De izquierda a derecha: Isabel Gómez-Acebo, Paloma del Río, Antonio Brandi, Pilar Aguilar, Francisca Puertas y Ana López-Navajas. Imagen: Fundación Telefónica.

En el siglo IV A.C. Agnódice se convirtió en la primera ginecóloga de la Historia a la que permitieron ejercer su oficio tras pelearse en los tribunales con la oposición masculina. Las primeras ediciones de ‘Frankenstein’ no aparecían firmadas por Mary Shelley. El Test de Bechdel (obra de la dibujante Alison Bechdel), que nació casi de casualidad, pretende sentar una norma para establecer el equilibrio de género de una obra de ficción con tres requisitos fundamentales: que tenga al menos dos personajes femeninos y que conozcamos sus nombres, que esos personajes femeninos interactúen en algún momento y que en la conversación hablen de algo más que no sea un hombre. El paso de los siglos no ha provocado que dejemos de convivir de forma natural con la desigualdad de género. Hoy, miles de mujeres se han encargado de recordar que el trabajo por hacer es inmenso.

Lo que en 2005 empezó como un manual para docentes en el que mostrar algunos de los avances científicos más significativos protagonizados por mujeres, acabó por convertirse en el primer libro de la colección ‘El papel de las mujeres’ –en la que ya se han publicado una decena y que espera superar los 30- donde la editorial Santillana pretende poner de relieve la contribución femenina en todos los ámbitos del conocimiento y en la construcción social.

La colección ha pasado a integrarse en un proyecto más ambicioso, ‘Mujeres Protagonistas’, que tiene entre sus ideólogos a Antonio Brandi, subdirector de ciencia de Santillana, quien explica que con la edición de cada libro se quedaban en el tintero un buen número de referentes, lo que les llevó a poner en marcha una segunda pata de la iniciativa: ‘Vidas de Mujeres’, la mayor base de datos de esta tipología en español, con 250 biografías de mujeres y material complementario de libre acceso “y por tanto listo para trabajarlo en el aula”. En la recámara tienen unas 800 ‘vidas’ más para llegar al millar el próximo verano. Cierra el círculo ‘La voz de las mujeres’, un espacio digital donde Santillana conecta a las entidades que trabajan de manera activa con mujeres en distintos ‘gremios’: cocina, cine, ciencia, deporte, economía, derecho…

“Es un proceso lento, pero de verdad creo que entre todos podemos cambiar las cosas”, afirma Brandi, que adelanta que tienen entre manos nuevos títulos de ‘El papel de las mujeres’ para tratar la situación histórica del colectivo en los medios de comunicación, la publicidad, el arte, el teatro, la danza, la medicina o, el de más reciente incorporación y que “aún es sólo una idea”, sobre el papel de las mujeres en un mundo sin barreras.

Hace unos días, el Espacio Fundación Telefónica en Madrid reunía a algunas de las autoras de los libros publicados hasta la fecha o a punto de hacerlo. Profesionales en diferentes ramas definidas por Brandi como “la joya de la corona del proyecto” quienes, al igual que en sus respectivas publicaciones, exponen de un modo crítico el rol que la mujer ha jugado a lo largo de los siglos y hasta hoy en diferentes campos: ciencia, religión, cine, música y deporte.

Ciencia y Tecnología: Francisca Puertas

Francisca Puertas. Imagen: Fundación Telefónica.

A la química madrileña Francisca Puertas le tocó abrir la veda. Experta en Ciencia y Tecnología de los Materiales, profesora de investigación en el CSIC, Puertas explica que en su libro se propuso mostrar modelos en lugar de estereotipos “y hablar de sesgos aún existentes respecto a la mujer científica, como que las niñas están menos capacitadas para abordar estas carreras”. La publicación arroja datos preocupantes a escala global y local que reflejan las dificultades de la mujer para progresar también en el ámbito tecnológico, “donde no sólo no avanzamos, sino que retrocedemos. Olvidamos que la ciencia y la tecnología son fundamentales para el desarrollo de la sociedad”.

La autora presenta a figuras que sirven de ejemplo, desde las más conocidas como Hypatia o Marie Curie hasta algunas referencias actuales pasando por las pioneras españolas, un capítulo que gusta especialmente a Puertas. “A finales del XIX, principios del XX, la ciencia española vive un periodo de esplendor en el que la evolución de las mujeres se vio truncada con la llegada de la Guerra Civil”.

Religión: Isabel Gómez-Acebo

Isabel Gómez-Acebo. Imagen: Fundación Telefónica.

En su texto (de próxima publicación), la licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y en Teología por la Universidad de Comillas, ha decidido empezar por el principio y explicar qué son y cómo funcionan las distintas religiones “porque los estudiantes no saben nada de nada, ni del cristianismo ni de ninguna otra”. Una segunda parte aborda las pegas que la religión ha puesto a las mujeres. “En todas las religiones se nos obliga a estar calladas; el don de la palabra siempre se nos ha negado en nombre de Dios, quizá porque hablamos muy bien”.

