mucho, pero ahora interesa más que te dure millones de años, ¿cómo? Te ofrezco un producto, se acaba el ciclo de vida, me lo devuelves, yo lo reciclo y te doy otra red. Y así circularmente”, ha explicado.

Asimismo, Cerantola ha opinado que “hay empresas que tiene que reflexionar sobre su papel en el mundo. No tiene que ver solo con la supervivencia: sobreviviveremos, pero como en Blade Runner, ¿será un mundo ideal para vivir? ¿Vivir como cucarachas? Te venden felicidad, pero la felicidad viene de otras cosas. En la economía liberal hemos creado deseo e insatisfacción, el camino contrario a la felicidad según el budismo, por ejemplo. Podemos consumir un 80% menos de lo que consumimos. Puede sonar provocador, pero seguimos buscando más. Necesitamos amor, bienestar y felicidad. Este es el concepto de ‘nueva economía’, el modelo circular es solo el principio". 

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