Por Pablo M. García - Esta columna fue publicada originalmente en el blog Más allá de las fronteras del BID

Cuando Esteban Torres y Enrique Santacruz crearon Fiweex en 2015 en Asunción sabían que, para poder crecer y ser rentables, en algún momento tendrían que ofrecer sus servicios en otros países.

Y así fue. La startup paraguaya, que permite a los consumidores conectarse al Wifi de los negocios locales de forma rápida y sin contraseñas, ya opera en Argentina y Chile, y pronto estará en Colombia, gracias a lo cual han podido crecer de 200 a 900 clientes como hoteles y restaurantes.

Platzi, una plataforma que ofrece cursos en línea fundada por un guatemalteco y un colombiano, también nació con genes “internacionales”. Desde sus inicios en 2012 se enfocó en todos los hispanohablantes con conexión a internet, y rápidamente amplió su oferta en otros idiomas al encontrar clientes en países inesperados como Rusia, India y Japón.

Christian Van Der Henst, el guatemalteco cofundador de Platzi, explica que desde un principio pensaron al revés de cómo lo hacen la mayoría de empresas, comenzaron pensando directamente en un mercado internacional.

Las compañías nativas globales

Fiweex y Platzi son solo dos ejemplos de empresas que nacen internacionalizadas, conocidas como compañías nativas globales (born globals), un fenómeno que se ha multiplicado y que comienza a imponerse paulatinamente en América Latina y el Caribe (ALC).

Estas firmas no siguen el proceso de crecimiento tradicional que utilizaron multinacionales como IBM o Siemens, que se establecieron domésticamente antes de pasar al mercado internacional, sino que directamente surgen con presencia regional o global, o la adquieren en muy poco tiempo. Son firmas pequeñas que buscan satisfacer las necesidades de los clientes en un nicho global.

¿Por qué es importante tener empresas internacionalizadas? De acuerdo con un estudio del BID, “las pymes exportadoras emplean una mayor cantidad de trabajadores, pagan mejores salarios y tienen un mayor volumen de ventas y una productividad laboral más alta que otras empresas comparables que no exportan”.

Las pymes latinoamericanas representan alrededor del 95 % de las empresas y emplean cerca del 67 % de los trabajadores. Sin embargo, aportan menos de un tercio del PIB regional, comparado con el 60 % de las pymes europeas.  Aun este tipo de empresas presenta un bajo nivel de internacionalización en nuestra región: menos del 15 % de ellas exporta (comparado con 40 % en Europa) y las que sí lo hacen venden pocos productos a pocos mercados. Alrededor de un tercio exporta un solo producto a un solo mercado externo.

Es importante que los emprendedores que están montando sus negocios consideren seriamente desde un principio ofrecer sus servicios, o vender sus productos, a nivel regional o global. Dadas las oportunidades y el éxito demostrado por algunas startups latinoamericanas que han logrado convertirse en firmas referentes a nivel global -entre ellas MercadoLibreOLXRappi y Globant– el terreno está abonado para que más compañías nativas globales aprovechen las nuevas tecnologías digitales, crezcan y conquisten mercados internacionales.

“Hoy la forma de pensar de una compañía claramente no tiene que estar reducida a las fronteras geográficas”, explicó en una entrevista para este blog Martín Migoya, cofundador y CEO de Globant, el unicornio argentino que ayuda a las compañías a transformarse digitalmente.

Globant, que emplea a más de 10.000 personas, recibe el 80 % de sus ingresos de Estados Unidos, el 10 % de América Latina y el restante 10 % de Europa, según Migoya. “La idea es que se piense el mundo como el playground, no el lugar donde uno vive”, agregó.

Rasgos de las compañías nativas globales

Según el investigador de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) Jerry Haar, coautor del libro Small Firms, Global Markets, estas empresas son exitosas principalmente por una mezcla de talento humano, uso de la tecnología y acceso a redes:

  • Capital humano. La capacidad técnica, operacional y gerencial es determinante, sobre todo en la fase inicial de startup. El CEO y equipo gerencial de la empresa tiene acceso a información prácticamente ilimitada y deben desarrollar una visión global de los negocios.
  • Tecnología. Estas empresas tienden a estar en la vanguardia tecnológica de su industria. Sus productos o servicios sacan provecho de la digitalización y son únicos e inimitables. Son productos de alta calidad para poder cumplir con los estándares de los países compradores.
  • Redes. Hacen parte de ecosistemas que estimulan su desarrollo, como universidades, compañías e instituciones que facilitan su crecimiento.

La digitalización es clave para estas empresas, permitiéndoles reducir costos a través de la simplificación de las operaciones de comercio, brindando mayor acceso al mercado internacional, y facilitando el acceso a contactos empresariales, a información de mercado y a fuentes alternativas de financiamiento.

En esta dirección desde el BID hemos desarrollado una plataforma de libre acceso, ConnectAmericas, la primera red social para la internacionalización de las pymes de las Américas, que les brinda un acceso ágil y sencillo a nuevos mercados y clientes.

La internacionalización, una necesidad

La internacionalización también trae nuevos desafíos, como el aprendizaje sobre otras culturas, comunicación en otros idiomas, aspectos impositivos y mecanismos de cobro en diferentes mercados. La capacidad de adaptarse a distintos entornos de mercado es clave para consolidar empresas globales.

El proceso de internacionalización paulatinamente deja de ser una opción para ser una necesidad. El avance de la tecnología, la democratización de la información y la reducción de las barreras culturales facilita estos procesos. En los próximos años la generación que liderará los negocios en el mundo será una generación nativa digital y la fuerza laboral estará constituida mayormente por millennials[1]. Esta generación habrá nacido con una exposición natural al mundo, son ciudadanos globales, es de esperar que sus empresas también lo sean.

[1] Según el análisis realizado por Universum Global, en 2020 los Millennials serán el 50 % de los trabajadores y en 2025 representarán el 75 % del total de la fuerza laboral mundial.

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