debilidades del cancer de mama agresivo

Un nuevo estudio ha abierto la puerta a un posible tratamiento contra el cáncer de mama más agresivo, denominado triple negativo. La investigación, que cuenta con la colaboración de científicos de Francia, Reino Unido y EEUU, está liderado por el Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias (CIC bioGUNE) y ha sido publicada en la revista Nature Communications.

El cáncer de mama triple negativo afecta a entre el 10% y el 15% de mujeres a nivel mundial y aún no cuenta con un tratamiento eficiente pero este estudio ha identificado una proteína, la PML, vinculada a este tumor. Es decir, que si se logra inhibirla, se podría trabajar en nuevas terapias y de momento ya se ha logrado dar este paso con ratones. Por eso, y aunque todavía está en una fase básica, la investigación supone un importante avance ya que “este tipo de cáncer es altamente agresivo, y carece de marcadores definidos y tratamientos dirigidos con alta capacidad curativa”, según ha destacado Arkaitz Carracedo, director del estudio.

El equipo que ha desarrollado esta investigación ha identificado el potencial de la proteína PML para seleccionar pacientes con cáncer de mama triple negativo que podrían someterse a este tratamiento. De hecho, según Carracedo, “hemos observado que la proteína PML se expresa en mayor nivel en los tumores de mama con alta capacidad de metastatizar, y que estas células de cáncer necesitan de PML para mantener esa propiedad maligna. De este modo, proponemos que seleccionar pacientes en base a la expresión de PML en el tumor podría permitir el desarrollo de una nueva terapia centrada en inhibir la proteína”.

Según este estudio, la proteína PML regula las propiedades de las células madre del cáncer de mama, que son aquellas que más resisten las terapias y más capacidad tienen de formar un tumor o una metástasis. Es decir, que esto permite avanzar “en la medicina de precisión, que propone seleccionar los tratamientos más eficaces en base a las características moleculares del cáncer en cada paciente”, ha concluido Carracedo.

Equipo internacional

El estudio, desarrollado en los últimos cinco años, está liderado por el Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias (CIC bioGUNE) y en él han participado otros centros nacionales (de Barcelona y San Sebastián), así como científicos franceses, británicos y de EEUU.

Además, tal y como ha enfatizado el director de la investigación, Arkaitz Carracedo, la mayor parte de la financiación proviene de donaciones individuales que han permitido costear el salario de una investigadora y el coste de gran parte de los experimentos”.

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