Científicos estadounidenses crean una herramienta para que los buques no choquen con ballenas

Una ballena azul sobresale del agua cerca de un buque en la costa de California en EE UU. / John Calambokidis, Cascadia Research Collective
Una ballena azul sobresale del agua cerca de un buque en la costa de California en EE UU. / John Calambokidis, Cascadia Research Collective

Investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, la Universidad del Estado de Oregón y la de Maryland han utilizado modelos computarizados para relacionar los movimientos de las ballenas con los factores medioambientales, como la temperatura del mar o las concentraciones de clorofila. Así an desarrollado el primer sistema de predicción local de las ballenas azules de la costa occidental.

En un estudio publicado en Journal of Applied Ecology, el equipo describe el desarrollo de este sistema, llamado WhaleWatch, que se ha puesto en marcha a través de la web de la NOAA. “Usamos los datos de seguimiento recopilados durante los últimos años para que nos digan dónde van las ballenas y en qué condiciones”, dice Elliot Hazen, investigador en el Southwest Fisheries Science Center de la NOAA y autor principal del trabajo.

Según recoge la Agencia Sinc, si los científicos saben por qué se concentran estos mamíferos en ciertas áreas, podrán evaluar fácilmente las diferentes opciones de gestión para así reducir el riesgo de colisionar con los buques. Por lo tanto, la aplicación WhaleWatch ayudará a proteger a las ballenas, ya que la información obtenida será entregada de manera puntual a la industria del transporte. La NASA ha ayudado a crear este proyecto, que se basa en las observaciones oceánicas a partir de satélites.

Base de datos actualizada
“Es la primera vez que hemos sido capaces de predecir las densidades de las ballenas a lo largo de un año en tiempo real”, explica Helen Bailey, líder del proyecto WhaleWatch en la Universidad de Maryland. La investigadora espera que este sistema pueda ser empleado en otras especies de ballenas.

“Ningún capitán o compañía quiere colisionar con una ballena”, confiesa Kip Louttit, director ejecutivo de la Marine Exchange of Southern California, que hace el seguimiento del tráfico marítimo desde los puertos del sur de California. “Si podemos proporcionar buena información científica sobre las áreas que debemos evitar y que frecuentan las ballenas, creo que la industria se lo va a tomar en serio y lo usará”, añade Louttit.

“Hasta ahora nadie había tenido una base de datos así para ninguna ballena en el mundo. No se trata de estimaciones aproximadas de cómo los animales pueden responder a ciertas condiciones, sino de datos actualizados sobre cómo respondieron, lo que mejora la precisión de las predicciones”, asegura Bruce Mate, investigador en la Universidad del Estado de Oregon.

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