Batalla de la UCR contras las cargas vampiro y otros problemas energéticos

El estudiante Adrián Salcedo y el profesor Oldemar Rodríguez con el equipo de medición de consumo eléctrico (foto Karla Richmond).
El estudiante Adrián Salcedo y el profesor Oldemar Rodríguez con el equipo de medición de consumo eléctrico (foto Karla Richmond).

Uno de los principales problemas que sufre la Universidad de Costa Rica (UCR) desde el punto de vista energético es que algunos de sus edificios tienen una base de consumo muy alta. Esto quiere decir que se consume mucha energía en periodos donde no hay actividad productiva, como las noches, los fines de semana y los días festivos. La recomendación de los expertos es atacar las cargas ‘vampiro’ (aquellas que quedan conectadas en horario nocturno), en muchos casos consumos mínimos, pero que van sumando su granito de arena en inmuebles de grandes dimensiones.

Se trata solo de una de las conclusiones que ya se desprende del estudio (aún no acabado) que lleva a cabo el Laboratorio de Investigación en Potencia y Energía de la Escuela de Ingeniería Eléctrica EPER-Lab de la UCR. Entre agosto y diciembre, está monitorizando minuto a minuto el gasto eléctrico en los diez edificios de la Sede Rodrigo Facio que presentan los mayores consumo.

Solución para cada centro
A partir de las mediciones realizadas hasta el momento, los ingenieros eléctricos ya han logrado detectar algunos problemas que repercuten en altos consumos y se ven reflejados en la factura eléctrica de la institución, como las ya mencionadas cargas ‘vampiro’.

Cuando finalice el estudio, los resultados permitirán determinar la eficiencia de cada edificio y recomendar medidas de ahorro energético adecuadas para cada caso. Para ello se tomarán en cuenta las particularidades de las actividades de docencia, investigación y administración que se llevan a cabo en cada lugar.

El proyecto ‘Análisis de consumo eléctrico en edificios de la Universidad de Costa Rica’ es desarrollado por el estudiante Adrián Salcedo Bolaños con ayuda de su profesor guía, Oldemar Ramírez. Además, cuenta con el apoyo de los profesores e investigadores del EPER-Lab Gustavo Valverde y Jairo Quirós Tortós.

Salcedo explica que, optimizando procesos y aplicando medidas de ahorro en un edifico, se podría reducir fácilmente hasta 5 kW en la base de consumo, que equivalen a 3.600 kWh. Así se ahorrarían 178 mil colones mensuales, lo que representa más de dos millones de colones al año.

Medidores diferenciados
Otro de los problemas que han detectado es que existen varios edificios o centros de investigación conectados a un mismo medidor, lo cual dispara el consumo e implica el pago de tarifas más altas por demanda de potencia. Así lo señala Juan Marcos Delgado, de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA), entidad que colabora con el EPER-Lab en este proyecto. Ya se han solicitado medidores diferenciados para algunos centros.

También se ha constatado que en algunos edificios no se aplica la tarifa preferencial de carácter social que corresponde por reglamento de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) para instituciones como centros educativos y hospitales. En estos casos se paga la tarifa general comercial, lo cual repercute en el pago de montos más altos a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL).

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