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Los contratos inteligentes piden paso a los tradicionales

La digitalización está abriendo el camino de los Smart Contracs, una revolución que no ha hecho más que empezar
contratos inteligentes

La digitalización ha cambiado nuestra forma de trabajar y también de relacionarnos con nuestro banco. La inteligencia artificial, el core bancario, el blockchain, el contacless, las finanzas descentralizadas y el reconocimiento biométrico son algunas de las novedades que ahora utilizamos en las operaciones bancarias. Y esta evolución ha llegado también los actos contractuales con los Smart Contracs, una nueva modalidad digital que gana peso cada día frente a los contratos tradicionales. Banco Santander es una de las entidades pioneras en España en desarrollar y aplicar esta tecnología.

Estos contratos inteligentes son programas informáticos diseñados para ejecutarse automáticamente a medida que las personas o empresas involucradas en un acuerdo van cumpliendo con las cláusulas del mismo, según explica el Santander. Basados en la tecnología blockchain, prometen transformar en un futuro no muy lejano la forma tradicional de hacer negocios, eliminando la necesidad de interpretar si una cláusula se ha ejecutado o no, al realizarse de forma autónoma sin necesitar la intervención de un tercero, como un juez o árbitro. Se trata de una versión digital de los tradicionales contratos, que cuentan con un método de verificación externo.

El concepto de Smart Contracts lo introdujo por primera vez, en 1995, Nick Szabo, un ingeniero informático norteamericano, en su obra Smart Contracts Glossary. Posteriormente, publicó Smart Contract: Building Blocks for Digital Markets, donde desarrolla el objetivo de este tipo de contratos. “La idea básica de los contratos inteligentes es que muchos tipos de cláusulas contractuales, tales como gravámenes, fianzas, delimitación de derechos de propiedad, etc. puedan ser incorporadas en el hardware software con el que tratamos. De tal manera que el incumplimiento de contrato resulte costoso (si se desea, a veces prohibitivo) para el infractor”, señala Szabo.

El concepto de Smart Contract está directamente ligado al de blockchain. Este último es un registro compartido, es decir, una gran base de datos que está replicada en varios sitios, llamados nodos, por lo que es imposible que sea modificada maliciosamente. Gracias a esta tecnología podemos guardar y compartir datos e información de cualquier tipo de una forma segura, incluso entre partes que no confíen la una en la otra, y evitando fraudes.

La seguridad y autenticidad de las transacciones están garantizadas ya que, una vez validadas, no se pueden alterar o eliminar sin que se entere el resto de los usuarios y sin modificar los sellos criptográficos de todos los bloques. En definitiva, lo que blockchain aporta es una nueva forma de transmitir valor sin intermediarios porque es una base de datos descentralizada y compartida que, además, utiliza la criptografía para garantizar la inmutabilidad de la información registrada. Y los Smart Contracts son algoritmos que se almacenan con esta tecnología.

También implican un ahorro de costes -al no haber intervención de terceros en la ejecución reduce los gastos- y de tiempo -el proceso es automático-, además de reducir los errores y la contribución a un desarrollo sostenible. Para formalizar un contrato inteligente no se requieren desplazamientos, con lo que se evita el consumo de combustible, y tampoco exigen el uso de oficinas o papel.

Ejemplos del uso de contratos inteligentes

Uno de los ejemplos de la aplicación de los Smart Contracts en las finanzas es la firma de hipotecas o créditos. Según Banco Santander, si se cumplen una serie de requisitos preestablecidos como la ratio de solvencia del solicitante, el banco otorga el crédito de forma automática. De esta manera, los procesos de financiación son mucho más rápidos y baratos. Pero su uso alcanza ya numerosos ámbitos: desde el legal hasta el transporte, la salud o el farmacéutico, entre otros.

Entre sus usos más frecuentes está la confirmación de la entrega de un producto. Los Smart Contracts permiten firmar el acuerdo y, cuando el contrato inteligente tenga la certeza de que se ha producido la entrega, se debe abonar el pago establecido. También se puede emplear en el registro de títulos académicos para que no exista ningún fraude en los currículums y se conozca con exactitud la formación de cada candidato. 

Otra de sus aplicaciones está en la compensación económica en el sector de viajes. Un Smart Contract podría compensar al viajero automáticamente en caso de producirse algún retraso en un vuelo o una cancelación. De esta forma, se evitan reclamaciones y trámites burocráticos. Asimismo, en el sector de seguros, si se produce un siniestro en un automóvil, la empresa aseguradora podría pagar automáticamente al asegurado, una vez cotejados todos los requisitos. En este caso, el ahorro de las gestiones puede suponer una reducción importante en las primas de los seguros. Y también en las transacciones inmobiliarias, los contratos inteligentes pueden sustituir a los contratos tradicionales eliminando la necesidad de que participen intermediarios como abogados, notarios o consultores.

El reto Santander X de innovación blockchain

La tecnología blockchain tiene el potencial de cambiar de forma definitiva el modo en que gestionamos la información en el entorno digital, aunque para poder adoptarla de manera masiva se debe hacer frente a una serie de desafíos legales y de experiencia de usuario. Consciente del importante papel de esta tecnología y su potencial, Banco Santander, pionero en la implementación de blockchain en sus servicios, ha lanzado el reto Santander X Global Challenge/Blockchain and Beyond, a través de Santander X, la red de emprendimiento la entidad, y de la mano de Oxentia Foundation. 

Este nuevo reto global está dirigido a startups y scaleups cuyas propuestas ofrezcan soluciones orientadas hacia cómo mejorar la privacidad y la seguridad de los usuarios en las redes blockchain, cómo favorecer la adopción de las Finanzas Descentralizadas (DeFi) y la tokenización, y cómo mejorar y expandir las interacciones digitales con los usuarios a través de conceptos como la Web3 y el metaverso.

Los seis ganadores recibirán 120.000 euros: 30.000 euros para las tres startups vencedoras y 90.000 para las tres scaleups. Además de este premio en metálico, contarán con mentorías impartidas por los expertos de la red global de Oxentia Foundation; tendrán la oportunidad de presentar sus soluciones al Fintech Station, el equipo de innovación abierta del banco; y obtendrán visibilidad en las redes sociales y canales de la entidad.

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