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Fibra de algodón con ZnO. Foto: José Solís.

Materiales textiles con propiedades antimicrobianas, antimicóticas, repelentes y protección ultravioleta (UV), para proteger a los usuarios. Este es el objetivo en el que trabajan científicos peruanos de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), con el apoyo de Concytec, el Banco Mundial, en conjunto con la Universidad Nacional de Piura, la Universidad Nacional de Tumbes, y el CITECCAL.

Los científicos utilizan nanotecnología en el procesamiento y acabado de los productos textiles, con lo que no afectan la textura. “La incorporación de nanopartículas de CuO, o de ZnO a las telas, se realiza en el proceso de teñido. En vez de usar un colorante, usamos sales de cobre y otros reactivos. Luego del proceso la telas tendrán nanopartículas de CuO o ZnO”, asegura el profesor de la Facultad de ciencias de la UNI, José Luis Solís Véliz, investigador principal del proyecto. Son estas nanopartículas las que hacen frente a los microbios.

En el proceso de teñido industrialmente se usan dos procesos: agotamiento e impregnación. El proceso propuesto se puede usar en ambos procesos. “Con este proceso hemos logrado que las nanopartículas permanezcan en las telas hasta después de 20 lavados. Han pasado lo controles de calidad de solideces al sudor, al frote y otros”, añade Solís.

La microencapsulación -un proceso por el cual se encapsulan diminutas gotitas de líquido recubriéndolo con una película continua de un material polimérico- es la que permite que el producto presente estas características antimicrobianas, antimicóticas, repelentes (gracias al CuO o ZnO) y anti radiación UV (gracias a los aceites esenciales).

“La protección a la radiación UV es muy importante debido a que se están registrando niveles extremadamente altos, uno de los tipos más comunes de cáncer de la piel está directamente relacionado con la exposición a esta radiación. Asimismo, en diferentes regiones del país, los mosquitos pueden transmitir enfermedades como dengue, zika, malaria, fiebre amarrilla o chikungunya, enfermedades que tienen un impacto significativo en la salud humana, es por ello que es necesario contar con indumentaria con características apropiadas”, señala Solís.

Los científicos buscan comercializar estos productos. “Estamos realizando ensayos de escalamiento en una empresa textil [...]. Esperamos que en un mes se pueda tener la producción comercial de la tela antimicrobiana”, añade.

Solís ha manifestado que los materiales empleados son de bajo costo y que con estos será posible producir prendas para hospitales como mandiles, pijamas, sábanas o batas para los enfermos. Incluso sería posible utilizarlos para el uniforme del personal de limpieza, que está expuesto a las enfermedades, precisa.

Todavía no tienen un precio fijo, pero dado que los insumos son nacionales, no son muy costosos. “Hay que recalcar que nuestro proceso es para telas de 100% algodón. Las telas con CuO adquieren un tonalidad gris o marrón claro, no se requeriría otro tratamiento adicional. En cambio las telas con ZnO son blancas”, destaca.

El proyecto cuenta con tres etapas. Actualmente, el equipo sigue haciendo las pruebas con resultados preliminares. La etapa más avanzada es la obtención de la tela funcionalizada con nanopartículas.

Telas colombianas

Un grupo de investigación en macromoléculas del departamento de Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) también está trabajando en el desarrollo de un material textil con nanopartículas que inhiben el crecimiento de bacterias.

Para desarrollar el material, el grupo del profesor César Sierra –quien trabaja desde hace más de diez años en este campo– tomó un textil de algodón y lo modificó químicamente para que se le pudieran anclar las nanopartículas. Como en el otro caso, estas tienen la función de dotarlo de un poder antibacteriano que solo se queda en la tela, sin transferirse a las personas que la porten y sin perder su efectividad con los lavados.

El objetivo es usar este material en batas para el personal del hospital, además de sábanas, cortinas y otros textiles que se usen en ambientes clínicos para evitar que se produzcan infecciones intrahospitalarias causadas por bacterias.

La fibra textil modificada se llevó al laboratorio para comprobar su eficacia enfrentando tres de las bacterias más comunes en ambientes hospitalarios: Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Klebsiella pneumoniae.

“Hemos puesto otras nanopartículas, y en cada una observamos la eficacia que tiene la tela en diferentes cepas. Encontramos, por ejemplo, que mejorando su distribución y homogeneidad podemos reducir el número de bacterias en una superficie hasta en un 98 %”, explica el profesor Sierra, quien asegura que han desarrollado telas antibacteriales que en 15 minutos aseguran una inhibición del 99,4 % de los patógenos.

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