Astrónomos de Argentina y Brasil descubren una peculiar estrella traga-planetas

Observatorio Gemini Norte en Mauna Kea (Hawái). Foto: Gentileza Gemini Observatory.
Observatorio Gemini Norte en Mauna Kea (Hawái). Foto: Gentileza Gemini Observatory.

Un equipo de especialistas constituido por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), junto a un colaborador del Laboratorio Nacional de Astrofísica de Brasil (LNA), ha detectado una estrella cuyos rasgos químicos advierten que pudo haber tragado o consumido un planeta de tamaño similar a la Tierra.

“Encontramos en la estrella, identificada como HAT-P-4, tres rasgos químicos muy particulares, los cuales indicarían que ha tragado o consumido un planeta”, afirma Carlos Saffe, uno de los investigadores que participó por parte del Instituto de Ciencias Astronómicas de la Tierra y del Espacio (ICATE). El astro presenta “un incremento notable en el contenido metálico general de su atmósfera, junto con una alta abundancia de litio y un aumento en el contenido de elementos refractarios, lo cual indicaría que consumió uno o más planetas de tipo terrestre, como la Tierra o Marte, y no de tipo gaseoso, como Júpiter o Saturno”.

El descubrimiento se ha realizado por medio del Observatorio Gemini, operado por un consorcio internacional del cual Argentina es miembro. Se trata de dos telescopios gemelos de 8,1 metros de diámetro: uno emplazado en el hemisferio norte (Mauna Kea, Hawái) y el otro en el hemisferio sur (Cerro Pachón, Chile).

La novedad del hallazgo, según señalan desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, es que en otras experiencias se han encontrado solamente uno o dos de los rasgos químicos mencionados, mientras que en HAT-P-4 se rastrearon los tres en forma simultánea y en proporciones que permiten inferir que habría absorbido, aproximadamente, el equivalente a 10 masas terrestres de material refractario.

A pesar de lo excepcional que pudiera parecer el fenómeno, Saffe afirma que es probable que este tipo de sucesos ocurra con una frecuencia relativamente alta. No obstante, el desafío consiste en su detección, dado que requiere la utilización de espectros de alta resolución, como los que se obtienen con el telescopio Gemini.

Para responder cómo HAT-P-4 ‘engulló’ a uno o más planetas, los investigadores suponen que sufrió un incremento transitorio –por algunas horas o días– de su brillo superficial, para luego regresar a su luminosidad original. Este aumento, aclara Saffe, sería muchas veces menor al correspondiente a un evento de supernova, en el cual el brillo de la estrella puede acrecentarse incluso varios miles de veces.

El inusual cuerpo celeste pertenece a un sistema binario, es decir: dos estrellas que giran una alrededor de la otra, con una separación de varios millones de kilómetros. “Uno de los rasgos más importantes de este sistema –resalta Saffe– es que los dos astros son físicamente muy parecidos entre sí. En la mayoría de los sistemas binarios las estrellas suelen ser diferentes, por ejemplo una caliente y la otra más fría; pero este conjunto, al ser muy similar, permite aplicar la técnica diferencial, un requisito muy importante para lograr la precisión buscada”.

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