Batalla por la patente de CRISPR y sus 45.000 millones de euros de potencial lucrativo

El bioingeniero Feng Zhang del Broad Institute publicó en 2013 en Science un trabajo sobre el desarrollo de un sistema CRISPR que había editado genomas de células eucariotas. / Broad Institute
El bioingeniero Feng Zhang del Broad Institute publicó en 2013 en Science un trabajo sobre el desarrollo de un sistema CRISPR que había editado genomas de células eucariotas. / Broad Institute

Esta semana se ha dado a conocer la decisión de la Oficina de Patentes de Estados Unidos (UPSTO, por sus siglas en inglés) de otorgar una serie de patentes de la revolucionaria técnica de corta-pega genético CRISPR-Cas9 a Feng Zhang, investigador del Broad Institute, una institución perteneciente al Massachusetts Institute of Tecnology (MIT) y a la Universidad de Harvard.

La decisión podría poner el punto final a la polémica batalla de patentes entre Zhang y las bioquímicas Jennifer Doudna, de la Universidad de California (UC Berkeley), y Emmanuelle Charpentier, de la Universidad de Viena, sobre los derechos de propiedad intelectual de esta tecnología con un potencial lucrativo de unos 45.000 millones de euros.

Los abogados que representan a la UC Berkeley habían interpuesto hace un año un procedimiento de interferencia, en un esfuerzo para que las solicitudes de patentes del Broad Institute fueran rechazadas, señala la Agencia SINC. Sin embargo, el 15 de febrero los jueces de la UPSTO determinaron que no había interferencia y señalaron que la invención del Broad Institute es distinta de la presentada por la UC Berkeley y que la patente se mantiene. Por su parte, la solicitud de la universidad californiana será remitida de nuevo al examinador, pero los retos legales podrían continuar, informa Nature.

Doudna y su colaboradora Charpentier publicaron sus estudios sobre CRISPR-Cas9 en la revista Science en 2012 y recibieron el premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica hace dos años por su trabajo en este campo.

En su estudio, las investigadoras demostraron que la enzima Cas 9 de la bacteria Streptococus pyogenes es capaz de realizar cortes en la cadena doble del ADN y en sitios específicos con enorme precisión. Para ello, emplea una secuencia del ARN que contiene una combinación de repetidores y espaciadores y que sirve de guía a la proteína Cas.

Por su parte, el bioingeniero Feng Zhang y su equipo publicaron en 2013 –también en Science– un trabajo sobre el desarrollo de un sistema CRISPR que había editado genomas de células eucariotas (las células de animales y personas).

A lo largo del procedimiento, iniciado en enero de 2016, los abogados del Broad Institute argumentaron la solicitud de patente de la Universidad de California no especificaba cómo la herramienta de edición genómica CRISPR-Cas9 se podría adaptar a su uso en células eucariotas.

La estrategia legal seguida por el Broad Institute le daría control de las aplicaciones más lucrativas de la técnica de edición genética en plantas, ganado y humanos, destaca Nature. Sin embargo, a raíz de la decisión de la USPTO, los representantes de la Universidad de California, destacaron que su solicitud de patente –que además se había presentado antes que la de la institución rival– cubre el uso de CRISPR-Cas9 en todas las células, tanto las eucariotas como de otro tipo.

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