Augusto Silva

Es un apasionado por la ciencia y a ella ha dedicado la mayor parte de su vida. Augusto Silva ha pasado por el Instituto Carlos III como directivo, y por el Ministerio de Sanidad, pero actualmente es director asociado de Public Policy de la biofarmacéutica MSD. Tiene claro que la innovación en el sector farmacéutico y biotecnológico es esencial, hasta el punto de que una empresa que no innova es una empresa sin futuro”. Pero se trata de una innovación que va mucho más que la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos, es “todo aquello que permite que los fármacos lleguen antes a los pacientes de forma sostenible”.

Es decir, que para Silva la innovación se genera “en los ensayos clínicos con productos que han recibido aprobaciones aceleradas y calificadas de ‘gran avance terapéutico’ o a través del diálogo entre todos los agentes implicados, apoyando enfoques flexibles para el acceso temprano al mercado de los nuevos medicamentos a través de modelos innovadores”. Todo ello sin olvidar dos aspectos que considera fundamentales como son la formación biomédica y una innovación en la gestión, bajo la filosofía de que “ante el aumento de la esperanza de vida, se requieren nuevos modelos asistenciales”.

Augusto Silva hace especial énfasis en la necesidad de cooperar porque “innovar no significar viajar solos”. Por eso recuerda que el objetivo, más allá de lo económico, es “lograr cambios en aspectos que generen un impacto positivo en la vida de las personas, y establecer alianzas estratégicas con otras compañías es una vía para lograrlo”. De esta manera, asegura, “crecemos todos”. Y pone dos ejemplos prácticos: por ejemplo, el caso en el que una empresa inicie unos desarrollos que luego son continuados desde una empresa más potente o “cuando una empresa tiene un desarrollo ya avanzado, recurre a otra empresa biotecnológica para que finalice la producción del fármaco o su almacenamiento, o el manejo de datos…etc”.

A su modo de ver, con esta cooperación innovadora “ambas partes ganan. Y lo explica bajo la base de que “estamos en un mundo donde necesitamos ser rápidos y priorizar para lograr resultados y esto nos lleva a cooperar con otras empresas antes de montar en tu empresa todas las técnicas imaginables”. Pero esto, recalca, también atañe a las administraciones. En su opinión, la colaboración público-privada “es el camino”. Muchas veces, explica, “es en el entorno académico y en los centros de investigación donde los primeros esbozos de una idea se consolidan, pero no es hasta que se llega a su producción cuando es posible empezar a recuperar los frutos de la inversión”.

Augusto Silva deja claro que la innovación es el camino no sólo para pymes, sino también para las grandes empresas, y añade que “sólo aportando novedades, innovaciones y desarrollando su labor con los más altos estándares de ética, transparencia e integridad, las empresas son más competitivas y esto nos permite avanzar. A veces los saltos no son muy grandes, pero la suma de todos ellos es lo que permite acelerar los procesos y mejorar.” En definitiva, tal y como afirma el director asociado de Public Policy de MSD, “las empresas compiten entre sí para sacar al mercado mejores productos. Esta competición requiere de poner las mejores ideas al servicio de la sociedad y en nuestro caso de nuestros pacientes. Hace falta, no solo tener buenas ideas, sino además saber desarrollarlas y buscar ayudas para ponerlas en el camino de su utilización.”.

Innovación como medio

En cualquier caso, si bien Silva defiende la innovación como esencia del sector biotecnológico, y más concretamente del biofarmacéutico, cree que ésta debe ser sólo un medio para alcanzar los objetivos que no son otros que contribuir al estado del bienestar actual y avanzar para que la población viva más y mejor”. De hecho, puntualiza que “en los últimos 60 años, gracias a la contribución de este sector se ha logrado en gran medida el nivel actual de nuestra esperanza y calidad de vida”.

Pero Silva también apunta hacia otro reto: la sostenibilidad y modernidad del sistema sanitario, que los pacientes “tengan oportunidades de una vida plena y saludable, gracias a que dispongan de las últimas opciones terapéuticas de forma sostenible para nuestro sistema sanitario”. Pero, advierte, no es un camino fácil ni unidireccional, sino que necesita “el apoyo de todos los agentes implicados, con el fin de lograr una mayor eficiencia en la toma de decisiones, propiciando así que las innovaciones en salud lleguen por igual y cuanto antes a quienes realmente las necesitan”.

Y como muestra de esta filosofía de trabajo, Silva expone los trabajos que actualmente desarrolla MSD tanto en atención primaria (diabetes o enfermedades cardiovasculares) como en el área de vacunas, donde “nuestra vacuna candidata contra el ébola ya está en Fase 3 de investigación”. También destaca los proyectos puestos en marcha en terapias hospitalarias “sobre todo antibióticos contra bacterias multi-resistentes, retrovirales para la hepatitis C y el VIH”, terapias para enfermedades neurológicas como Parkinson o Alzheimer y en cáncer con la inmunooncología, “la terapia para tratar el cáncer basada en la activación de nuestro sistema inmunitario”.

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