Este proyecto nace hace más de 25 años, cuando las aventuras en autocaravana de Beatriz Hernández de Azcárate por medio mundo encendían su ingenio. “La idea de Bottelo surge porque teníamos una bolsa náutica para guardar las botellas, pero le faltaba un cierre para que no entrara ni saliera líquido”, recuerda. Licenciada en derecho, docente, madre de tres hijos…No tuvo ningún inconveniente en reinventarse llegados los 50, cuando el proyecto, siempre latente, volvió a la primera línea de sus ambiciones. “El ser humano, tenga la edad que tenga, guarda la capacidad de adaptarse a cualquier cambio siempre y cuando le guíe la pasión”.

Una noche observó cómo unos extranjeros compraban una botella en un restaurante y que la bolsa que les entregaban no era la más apropiada para proteger el recipiente de vuelta a su país. Empezó a investigar qué ofrecía el mercado. Lo más aproximado en 2011 eran las bolsas de un solo uso, las WineSkin. “Escribi al dueño de la empresa, From the Source (el texano Aaron Snyder diseñador de la bolsa junto a su esposa Alyse) ofreciéndole distribuir su bolsa en España gracias a mis contactos en Codorniu, Freixenet o Bodegas Torres. La sorpresa es que me contestó”, explica Hernández de Azcárate.

El empresario, que ya entonces vendía millones de bolsas en el mundo, confía en el ímpetu de la emprendedora y le envía 500 WineSkin “a modo de prueba”. Vendió hasta la última. Así, en 2012, constituyó su compañía, SmartBag, compra a Snyder 10.000 unidades más y formaliza con él un acuerdo de distribución. Con la iniciativa empresarial cubierta, faltaba lo más importante: desarrollar un producto propio realmente innovador.

“Mientras daba servicio a From the Source empecé a diseñar mi propia bolsa. Fue una yincana llena de obstáculos en la que he tenido que cambiar tres veces de agente de patentes (SmartBag patenta en España y en Europa). La gran diferencia con otras bolsas existentes es que su propuesta es reutilizable, es fabricada con un plástico especial y con una funda de burbujas que resiste los golpes. Bottelo incorpora un cierre “herencia de la industria náutica gracias al cual, si el líquido se derrama, queda estanco en la bolsa”. Además es personalizable.

Varios modelos de Bottelo.

Hasta hace poco, SmartBag fabricaba solo en España, pero esa unas de las razones por las que Hernández cree que la rentabilidad de la compañía no terminaba de arrancar. Ahora ha empezado a producir en China y puede permitirse la venta a precios más competitivos. A esto se une que, dándole la vuelta a la tortilla, su ‘secuaz’ Aaron Snyder le ha comprado 3.000 Bottelo para distribuirlas en Estados Unidos. Australia y Nueva Zelanda. “En Estados Unidos la propiedad industrial es muy cara, así que me baso en una relación de confianza con él. Si Snyder triunfa, yo triunfo. No tengo otra opción”.

Entre sus clientes principales se encuentran el Museo Thyssen -para los que diseñó una bolsa de charol negra- Marqués de Murrieta, Marqués de Riscal, Luis Cañas, la Oficina de Turismo de Valladolid, la empresa Veralia… Bottelo acaba de ‘entrar’ en la cadena Macro gracias a la intermediación de Custodio Zamarra, el mítico sumiller del restaurante Zalacaín, a quien le sorprendió en positivo cómo la bolsa preserva la temperatura de las botellas. También está pendiente de cerrar un acuerdo con la red de Duty Free, o con los espacios Gourmet de El Corte Inglés, lugares a la medida de sus fundas.

Además del apoyo de su entorno más próximo, la empresaria ha recibido la ayuda asesora de SECOT, “fundamental para hacerme una idea más completa de cómo articular mi empresa y adquirir conocimientos para ganar en seguridad y avanzar”; del ICEX, que le permitió entregar como material promocional en las ferias de vino ProWein y la London Wine Fair Bottelos con el claim “Wine from Spain” o el Ministerio de Agricultura, para quien fabricó 5.000 Bottelos en un proyecto conjunto con varios diseñadores.

El ICEX apoyó la distribución de un diseño de Bottelo.

En paralelo a la actividad de Bottelo, que crece exponencialmente, Hernández de Azcárate tiene en mente nuevos productos SmartBag. “Uno es una cubitera abierta que no condensa gracias a su doble cámara y, por tanto, no gotea; que se puede colgar de un gancho, como los bolsos, apenas ocupa espacio y se lava fácilmente”. Acaba de patentarla y espera lanzarla después de verano. Por otro lado, junto a las empresas de cosmética natural Palearis y Terrafeet (fundada por su hermana Marta) pondrá en el mercado un packahing para estos productos que después será reutilizable como neceser de viaje.

Admite que el mundo del packaging está en alza, una tendencia que beneficia a Bottelo, que ya ha obtenido varios galardones como el recibido en los WorldStar Award 2018, concedido por la organización internacional de packaging más importante, la World Packaging Organisation, al Mejor Packaging de bebidas o el Liderpack 2017, un reconocimiento de la Asociación Española de Packaging, Graphispack, en colaboración con la Feria del Packaging de Barcelona,  Hispack. Recientemente Bottelo ha sido nominada en los German Design Award 2019.

Hernández de Azcárate también ha trabajado en un proyecto con el Ministerio de Agricultura para la promoción del aceite de oliva.

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