CIBERSAM corteza cerebral
Imagen de superficie cortical y pensamiento

Un estudio realizado por un equipo internacional de investigadores, con la participación del equipo del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM), ha demostrado tanto correlaciones genéticas (306 variantes genéticas) como causalidad bidireccional entre la superficie total de la corteza cerebral y la función cognitiva y los logros educativos de las personas.

Además, han revelado correlaciones genéticas entre la superficie total de la corteza cerebral y la enfermedad de Parkinson, pero no se encontró relación de causalidad en este aspecto. El trabajo, en el que también participan investigadores españoles del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL) y la Universidad de Murcia, ha sido publicado en la revista Science.

“Encontramos que las variantes genéticas asociadas a tener una menor superficie cortical o menor plegamiento de la misma también contribuyen a un riesgo mayor de depresión, insomnio y trastorno de déficit de atención e hiperactividad” ha afirmado una de las autoras del estudio, la doctora Katrine Grasby. “Usando la información de la RM [resonancia magnética] y la genética podemos predecir un tercio de las diferencias en la estructura cortical entre individuos con variantes genéticas”, añade.

Cerrar el círculo

En este sentido, “estos hallazgos representan un hito en el camino para conocer cómo la variabilidad genética marca diferencias en la estructura cerebral que a la postre nos pone en riesgo de padecer algunas enfermedades mentales”, afirma Benedicto Crespo-Facorro, quien lidera el equipo del CIBERSAM en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, IBiS, Universidad de Sevilla.

“Sería como cerrar el círculo –añade en declaraciones a Innovaspain–. Una persona tiene los síntomas, le hacemos una resonancia magnética y vemos cómo es la estructura, pero a la vez tenemos que estar viendo cuál es su condicionante genético porque a lo mejor hay una predisposición a esa patología”.

De esta forma, “nos estaríamos aproximando a una capacidad de predecir” y, por así decirlo, determinar qué personas tienen más riesgo de tener determinadas dolencias. “A partir de ahí tenemos que ver cómo se aplica esto a la práctica clínica”, añade el doctor, quien señala que aún estamos lejos de ese paso. De momento, “se abren caminos que tenemos que investigar”.

Estructura de la corteza cerebral

En cualquier caso, esta investigación supone un importante avance en el grado de conocimiento sobre el mapa genético que determina la estructura de las regiones claves de la corteza cerebral humana. Estos hallazgos son un paso adelante para conocer cómo la variabilidad genética marca diferencias en la estructura cerebral asociadas al riesgo de padecer algunas enfermedades mentales.

Un total de 360 científicos de 184 instituciones han llevado a cabo un amplio metaanálisis que asocia datos genómicos con datos de las resonancias cerebrales de 51.665 personas pertenecientes a 60 cohortes. “Se realizó un estudio que demostrase la influencia genética en la estructura del cerebro y también en cómo pensamos y nos comportamos los seres humanos”, subraya el doctor Crespo-Facorro.

Variaciones en la corteza cerebral

La corteza cerebral, también conocida como la ‘sustancia gris’, es la parte externa del cerebro donde residen las capacidades cognitivas, la capacidad de pensar, de procesar información, la memoria y la atención. Es una capa altamente compleja y plegada, relativamente fina, que permite albergar gran número de neuronas.

Las variaciones en la superficie y el grosor de la corteza influyen en los rasgos psicológicos, comportamentales y neurológicos de cada una de las personas, y se han asociado a enfermedades como la esquizofrenia, déficit de atención e hiperactividad, depresión, autismo y trastorno bipolar. Estas variaciones en la corteza se pueden medir en vivo mediante Resonancia Magnética Nuclear (RMN).

Hasta la fecha se han identificado diversos genes que afectan a la estructura de la corteza cerebral de organismos modelos. No obstante, a fecha de hoy se sigue conociendo muy poco sobre las variantes genéticas que afectan a la estructura de la corteza cerebral de humanos. En este contexto, el objetivo del estudio ha sido identificar las variantes genéticas que afectan a la estructura de la corteza cerebral humana, tanto a nivel global como a nivel regional.

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