Capa de polución sobre la ciudad de Barcelona.

Un estudio internacional ha confirmado que la exposición a la contaminación del aire urbano, incluso a pequeñas concentraciones, puede aumentar el riesgo de mortalidad a corto plazo. Esta es una de las conclusiones del análisis epidemiológico realizado en 652 ciudades de todo el mundo, incluidas 45 españolas, como Madrid, Barcelona y Sevilla.

“Se ha encontrado que, en promedio, un aumento de 10 microgramos/m3 en partículas inhalables (PM10) –capaces de penetrar hasta los pulmones– y finas (PM2.5) –generadas por la combustión y que pueden penetrar hasta el torrente sanguíneo– se asocia con un aumento en la mortalidad de 0.44% y 0.68%”, explica Aurelio Tobías, investigador del CSIC que ha participado en el estudio.

“Si bien el aumento porcentual de la mortalidad parece pequeño, este riesgo puede conducir a un exceso significativo en el número de muertes, dada la exposición generalizada y las grandes poblaciones que viven en zonas urbanas”, afirma el doctor Antonio Gasparrini, coordinador de la Red de Investigación Colaborativa MCC, que ha recopilado la base de datos, y uno de los autores principales del artículo.

El estudio representa la evaluación epidemiológica más grande hasta la fecha sobre los efectos a corto plazo de la contaminación del aire. Los investigadores han reunido datos de series temporales de 652 ciudades de 24 países en el período 1986-2015, y han aplicado métodos estadísticos avanzados para comparar la mortalidad diaria con las concentraciones de contaminación urbana por partículas en suspensión en el aire (PM), emitidas sobre todo por los tubos de escape de los vehículos.

Dirigido por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en el Reino Unido, y la Universidad de Fudan, en China, en este trabajo han colaborado investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del CSIC. El estudio se publica en la revista New England Journal of Medicine.

Incremento lineal

Preguntado por la situación de nuestros país, Aurelio Tobías explica en declaraciones a Innovaspain que “los niveles de contaminación por PM10 y PM2.5 en España son similares a los del resto de países del sur de Europa, a excepción de algunos episodios en Madrid y Barcelona, cuando se han declarado alertas por contaminación”.

“Pero aunque los niveles de PMx estan dentro de los valores guía establecidos por la Union Europea y la Organización Mundial de la Salud, se observa que sigue existiendo un riesgo sobre la salud –continúa–. De hecho, en nuestro estudio al incluir con la misma metodología países con distintos niveles de contaminación urbana, observamos que el riesgo sobre la salud para un incremento de 10 microgramos por metro cúbico de contaminante es similar entre países con niveles altos y con niveles bajos de contaminación”.

Por eso llegan a la conclusión de que hay un “incremento lineal” en el que no se observa un valor mínimo de seguridad para la salud, “más allá de la reducción total de emisiones”, ni tampoco un umbral máximo, “ya que los efectos de la contaminación continuan creciendo linealmente cuando aumentan las concentraciones de contaminación urbana”.

Como señala el profesor Haidong Kan, de la Universidad de Fudan –el otro autor principal del estudio–, “la consistencia del riesgo estimado en múltiples países y poblaciones agrega evidencia sobre el posible vínculo causal entre la exposición a la contaminación del aire y el aumento a corto plazo de la mortalidad”.

Cuando los investigadores examinaron la forma de la relación exposición-respuesta, no pudieron identificar un umbral, encontrando aumentos significativos en la mortalidad incluso en exposiciones por debajo niveles umbrales establecidos actualmente en las guías de calidad del aire.

“La ausencia de un umbral discernible significa que es probable que ocurra un aumento sustancial de la mortalidad incluso con baja exposición a partículas –dice el doctor Gasparrini–. Estos resultados deben tenerse en cuenta al evaluar los beneficios potenciales de las intervenciones para reducir la contaminación del aire urbano, y al revisar valores umbrales existentes para la salud humana”.

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