El caparazón de las tortugas de las Galápagos pudo evolucionar para voltearse mejor

Tortuga con caparazón en forma de silla de montar y cuello largo. Ejemplo: Chelonoidis abingdonii (www.flickr.com/photos/mikeweston)
Tortuga con caparazón en forma de silla de montar y cuello largo. Ejemplo: Chelonoidis abingdonii (www.flickr.com/photos/mikeweston)

Investigadores de la Universidad del Sur de Alabama (Estados Unidos), de la Universidad de Oporto (Portugal), de la Universidad de Yale (Estados Unidos) y de la Universidad de Montpellier (Francia) creen que un tipo de caparazón en forma de silla de montar de las tortugas gigantes de Galápagos pudo evolucionar para que, al caer sobre sus espaldas, las tortugas pudieran voltearse por sí mismas más fácilmente y reducir así su peligro de muerte.

Las tortugas gigantes de Galápagos tienen principalmente dos tipos de caparazón según su morfología: en forma de domo y en forma de silla de montar. Generalmente se encuentran en diferentes hábitats, según señala la Agencia Dicyt. Las primeras están en hábitats más húmedos, más fríos y de mayor altitud, y las segundas ocupan ambientes más secos y menos elevados.

Aunque ya se había propuesto que estas formas podrían ser adaptativas para alcanzar distintas fuentes de alimentación, los investigadores encabezados por Ylenia Chiari sugieren que la posibilidad de auto-enderezarse en caso de caída sobre sus espaldas podría ser también impulsora de esta evolución.

“Las tortugas gigantes de Galápagos comúnmente caminan sobre superficies irregulares y a menudo caen de espaldas o en grietas entre las rocas”, explican los autores del trabajo, publicado en ‘Scientific Reports’. “Si tardan mucho en girarse de nuevo podrían tener menos posibilidades de apareamiento y más probabilidades de morir”.

Para probar esta teoría, Chiari y sus colegas desarrollaron reconstrucciones en 3D de los caparazones de 89 tortugas gigantes de Galápagos pertenecientes a tres especies, dos con concha en forma de domo y dos en forma de silla de montar, para estudiar el potencial de autovolteo de los dos tipos de caparazón. Los autores encontraron que, en sus modelos basados en la morfología del caparazón, las tortugas con concha en forma de silla requieren un mayor aporte de energía que las especies domo para una voltearse de forma exitosa.

Las tortugas cuya concha tiene forma de silla se enderezan automáticamente empujando verticalmente su cabeza en el suelo y luego moviendo los pies, mientras que las tortugas con concha tipo domo dependen de mover los pies y la cabeza para obtener el impulso suficiente para girarse.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here