“Todos, de un modo u otro, somos hijos de nuestros padres”. Para Blanca Losada, nacer en la familia en que nació, con dos STEM en casa (de padre ingeniero y madre licenciada en ciencias físicas), “fue una inmensa suerte”. La directora de ingeniería e innovación de Gas Natural Fenosa no sabe si su temprana vocación vino a visitarla por genética o por ósmosis. En la adolescencia, un amor platónico “y correspondido” con las matemáticas y una biografía de Marie Curie hicieron el resto. “Cuando llegó el momento de la verdad, mi madre me aconsejó que fuera adelante con una vocación si la tenía muy clara pero que, en caso contrario, dejara las puertas lo más abiertas que pudiera”. Fue entonces cuando optó por la ingeniería industrial, “por el amplío espectro de matices que ofrece”.

Aún quedaban unos años para que se cruzara en su camino Gas Natural Fenosa, una de las empresas españolas más veteranas en la aplicación de las nuevas tecnologías. Ya en 1843, y bajo el nombre de Sociedad Catalana para el Alumbrado por Gas (SCAG), fue de las primeras en llevar la luz a las calles y espacios públicos de Barcelona, ofreciendo así el primer servicio público implantado en la ciudad condal.

Si la innovación siempre ha ocupado un lugar de privilegio entre las prioridades de la compañía, a Blanca Losada le toca lidiar hoy con un reto adicional nada desdeñable: la transformación digital de un gran compañía . Su visión en este sentido es nítida y toma como base el modelo del MIT, aquel que no especula y que se resumen en que la innovación tiene sentido si sirve para que un producto o servicio acabe en el mercado.

“Una empresa sobrevive en el tiempo porque es capaz de reinventarse constantemente y sabe adelantarse a los demás en la generación de valor añadido para sus clientes”, explica Losada, para quien la energía tiene una doble naturaleza que afecta a cualquier decisión y desarrollo. “Este es un negocio netamente industrial ya que tiene activos masivos muy complejos y, a la vez, es un servicio básico y esencial”. Así, según Losada, todo aquello que desde lo tecnológico afecta a esos dos planos supone un punto de inflexión para el sector, “y hoy estamos inmersos en uno de esos momentos”, añade.

Tecnología sí, pero con los pies en el suelo

Un tiempo revolucionario en el que el ritmo feroz del cambio no debe interferir en la toma de decisiones. Son varios los desarrollos tecnológicos que en este periodo se han convertido en realidades comerciales competitivas. La naturaleza de los activos que permiten a Gas Natural Fenosa soportar el negocio está cambiando.

“La energía fotovoltaica, que en mi época de estudiante parecía “cosa de frikis”, ha experimentado una curva de aprendizaje vertiginosa en la última década y es una apuesta de mercado que va a transformar nuestras infraestructuras”, apunta Blanca Losada, que considera, ejemplos concretos aparte, que la profundidad del cambio nace de internet y de los nuevos vínculos “que han cambiado la relación entre las personas, las instituciones y los nexos empresa-clientes”. Pronto ese ámbito se extenderá a las cosas “gracias al abaratamiento y universalización de la tecnología IT. El Internet de las Cosas es un ejemplo, pero también todo lo que afecta a la automatización evolucionará de lo físico a lo lógico. La Inteligencia Artificial, en la que sólo hemos empezado a avanzar, permitirá que la máquina tenga su propio proceso de aprendizaje y que tome decisiones”. En cuanto al Big Data, Losada opina que “una cosa es tener datos y otra es su uso inteligente para convertirlos en información, luego en conocimiento y después en acción”.

Los InnovaHub son espacios creados por Gas Natural Fenosa para promover la I+D+i

La compañía tiene músculo para afrontar estos procesos. “El cambio en una empresa grande cuesta más, pero una vez se pone en marcha, el movimiento es espectacular”. Losada vuelve a referirse a la cautela en la aplicación de determinadas disrupciones por ser el suyo un servicio esencial. “Esto no significa que nos quedemos quietos, sino que avancemos siendo conscientes del valor y la importancia de nuestro negocio y sin olvidarnos de ganar dinero, que es también parte de la responsabilidad social”. Esta tracción no sería posible sin el principal activo que según la directiva tiene la empresa. “Diría que contamos con un enorme capital intelectual; pero iré más lejos para referirme al capital personal, relacional, reputacional… En ese sentido somos una plataforma de desarrollo muy poderosa”.

Sostenibilidad-Oportunidad

Algunas teorías de la Economía Circular toman asiento, ciudadanos mejor informados (y conectados) se preocupan de forma decidida por la sostenibilidad, el medio ambiente o el uso racional de los recursos mientras el autoconsumo energético se define como alternativa… Es grande el desafío que el sector tiene por delante para no generar una brecha entre la oferta y la demanda. “Una genuina conciencia social sobre el valor de la sostenibilidad no está reñida con mantener la competitividad ni con la cuenta de resultados”, dice Losada, que otorga protagonismo a la tecnología para generar un “punto de vista equilibrado desde un ángulo ambiental y económico”. Oportunidad que Gas Natural Fenosa ha detectado también en la Economía Circular. “No sólo trabajamos las líneas más obvias de generación de energía renovable sino en otras menos visibles, como la reconversión en biogás de determinados residuos, fundamentalmente urbanos”, explica Losada, que percibe que la eficiencia en el uso final de la energía es la gran palanca transformadora del sector “en los próximos 20-30 años”.

