Científicos del Conicet optimizan técnicas de preservación de órganos para trasplante

El investigador Joaquín Rodríguez junto con su equipo (Foto Conicet)
El investigador Joaquín Rodríguez junto con su equipo (Foto Conicet)

Un equipo de investigadores del Conicet (Argentina) liderados por Joaquín Rodríguez y Edgardo Guibert, investigadores principal e independiente en el Centro Binacional (Argentina-Italia) de Investigaciones en Criobiología Clínica y Aplicada (CAIC) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), estudia las aplicaciones de las técnicas de la criobiología, principalmente en la biomedicina.

Cuando se ablaciona del cuerpo un órgano para trasplantarlo, se lo priva de la circulación de sangre y entra en anoxia, es decir, disminuyen los niveles de oxígeno en los tejidos y los mismos empiezan a degradarse. Si en ese momento se lo somete a bajas temperaturas es posible reducir su actividad metabólica y evitar así su degradación y la muerte celular.

Sin embargo, “también se desarrolla un daño por isquemia fría” que, según Joaquín Rodríguez, puede comprometer su funcionamiento posterior. “No debemos creer que todo es tan simple como tomar células u órganos, agregarles un agente protector e introducirlos en un freezer a menos 180 grados centígrados y ya está todo bien, seguro y conservado –continúa-. Esas creencias de que todo material biológico se puede conservar en frío son mitos; se puede preservar pero siempre hay que pagar un costo”.

La idea de los científicos del Conicet es estudiar “qué ocurre durante esos procesos para determinar qué funciones biológicas pueden ser afectadas en un tejido u órgano al volverlos a la vida”, enfatiza el investigador. El equipo apunta a generar una serie de innovaciones de aplicaciones en criobiología.

Ellos proponen el desarrollo de un sistema de enfriamiento de mesada de laboratorio (minicooler). En general para mantener muestras biológicas en la mesada del laboratorio se utiliza hielo granizado, pero el mantenimiento de las máquinas que lo producen es costoso y bastante problemático. Por eso los investigadores desarrollaron un instrumento para reemplazarlo. Finalmente, crearon un sistema de enfriamiento simple para la criopreservación de especímenes biológicos porque estos procedimientos usan freezers programables muy costosos que representan un problema para los laboratorios pequeños.

“Esta es una ciencia nueva totalmente multidisciplinaria; acá hay biofísicos, bioquímicos, médicos, biotecnólogos, fisiólogos y biólogos, entre otros –apunta Rodríguez-. La criobiología atraviesa las ciencias biológicas porque todas tienen necesidad de preservar sus especímenes, y el desarrollo de este conocimiento es importante como un sostén al resto de las disciplinas”.

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