Gómez-Acebo repasa la impronta de la mujer en estas creencias representada por las diosas grecorromanas, las mujeres de Mahoma… También detalla cómo la mujer contribuyó al desarrollo artístico desde el encierro conventual o, en el caso del budismo, el poder de convicción de la madrastra de Buda para que éste construyera un lugar para 500 mujeres seguidoras de esta religión que originaron uno de los mejores textos de oración. Opina que hoy vivimos un momento de renacer del feminismo religioso como el que tuviera lugar en la Revolución Francesa, cuando las mujeres tuvieron que sustituir a muchos de los curas asesinados en las revueltas. “Tenemos además grandes maestras budistas y, en el judaísmo, abundan las representantes que escriben tratados de la Torah”.

Cine: Pilar Aguilar

Pilar Aguilar. Imagen: Fundación Telefónica.

Licenciada en Filología Moderna (Universidad de Sevilla), en Ciencias de la Educación y en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales, Pilar Aguilar afirma que siempre ha estado guiada por el imperativo feminista de “hacer visible lo invisible”. Su libro comienza narrando unos hechos poco conocidos por el gran público relativos al atrevimiento y al carácter innovador de muchas mujeres en los inicios del cine. “Cuando se convierte en un fenómeno de masas que da dinero, los grandes estudios de apoderan de todo (distribución, guionistas, dirección, actores y actrices) y las mujeres casi desaparecen del ámbito creativo”. Aguilar añade que, aunque algunas de estas pioneras aguantan hasta los 40, la II Guerra Mundial barre lo poco que queda.

Comienza así un periodo en el que tampoco hay resto de la primera hornada de actrices, mujeres aventureras capaces de cruzar Estados Unidos de punta a punta y triunfar. “Sin mujeres en primera línea, el relato se convierte en algo profundamente masculino. Esto es una desgracia porque la fuerza y el poder de influencia de las ficciones audiovisuales es brutal”.  Hasta los 70, con un resurgir feminista, la mujer fue representada de dos maneras igual de estereotipadas: mujer objeto o mujer fatal. “Desde entonces, con cuentagotas, empiezan a surgir directoras, guionistas, productoras… En España esto sucede con más fuerza en los 90”. ¿Y hoy? Aguilar es moderadamente optimista. “El cine rompe estereotipos e innova. El mundo cambia y también lo hace el rol de la mujer en la obra cinematográfica. Reivindico la necesidad de conquistar el relato audiovisual”.

Música: Ana López-Navajas

Ana López-Navajas. Imagen: Fundación Telefónica.

“Salvo excepciones, nuestros referentes son masculinos. Si vivimos en una cultura desigual es porque no entendemos que las mujeres han sido clave en todas las disciplinas, pero ahora tenemos las herramientas para romper con esta cultura androcéntrica que entendemos como universal y cuyas consecuencias son fatales”. La obra de la investigadora Ana López-Navajas estará dedicada al papel de las mujeres en la música. Afirma que, en cualquier área, las mujeres parten de una desventaja heredada. “Siempre somos menos porque la Historia no nos reconoce como sujetos protagonistas… En literatura, música o arte las mujeres nos han ofrecido una producción original, que se movía en diferentes términos porque nacía de espacios más cerrados; obras distintas que además se mueven por otros fines a los de los hombres”.

López-Navajas añade que no podemos tener una imagen nítida de ninguna época si sólo atendemos a lo que ha hecho un colectivo. “Hoy nuestra visión de lo que somos está distorsionada. ¿Qué pasa con las barrocas, las humanistas, las divulgadoras, las talentosas? ¿Quién sabe algo de ellas?”.

Deporte: Paloma del Río

Paloma del Río. Imagen: Fundación Telefónica.

Inmersa aún en la tarea de investigación del que será su libro, la periodista de Televisión Española recuerda que, desde el nacimiento de la actividad deportiva, la mujer ha sido denostada. “Esto no ha cambiado mucho: deporte hecho por hombres, para el consumo de hombres y con un lenguaje masculino”. La mujer es apartada y humillada, “sólo se requerían sus servicios para ponerles la corona de laurel a los vencedores”. No es hasta mediados del SXIX cuando las mujeres de la alta sociedad empiezan a reivindicar sus ganas de hacer deporte, no sólo observarlo.

Ante la negativa del COI de dejar participar a mujeres en los Juegos, Alice Milliat crea en 1921 los primeros Juegos Olímpicos sólo para mujeres. Cada cuatro años, el evento crece en pruebas y seguidores hasta que, “16 años después, temeroso de que su competición acabe eclipsada, el COI cambia de opinión y las mujeres empiezan a participar en algunas pruebas”.

En España, donde en este asunto vamos “con una generación de retraso” respecto a países de nuestro entorno”, la periodista considera fundamental la labor de profesionalización y regulación del deporte que llevaron a cabo José María Cagigal y Juan Antonio Samaranch. “También es responsabilidad de los medios mostrar referentes a las chicas y hasta que me jubile daré la matraca con la importancia de enseñar los logros de Carolina Marín o Lydia Valentín, pero también de prestarles atención en ese periodo valle entre competición y competición, cuando nadie se acuerda de ellas. ¿Alguien se pregunta por su penurias?”.

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