La Ley de White (formulada por el antropólogo Leslie White) anunciaba, en resumen, que el desarrollo de una sociedad y de una cultura determinada es directamente proporcional al consumo de energía per cápita y/o al nivel de eficiencia y eficacia con el que es capaz de consumirla. “Hoy vivimos el desalineamiento entre consumo energético y crecimiento porque la tecnología permite que, utilizando menos energía, logremos mayor desarrollo económico y social. La máquina de vapor era más eficiente que dar de comer a un burro, después fue superada por la electricidad, etc. No hay energía más sostenible que la que no necesitas malgastar”, añade.

Pedimos a Blanca Losada la ‘foto’ energética de una gran ciudad como puede ser Madrid a medio plazo, en 2025. La responsable de Gas Natural Fenosa detalla el perfil energético de la capital. “Es un polo de consumo extraordinario, pero a su vez dispone de una red de “autopistas energéticas”, invisibles, que permiten llevar energía hasta los usos finales con un nivel de calidad casi perfecto, con unos niveles de impacto visual y de efecto sobre la ordenación del territorio nulos y con energía, cada vez en mayor medida, de naturaleza renovable”.

En su opinión, la tendencia generalizada será el incremento de la electricidad y el gas natural como vectores de uso final urbano. “Ese modelo ganará en calidad y eficiencia; y la energía se abaratará en términos relativos gracias a la tecnología”. Losada deja en un lugar aparte la gran transición de la movilidad, porque lo qué sucederá con el vehículo tradicional, y con los hábitos de los usuarios, constituye un cambio de paradigma en sí mismo.

Las puertas abiertas al emprendimiento

“La autarquía no te lleva muy lejos. La cultura de la empresa y su funcionamiento han de mostrarse en permanente estado de apertura y colaboración”. Losada considera que en este ten con ten, en la relación con el entorno, Gas Natural Fenosa puede ejercer como catalizador y cabeza de tracción de todo un proceso de creación de valor y de innovación. La directiva señala que en estos últimos años, han aprendido que para emprender has de tener entre manos algo concreto “para pasar de las musas al teatro”. “Somos una empresa muy real, con enormes posibilidades de desarrollar casos de uso, también de forma colaborativa, sin perder el foco de nuestra actividad, sin dispersarnos, pero pensando en negocios actuales o en nuevas posibilidades; y lo hacemos de forma abierta”.

De esa bienvenida a las ideas que acaban tomando forma, Losada se queda con una reciente, se trata de DirectLink LNG, “fruto del análisis de las necesidades del mercado”, que consiste en una plataforma móvil que permite descargar gas natural licuado de un gran barco metanero a un cliente que está en tierra de una manera más barata, rápida y flexible que desarrollando caras infraestructuras civiles y portuarias. El ingenio empezó a gestarse hace poco más de un año en una sesión interna de design thinking.

En colaboración con el tecnólogo noruego Connect LNG, la solución fue diseñada y fabricada en apenas 6 meses en un astillero de Brevik (Noruega), fue remolcada hasta la localidad noruega de Herøya, donde se realizó la primera operación de descarga con éxito, “lo que ha demostrado su funcionalidad, versatilidad y rápida puesta en servicio”.

Y sin salir de casa, Gas Natural Fenosa aboga por el intraemprendimiento aunque, como explica Losada, conviene tener “un método” para ordenar toda esa materia gris, “porque si no, lo que se origina no resulta energía útil”, y añade que en esa sistematización hay que tener claras las prioridades y las líneas maestras de acción.

Para fomentar este ambiente han abierto una serie de espacios, de momento en Madrid y Barcelona. Los InnovaHub nacen con la intención de conformar una red de puntos de encuentro en el que de forma integral se abarquen las diferentes actividades de las que participa la empresa: la relación con el cliente (living lab), la pura tecnología –gestión remota, realidad virtual, Inteligencia Artificial-, y una zona que conecta la invención y la creatividad con el cliente y la comercialización.

El problema de las vocaciones STEAM

Determinados conocimientos tecnológicos y tener las capacidades necesarias para interactuar con las máquinas son dos ‘mandamientos’ de la nueva realidad que deben llevar al sistema educativo a revisar sus programas. “Niños y niñas deberían aprender lenguaje computacional; es necesario hacerlo, y hacerlo bien”, argumenta Losada, para quien, además, otras vocaciones se pueden estar perdiendo “quizá con sesgo de género” porque no se visibiliza la verdadera contribución de la innovación y la tecnología “que serán de nuevo impulsoras del bienestar global”. En su opinión, las niñas son más sensibles al sentido del propósito, “y por ello hay que explicarles que pueden contribuir más a aumentar la esperanza de vida desde la tecnología y la ingeniería incluso que desde otras alternativas más evidentes, como la medicina clásica”.

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