Banco de esperma para salvar de la extinción al burro criollo colombiano

Banco de esperma para salvar de la extinción al burro criollo colombiano

Investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Medellín y del programa de Biología de la Universidad CES han desarrollado un proyecto para conservar el semen de burro con técnicas de crioconservación, método que ya se ha realizado de manera similar en la Institución con especies exóticas de guaguas y conejos. El burro criollo colombiano afronta un riesgo de endogamia, lo cual está provocando la pérdida de su variabilidad genética en el país.

La crioconservación permite mantener las células a baja temperatura sin que pierdan su viabilidad y utilidad. Tiene como objetivo inhibir o reducir la actividad metabólica del semen garantizando su vitalidad y función a lo largo del tiempo y conservándolo indefinidamente. De esta manera, el método se constituye en una herramienta importante que mejora las tecnologías reproductivas en el campo de la ciencia animal.

El profesor Ómar Camargo, del Departamento de Producción Animal, y el estudiante del Doctorado en Biotecnología Andrés Pareja adecuaron la tecnología necesaria para la congelación de semen de burro a partir de muestras de 19 ejemplares, las cuales son un aporte para la creación futura de un banco de esperma para salvar la especie.

“La reproducción tradicional de especies de explotación zootécnica como bovinos, cerdos y equinos se realiza a través de la monta natural, pero con inseminación artificial, para la cual es fundamental tener la esperma congelada”, explica el docente, quien agrega que la importancia de la técnica radica en que, en el caso de los bovinos de una sola eyaculación, es posible obtener hasta 200 muestras e inseminar a igual número de hembras.

El proceso planteado por los investigadores consiste en obtener la muestra de semen de un macho, evaluarla y, si cumple con los criterios mínimos de calidad, procesarla, lo cual implica llevarla de manera escalonada a una temperatura de menos 196 grados centígrados.

Una de las novedades realizadas por los investigadores es el cambio de los métodos de empaque del semen por uno más eficiente. Para ello utilizaron pajillas (como las que se usan para revolver el café), con entre 0,5 y 0,25 mililitros. “Al ser más pequeña, no solo se congela mejor, sino que su manipulación es más fácil”, destaca la veterinaria Juliana Ramírez. Otros sistemas tradicionales son los pellets (con forma de pastillas) y las maxipajuelas y criobiales (similares a tubos de ensayo pequeños).

Otra innovación está relacionada con la capacidad de tolerancia a las bajas temperaturas de los espermatozoides. Precisamente la escasa fertilidad del semen criopreservado en equinos es una de las razones que ha limitado su utilización en procesos de inseminación artificial.

“De esta manera, el trabajo realizado tras varios años de investigación representa una oportunidad y un reto para que entidades como la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) generen los primeros bancos de semen dedicados a conservar una de las especies animales más valiosa en la cultura colombiana: el burro”, señalan desde la Agencia de Noticias UN.

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