Barcelona prueba una plataforma para gestionar el exceso de datos propios de una smart city

Barcelona acaba de posicionarse como una de las ciudades referentes en las llamadas smart cities. El Ayuntamiento de la Ciudad Condal, Cisco, Barcelona Supercomputing Center y otras compañías tecnológicas e instituciones académicas han probado una plataforma pionera de nueva generación que permitirá consolidar y gestionar todos los datos de una ciudad inteligente desde el extremo de la red hasta la los servicios en la nube.

Su implementación ha sido progresiva en los últimos seis meses y ayer fue validada en una prueba de concepto de Fog computing. Este término, todavía sin usar, engloba básicamente a aquellos datos que no se encuentran en el centro de la nube, sino pegada en los extremos de la red. Permite que objetos integrados en el Internet de las Cosas, siempre y cuando sean de menor importancia (como microondas, refrigeradores, etc.), puedan acceder con mayor rapidez al llamado cloud. De ahí ese símil con la niebla. En cualquier caso, el objetivo principal ha sido el de reducir la complejidad, los costes, las operaciones y el tiempo necesario para implementar soluciones inteligentes en la ciudad.

Actualmente, hay en el mundo 15.000 millones de dispositivos conectados a Internet. Según Cisco, esta cifra aumentará hasta los 50.000 millones en solo cinco años y un 40% de los datos globales procederán de sensores y objetos inteligentes. Si se cumple la predicción de Cisco, una smart city de un millón de habitantes generaría más de 180 millones de gigabytes diariamente.

Si mañana nos encontráramos con este aluvión de datos el sistema colapsaría. Pero si, como en Barcelona, se ponen los remedios necesarios anticipándose a la necesidad que tendrán países y ciudades de todo el mundo, podremos vivir en auténticas sociedades conectadas. En las ciudades inteligentes.

David Carrera, responsable del equipo de Datacentric Computing de Barcelona Supercomuting Center, advirtió que, hasta ahora, “las ciudades han implementado soluciones dispares para distintos servicios, como iluminación o gestión del tráfico inteligente, que operan de forma aislada, sin aprovechar las ventajas de una gestión unificada”. Francisco Rodríguez, gerente del Instituto Municipal de Informática del Ayuntamiento de Barcelona, sostuvo la idea de Carreras al afirmar que “la tecnología debe centrarse en resolver problemas urbanos, responder de forma sostenible a los retos económicos, sociales y medioambientales y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y las experiencias de los visitantes”.

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