Imagen de inmunohistoquímica de FASN en una mama de ratón transgénico que desarrolla tumores de mama. En marrón oscuro, las zonas donde FASN está presente desarrollan tumores. En azul, ductos mamarios normales sin FASN y sin tumor. / CNIO

Un equipo de investigadores liderados por Miguel Ángel Quintela, jefe de la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha descubierto la conexión de FASN con el cáncer y han demostrado que las terapias que inhiben esta enzima son altamente eficaces en la fase de formación del cáncer para evitar el desarrollo de los tumores en ratones y en cultivos celulares, y no para tratarlo cuando ya ha aparecido. 

Hasta ahora, se pensaba que las células tumorales sobreactivan FASN para poder generar energía, construir su membrana celular, etc. “Sin embargo, en el trabajo demostramos que el cáncer sigue captando esos ácidos grasos de manera externa”, explica Quintela. “Por lo tanto, la función de FASN de sintetizar ácidos grasos no es necesaria para el cáncer”.

Lo que sí necesita el cáncer de FASN es que le ayude a surgir. Los resultados, publicados en Nature Communications, demuestran que la enzima es esencial para que se lleve a cabo uno de los procesos claves en la transformación de una célula normal en una célula cancerosa: el crecimiento independiente del anclaje, es decir, poder crecer sin estar sujeta a una superficie sólida, una capacidad que la célula normal no tiene.

“Entre otras señales –como la capacidad de invasión, la resistencia a la muerte celular programada, etc.–, una característica vital que define que una célula se está transformando a maligna es que pueda crecer autónomamente y separarse del tejido al que está anclada”, afirma el líder del estudio. “En cuanto se separan, las células normales entran en un proceso llamado anoikis y mueren, mientras que las tumorales tienen la capacidad de seguir creciendo”.

Trabajando con un modelo transgénico de ratón que desarrolla un tipo agresivo de cáncer de mama, el equipo comprobó que al eliminar FASN los tumores no aparecían. El equipo confirmó estos resultados en cultivos de células normales de ratón.

Investigadores de todo el mundo están estudiando el potencial de FASN para tratar determinados tipos de cáncer. Sin embargo, los resultados del equipo del CNIO apuntan a que su eficacia es preventiva, no terapéutica. “En nuestro modelo de ratón que desarrolla un cáncer de mama muy penetrante, las zonas en las que hay FASN sí desarrollan cáncer, mientras que en las zonas donde lo bloqueamos no llegaron a generarse tumores y la supervivencia aumentó en un 68 % –continúa–. Pero cuando tratamos de inhibir FASN con los tumores ya establecidos, hubo un pequeño efecto transitorio que casi no afectó a la progresión”.

En próximos pasos de la investigación, el equipo tratará de estudiar las implicaciones de estos hallazgos para la metástasis y para la respuesta del sistema inmune a los tumores. También, en el futuro se podría analizar el potencial del hallazgo para su posible aplicación en poblaciones de riesgo.

El estudio ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Instituto de Salud Carlos III, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE.UU., la Junta de Castilla y León, la Fundación BBVA, la Fundación Ramón Areces, la Fundación CRIS Contra el Cáncer y AVON España.

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